Histórica pérdida electoral del PRD

Histórica pérdida electoral del PRD

*Ausencia de honorabilidad y liderazgo de cuadros, la causa

Por la complicidad de las instituciones electorales, de algunos partidos políticos e incluso de candidatos opositores, difícilmente se podrá conocer con precisión el monto de la fortuna que destinó el Partido de la Revolución Democrática en su intentona por alcanzar cargos de elección popular en el proceso que concluyó este domingo.

Independientemente de la larga precampaña, que de forma por demás arbitraria desarrolló el hijastro del gobernador, Rodrigo Gayosso Cepeda, desde que se dispuso que sería el candidato, los cálculos más conservadores indican que una vez que arrancó la campaña y durante esos tres meses, hasta llegar al 27 de junio cuando comenzó la veda electoral, el hijo de Elena Cepeda se gastó unos 300 millones de pesos, cuando el tope fijado por la ley en la materia era de 30 millones.

Pero esas eran minucias, porque con mucha anticipación a partir de diversos filtros poco discretos, se presumía como para advertir que el triunfo de Gayosso  estaba asegurado, que el señor tenía una gorda bolsa de billetes para la operación final de la compra de votos; algo así como otros 200 millones de pesos más, que se comenzaron a distribuir vía operadores y estructuras de partido en todo el estado, entre el viernes 29 de junio y el domingo primero de julio.

O sea que sumadas ambas cantidades estamos hablando de unos 500 millones, lo cual es muchísimo dinero para un proyecto electoral fallido, como el gobierno del padrastro.

¿Y sabe usted cuál fue el resultado de tan ofensiva cantidad? Cuatro presidencias municipales, porque fuera de eso en las urnas no ganó ni una sola diputación local, tampoco federal, menos una senaduria y desde luego la gubernatura.

Lo anterior es una bofetada a los morelenses, porque es dinero robado del erario pero, sobre todo, porque miles de familias morelenses viven en pobreza y marginación mientras que la familia real derrochó lo que no era suyo. Por eso, la sola derrota no sería suficiente, las instituciones electorales tendrían que llamar a cuentas al hijastro, porque cometió graves delitos en esa materia; es decir, que igual tendría que devolver lo hurtado o ir a la cárcel.

¿Sucederá eso? Yo creo que no y ahí se ven las claras complicidades institucionales.

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