MORENA, LUCHA POR EL PODER

*Más de 60 aspirantes

La batalla por ascender a la dirigencia nacional del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha desatado una polémica que raya en el exceso; y provoca enfrentamientos entre grupos y corrientes en cuya confrontación aparecen personajes de primera línea como el senador Porfirio Muñoz Ledo y el canciller Marcelo Ebrard Casaubón.

El primero, acusa al otro de estar metiendo las manos en la contienda interna por uno de los que buscan la presidencia de la institución, Mario Delgado, a pesar de que el segundo asegura lo contrario y señala que de momento su principal ocupación está en su función de negociar junto con el secretario de Salud las vacunas que se podrán a disposición de nuestro país.

Y bueno, como ya le gustó el hueso, la propia ex presidenta del CEN, Yeidckol Polevnsky, está metida en la pelea; con la esperanza de recuperar la posición, pero entre aspirantes a la Secretaría General y a la Presidencia hay 61 interesados; ¡imagínese usted! una auténtica maraña, que los ha llevado a un conflicto interno complicado, y por ende una inestabilidad y divisionismo nada diferente a lo que pasa o pasaba en otros partidos como el PAN o el PRI.

Y precisamente como parte de la campaña proselitista por la Secretaría, en fórmula con Mario Delgado, estuvo este miércoles en Cuernavaca Donají Alba, quien mostró un panorama muy tranquilo; porque finalmente es su papel enviar señales de tranquilidad, aunque la realidad sea otra, el pleito interno está “a todo lo que da”.

Por cierto, estuvo acompañada de la senadora morelense Lucía Meza Guzmán -quien hasta hace poco se vinculaba con la solicitud de registro de un nuevo partido que no se concedió-. Hasta el momento, por lo que hasta ahora se aprecia, pareciera que éste par de contendientes por la dirigencia son los que tienen una ligera ventaja; seguidos muy de cerca por el propio Muñoz Ledo que por eso se viene quejando del canciller, porque se siente afectado.

De entrada, el momento que vive el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador es de confrontación, de todos contra todos; algo que de alguna forma afecta el ambiente político y que tiene metidos en sus propios intereses a los morenistas, que han dejado abandonado al mandatario en momentos en los que libra una auténtica guerra con grupos y personajes de los partidos detractores, que se han visto desplazados en el ejercicio del poder y extrañan esos momentos de gloria.

Pero, si la situación a nivel nacional de la pelea por la dirigencia nacional es terrible; en el estado también deberán entrar en el relevo, una vez que el CEN se definan, y el asunto es igualmente de encontronazos.

En Morelos no es distinto

Para empezar diremos que por una serie de irregularidades y violaciones a los estatutos, de parte del CDE, la sede del partido está tomada desde hace más de un mes. Un grupo encabezado por el abogado Juan Juárez Rivas impide el acceso al inmueble.

Cabe decir que Juárez Rivas es uno de los que ha advertido que irá por la presidencia del partido estatal y, con fundamento en las pruebas, viene exhibiendo las incongruencias y acciones de manipulación por parte de un reducido grupo de personajes que tiene el control desde hace tiempo del organismo, y que prácticamente por la fuerza se asumen como los dueños de esa dirigencia.

Fundamentalmente reclama «piso parejo», total apertura y democracia en el proceso de reestructuración; cosa que pareciera difícil de alcanzar porque entre quienes se consideran «líderes morales» de Morena en Morelos están los hermanos Rabindranath y Radamés Salazar Solorio, Subsecretario de Gobernación federal y senador, respectivamente.

Lamentablemente todo lo anterior ha derivado en una notable debilidad del partido, que también en Morelos logró la mayoría de las posiciones de representación popular en las elecciones del 2018, pero que no ha sabido capitalizar porque su estructura es endeble y su fortaleza se antoja directamente ligada a la figura presidencial. No han logrado ser capaces de darle destino y, sobre todo, crecimiento al organismo político.

Estamos casi seguros de que una vez que entren en el proceso de renovación se darán “hasta con la cubeta” y eso no es bien visto.

El discurso de López Obrador ha sido siempre en el sentido de que tanto él como su partido son la diferencia con otros, que se ajustan a la legalidad, al escrutinio público y el respeto a los derechos de los demás; es decir, democracia pura, pero lo que venimos observando “como que no encaja con esa visión”, hay caciques como en el priismo, panismo o perredismo que son quienes finalmente deciden por encima de las bases militantes.

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