CASO LOZOYA

Escándalo sin precedentes

Las primeras declaraciones del ex Director General de Petróleos Mexicanos (PEMEX) respecto a históricos actos de corrupción cometidos por políticos de primer nivel en México, comenzando por los ex presidentes de la República: Carlos Salinas de Gortari del PRI, Felipe Calderón Hinojosa del PAN y Enrique Peña Nieto; también del tricolor, son como para que a los mexicanos “se nos caiga la cara de vergüenza” ante el mundo.

Triste escenario, somos en éste momento un ejemplo de corrupción en el planeta; o por lo menos lo fuimos durante algunos sexenios del pasado reciente, y ciertamente que no es para enorgullecernos.

Testimonios del ex funcionario involucran a toda una pandilla de personajes que enlodaron el nombre de nuestro país, cometieron actos gravísimos en contra de todo el pueblo de México y lo menos que merecen es cadena perpetua en alguna de las cárceles de alta seguridad en el territorio.

¿Cómo puede alguien, desde la propia presidencia de la República, traicionar a su patria y a la confianza de un pueblo que lo eligió porque creyó en que trabajarían para mejorar las condiciones de extrema pobreza en las que viven millones de connacionales? pues sí, es posible y ahí están los ejemplos.

Bueno, el negocio se les quedó a medias, porque la meta era consolidar acuerdos con la empresa brasileña Odebrecht; que habría pagado en promedio unos 250 millones de pesos de hoy en sobornos, es decir, 10.5 millones de pesos para poder obtener contratos de proyectos relacionados con el sector energético como el del Complejo Etileno XXI o el Contrato de Tula # 1.

¿Y por qué decimos que el negocio se les quedó a medias? porque entre los que recibieron sobornos por todo esto de la empresa brasileña; están dos de quienes contendieron por la Presidencia de México, el panista Ricardo Anaya y el priista José Antonio Meade. Es decir, de haber ganado uno de esos dos el compromiso era continuar con el amasiato con Odebrecht.

Según Lozoya, Ricardo Anaya siendo presidente de la cámara baja recibió 6.8 millones, José Antonio Meade unos 8.5 millones y como el movimiento de dinero se hizo en su mayor cantidad vía el CEN del PRI; pues fueron ellos los que acapararon las más grandes sumas, el equivalente a unos 80 millones de pesos actuales, para financiar la campaña de Peña.

Y entonces ¿cómo inició todo este lodazal? pues con la reforma energética; había que modificar la ley; agregar normas que permitieran al gobierno entregar contratos “leoninos” a empresas extranjeras, para poder amarrar el gran negocio compartido con los delincuentes de cuello blanco que manejaban a nuestro país.

En su conjunto senadores panistas debieron recibir más de 80 millones, que se dividieron entre la bancada para votaran a favor de esos cambios legales; o sea, así es como vendían nuestra patria en pedacitos, enajenando nuestra riqueza y recursos naturales sin importarles que la pobreza se extendiera cada vez más, con las consecuencias que ello deja en la sociedad.

Por este caso de Odebrecht se destituyó a un presidente en Brasil y otro, en Perú, se dice que optó por suicidarse antes de ir a la cárcel. Allá si se aplicó la ley cuando trascendieron datos que los implicaban en hechos de soborno, pero en México no se hizo nada ni se quiso hacer nada, porque los corruptos eran los que controlaban a la nación desde el poder.

Las pruebas que el ex funcionario Lozoya está entregando parecen contundentes, además los aludidos ni siquiera han podido desmentir absolutamente nada, y ello es un signo de admisión de los hechos, entonces tendrían que ir a prisión -entre otros- Peña Nieto, Felipe Calderón, Carlos Salinas, el entonces senador tricolor Ernesto Cordero, quien fuera presidente de la cámara de diputados federales y luego candidato panista, Ricardo Anaya, los actuales gobernadores, de Querétaro, Francisco Domínguez y de Tamaulipas, Francisco Javier García.

También han sido mencionados David Penchina, quien operó en el senado; Luis Videgaray, quien hizo la dupla con Peña y decidía a quiénes le entregaban sobornos, y un personaje clave mediante el cual la empresa movió todo el dinero, Fabiola Tapia Vargas, considerada el cerebro de la operación, así como José Antonio González Anaya.

Y bueno, esos apátridas fueron igualmente quienes «trabajaron» el famoso «Pacto por México», que no fue otra cosa sino un conjunto de complicidades entre priistas, panistas y perredistas, para aprobar no sólo las reformas eléctrica y energética objeto del escándalo; sino todas las demás, que afectaron a millones de mexicanos como la educativa.

Y todo eso fue a partir de la compra de voluntades de senadores y diputados de todos los colores y sabores, sin el menor remordimiento por su alta traición a nuestro pueblo. Viéndolo bien, si en nuestro territorio hubiera pena de muerte todos ellos tendrían que ser llevados a la horca.

Reiteramos, faltan nombres en esa lista como el ex gobernador de Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu y quienes fueron los líderes del PRD en esa época Jesús Zambrano, Jesús Ortega y otros lidercillos partidistas que con gusto le entraban a la “lana sucia” para aprobar los acuerdos desde la dirigencia partidista y las cámaras.

Pero, como no tenemos pena de muerte, por lo menos se les debería dar cárcel a perpetuidad; y lo que son las cosas, todavía existen movimientos de carácter político que siguen apoyando a esos sátrapas, con las famosas «marchas anti AMLO (en vehículos) de composición mayoritariamente panista, que salen cada fin de semana a contaminar el ambiente tanto con sus autos como con sus bocinazos.

Por el momento lo mejor que deberían hacer es quedarse silencios. ¿O es que acaso añoran el regreso de esos tiempos de rapiña y corruptelas en la nación? no queremos pensar que existan mexicanos capaces de eso. ¿Usted qué piensa?

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