¡CUÁNTA VERDAD!

El pueblo tiene el gobierno que merece

Morelos pasa por momentos críticos, hay un desentendimiento de poderes públicos, ausencia de compromisos de muchos representantes “populares», un altísimo nivel de ignorancia de la mayoría de ellos; porque no tienen formación, ni experiencia, ni amor a su tierra, sólo intereses malsanos.

Lo vemos muy claramente y con tristeza en el Congreso local. Podemos asegurar y con poco margen de error, que un 90 por ciento de los legisladores no tienen ni idea de lo que es legislar.

Salvo raras excepciones, como en el caso de Rosalina Mazari, José Casas González, Javier García o Marcos Zapotitla; el resto lo único que hace es esperar la quincena para cobrar.

Igual y algunos o algunas más pudieran tener algo de capacidad, pero hasta hoy pusieron sus intereses personales por delante y su desempeño, y su vinculación con el pueblo y su trabajo es nulo.

Toda esa telaraña de ineficiencias y corruptelas lleva a que, no obstante haber comenzado el segundo año legislativo, no nombran aún a los responsables de órganos de control interno como la Junta Política, de Gobierno y de la presidencia de la Mesa Directiva.

Y por lo que sabemos eso va para largo; amen de asignaciones como el titular de la Instancia de la Auditoría Superior de Fiscalización o consejeros del IMIPE.

Para Reply, en los pocos casos, particularmente de corrupción contra ex funcionarios y ex diputados y diputadas; que han alcanzado, ha sido por investigación, pruebas y presión de José Casas González, quien ha estado detrás de esos expedientes.

Y tampoco crea que le ha sido fácil llamar a cuentas a los malandros como el ex director del transporte, Noé Sandoval, Hortencia Figueroa o Beatriz Vicera; estas dos últimas ex diputadas que ya firman en Atlacholoaya por sus vinculaciones a proceso, porque buena parte de los «representantes del pueblo» oponen resistencia por intereses con el ex gobernador Graco Ramírez. Para lograrlo han tenido que apoyarse en dependencias federales.

Bueno, se pudo sustentar que el señor fiscal nombrado por el ex gobernador Graco Ramírez, Uriel Carmona, tiene que ser destituido porque nunca paso los exámenes de confianza, y aún así el Congreso lo mantiene ahí, por órdenes seguramente del tabasqueño.

Imagínense, hasta dónde hemos llegado en la desfachatez y ausencia de moral, puro vividor del presupuesto público, producto de nuestro pago de impuestos.

Pero como reza aquella expresión popular… “como pueblo, tenemos a los representantes que nos merecemos”, porque votamos con emoción o interés, no con razonamiento.

La única posibilidad de propiciar algo distinto y mejor es evitar, en las urnas, que ignorantes y lacras se cuelen al «servicio público», de otra manera podríamos ir a peores escenarios de los que ya tenemos.