Fideicomisos, impunidad a Perea y Salgado Ponce.

*El de Moreno Merino, reconocimiento al atraco, la traición y el cinismo
Repudiados por la inmensa mayoría, derrotados por el voto masivo en las urnas, salvo una o dos excepciones; los diputados locales parecen haber perdido la cordura y la razón y poco les importa a estas alturas mostrar un nivel de
El de Moreno Merino, reconocimiento al atraco, la traición y el cinismo

Repudiados por la inmensa mayoría, derrotados por el voto masivo en las urnas, salvo una o dos excepciones; los diputados locales parecen haber perdido la cordura y la razón y poco les importa a estas alturas mostrar un nivel de voracidad inédito en Morelos.

Tras la elección del primero de julio y aprovechando su ilegítima mayoría como fracción conformada por puros sujetos que fueron comprados, regresaron a sus curules con la cola entre las patas y el rencor acumulado; dispuestos a generar el mayor daño posible a los morelenses.

Entre sus locuras tuvieron la desfachatez, aprovechando el Día del Abogado, de 
 voracidad inédito en Morelos.
Tras la elección del primero de julio y aprovechando su ilegítima mayoría como fracción conformada por puros sujetos que fueron comprados, regresaron a sus curules con la cola entre las patas y el rencor acumulado; dispuestos a generar el mayor daño posible a los morelenses.
Entre sus locuras tuvieron la desfachatez, aprovechando el Día del Abogado, de premiar la corrupción, la traición y el engaño, en la figura de uno de sus miembros más desacreditados, Francisco Moreno Merino, sujeto clave en la operación de lavado de dinero público para Graco Ramírez.
El único abogado que mereció ese reconocimiento fue David Jiménez González, un hombre con una carrera impresionante en esa materia, pero que seguramente tarde debió arrepentirse de haber ido a recibirlo; tras ser equiparado con lúgubres sujetos como Moreno Merino.
Pero entre todas las aberraciones y agravios a los morelenses, también, y por órdenes del perverso gobernador Graco, decretaron la extinción de una serie de fideicomisos que, aunque fueron creados para la promoción turística y el fomento del empleo, finalmente terminaron siendo utilizados para beneficiar a una cúpula de cercanos socios y cómplices, quienes incluso ahora fungen como troyanos en el grupo cercano a Cuauhtémoc Blanco, tal es el caso de Francisco Bernot, esposo de la dueña del emblemático, pero venido a menos, restaurante Las Mañanitas, quien recibió varios millones de pesos por parte del gobierno de Graco Ramírez, a través de la Secretaría de Economía que encabeza Juan Carlos Salgado Ponce, supuestamente como préstamos aunque en realidad fue dinero otorgado a fondo perdido, es decir nunca se recuperó.
En el tema del Fitur, fideicomiso creado supuestamente para la promoción turística local a nivel nacional e internacional, el titular Sergio Perea, íntimo de Graco Ramírez, se encargó de operar el desfalco de cientos de millones de pesos a través de esa oficina; misma que por cierto convirtió en la “jaula de las locas”.
Claro, cuando se filtró la información respecto a que acabarían con esos fideicomisos, como el de Tequesquitengo, el Fondo Morelos y tres o cuatro más; a fin de evitar que sean sujetos de auditorías de la próxima administración, de inmediato se dieron a la tarea de borrar evidencias y finiquitar las prácticas más evidentes de operación financiera que instrumentaron desde esos organismos.

Pero insistimos, nos había tocado atestiguar atracos y actos perversos de políticos de todo tipo en el pasado, pero jamás del tamaño que venimos presenciando y todavía hay niveles, diríase por ahí, porque de esos 29 diputados, los más despiadados son Paco Moreno, Julio Yáñez, Julio Espín, Hortencia Figueroa, Beatriz Vicera, Mario Chávez Ortega, entre otros muchos. 
A ellos se atribuye la elaboración del dictamen ordenado por Graco, en el caso de la extinción de los fideicomisos.

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