SIGUE LA MORTANDAD

¿Quién dijo que la pandemia está controlada?

A diferencia de otras enfermedades el Covid19 generada por el coronavirus SARS COV2 no distingue raza, color, religión, posición económica o poder político; agarra parejo sigue causando muerte y dolor en muchos hogares y países del mundo, en México y consecuentemente de Morelos, y aprovechamos para dar nuestras condolencias a la familia Salazar Solorio por el sensible fallecimiento del senador Radamés.

En apariencia nos encontramos en semáforo naranja en la entidad y la mayoría de los estados del país; con excepción de dos o tres entidades, se superó el rojo aunque a decir verdad la realidad parece muy distinta. Se han registrado más pérdidas de vidas en ésta nueva ola de la pandemia que cuando arrancó el encierro a partir del 20 de marzo del año pasado; nada que ver, hoy son demasiadas las desgracias.

Desde luego que el asunto se viene ya manejando con criterios políticos y económicos, finalmente se han impuesto los intereses de aquellos que prefieren arriesgar incluso la vida a enfrentar dificultades financieras; unos porque buscan mantener su nivel de sus ganancias y acumulación de riqueza, y otros la mayoría porque -como ellos mismos se quejan- porque lo mismo les da morir por el virus que de hambre, y pudieran tener cierta razón.

Lo cierto es que en un principio ya fuera por las restricciones oficiales o por la enorme campaña de terror, miedo y sicosis a la que se sometió a la ciudadanía; en la mayor parte del mundo, hubo cierta obediencia y más de un 80 por ciento de la gente se quedó en casa, apegándose a las instrucciones correspondientes al foco rojo.

Sin embargo, cuando, hace apenas unos días se nos volvió a decretar este color por los elevados niveles de contagio y hospitalizados, nunca vimos un comportamiento igual al anterior, la mayoría de la población siguió adelante con sus negocios, sus actividades laborales o productivas, desoyendo las recomendaciones del sistema nacional de salud y el resultado lo seguimos viendo,  decenas de fallecimientos a diario aunque de manera oficial se minimicen las estadísticas.

Sólo basta con checar en redes sociales los grupos con los que usted convive y chatea a diario, las condolencias y manifestaciones de dolor son reiteradas por el deceso de algún conocido o amigo de nuestros amigos. Triste el caso de Radamés, senador en activo y, si usted recuerda, hace unos meses también el hoy subsecretario de Gobernación federal, su hermano Rabindranath Salazar Solorio se contagió pero afortunadamente superó la enfermedad.

Del Ayuntamiento de Cuernavaca y de la mayoría de los municipios han muerto muchos funcionarios, del sector empresarial no se diga, figuras emblemáticas como Raúl Iragorri Montoya del ramo automotriz o César Esponda de distintas ramas del sector privado, y por supuesto nuestro gremio igualmente se vio enlutado con algunos compañeros que se nos adelantaron en el camino de la vida.

Reiteramos, “dizque nos encontramos en foco naranja”, es decir se pueden realizar casi todas las tareas humanas con niveles de restricción, pero lo mejor es que no se confíe y no baje los brazos, porque las cosas siguen terribles y se tienen que mantener las reglas sanitarias que ya se conocen si es que se quiere evitar ser contagiado.

Hágalo, usted es responsable de su integridad, aunque a la mayoría pareciera no importarle.

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