TENDEDERO DE DENUNCIAS

Una situación que poco se ha mencionado sobre las movilizaciones que se llevaron a cabo el pasado 8 de marzo fue la realización de un “tendedero de denuncias” por parte de jóvenes estudiantes de la zona oriente de Morelos.

Después de la marcha que se llevó a cabo el domingo en Cuautla, chicas y jóvenes mujeres tomaron la decisión de hacer la instalación en el centro, en la conclusión del evento, y colocaron algunos pliegos de papel que se fueron llenando con historias o pequeñas y discretas narraciones; además de hojas y papelitos que se fueron juntando a un lado ante la falta de espacio en los pliegos.

Ejercicios similares ya se han hecho en escuelas o universidades (principalmente) y otros lugares del país o del mundo; pero en la entidad me ha llamado la atención la poca importancia que se le dio.

Ayer se realizaron otros en la capital morelense y también en la universidad el martes hubo manifestaciones de este tipo.

En ellos vemos nombres y lugares donde trabajan esos acosadores o abusadores, escuelas públicas y privadas, instituciones de salud y una diversidad de lugares donde se denuncia sobre todo que se trató de hacer denuncias y se archivaron, se desestimaron o de plano ni se tomaron en cuenta como reclamo y que han sido el “caldo de cultivo” de la violencia y virulencia que hemos visto en los últimos meses.

No decimos que pueda estar justificada la violencia o el daño al patrimonio que se ha hecho, pero la entendemos al ver tantos y tantos casos que afloran con tan sólo poner atención a la información que transcurre a nuestro alrededor. Lo mismo he observado en el número de casos de violencia contra las mujeres, feminicidios u homicidios dolosos en contra de ellas.

Ayer mismo nos enteramos que una pequeña, localizada muerta en los campos de rosas de Temixco a fines de febrero, fue violada y prácticamente asesinada por su tío. Su caso no fue clasificado como feminicidio, y su madre con otros tres pequeños sabía aparentemente de los abusos.

Creo que como sucedió con la delincuencia que estamos viviendo y la proliferación de la narco cultura como un modelo a seguir o de simpatía, la falta de valoración y respeto a las mujeres tiene mucho tiempo gestándose en la sociedad sin que la tomemos en serio como una situación grave.

Es momento de tomar en cuenta, como ya hemos dicho antes, lo importante que es desde los hogares visualizar esta realidad y poner nuestro granito de arena para cambiarla de una vez por todas, no sólo hombres sino también mujeres.

EN DEFENSA DE SU GÉNERO…

*Mujeres en la lucha

Se aproxima el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer y un movimiento de alcance mundial, millones de féminas de preparan para reclamar sus derechos y sobre todo, el mal trato en su contra.

Dada la situación que priva en México; con tanto feminicidio y números crecientes, es de esperarse protestas masivas.

Este delito hace crisis y parecieras no haber capacidad de la autoridad para enfrentarlo, todos los días hay casos escandalosos.

Pero, de acuerdo con las estadísticas, el homicidio -asesinato- en general, es siete veces más alto, y en ese sector no vemos inquietudes importantes de los hombres exigiendo al gobierno el cumplimiento de su deber.

A lo que vamos es a advertir que son las mujeres quienes, de unos años a la fecha, están destacándose por una mayor fuerza hacia la defensa de su seguridad, sus derechos y la igualdad; ante una inexplicable pasividad varonil.

Incluso ellas se han lanzado a las calles casi sin el apoyo de nosotros.

A decir verdad nos ponen el ejemplo y son más organizadas, cosa que es de valorarse.

Y si bien acá en México el conflicto es por los crímenes en contra de ellas, principalmente, por los niveles que estamos viendo; en otras naciones como Europa o Asia, luchan por la discriminación, la igualdad y el sometimiento del «sexo» débil.

Pero, en lo que a los hombres se refiere, sí que nos faltan pantalones, por no decir otra cosa, para reaccionar ante tanta inseguridad y masacres.

¿Qué nos pasa? ¿Hemos perdido la hombría?

Somos muchos más los buenos ciudadanos que los malosos, pero no hacemos mucho por hacer valer la ley y el derecho; estamos acabados y también sometidos.