CABEZAS DE LA FISCALÍA, SIN EXÁMENES DE CONTROL

Acusa diputado Casas

Violando las normas elementales en la materia, en su oportunidad, el ex gobernador de Morelos Graco Ramírez Garrido Abreu nombró -en complicidad con la legislatura local anterior- a Uriel Carmona Gándara como Fiscal General de Justicia del estado; no obstante, que se asegura no cuenta con los exámenes de Control y Confianza, requisito “indispensable” para los altos mandos en el área de seguridad, según lo asegura un diputado local.

Quizás usted esté enterado de que la semana pasada se dio a conocer que el señor fiscal estaba siendo investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y otras autoridades a nivel federal, por la presunta comisión de delitos como terrorismo, tráfico de armas y otros asuntos de suma delicadeza que nos ponen en alerta.

También se supo que vía esas instancias se pidió al Congreso de la Unión desarrollar el procedimiento respectivo para retirarle el fuero a fin de que pueda ser procesado por las instancias competentes, al respecto el diputado José Casas González dijo que en caso de que avance el tema será el Congreso local el responsable de concluir el mismo.

Claro, lo anterior a partir de que la UIF inició las indagatorias y pidió a los legisladores federales actuar al respecto; eso es por un lado y por el otro está el asunto de que no presentó resultados de los exámenes de Control y Confianza, requisito que está contemplado en el artículo 111 constitucional y sin él diría el diputado no puede desempeñar un cargo en el que lleva ya varios años.

O sea que el funcionario en referencia está ahí cumpliendo con un compromiso con el ex gobernador para impedir que avancen los procesos legales en su contra y otras investigaciones en contra de ex funcionarios de su sexenio por actos de corrupción. Pero sin ni siquiera cumplir con los requisitos fundamentales para tal efecto, algo muy grave.

Pero no sólo eso, Casas González también asegura que tampoco Adriana Pineda, Fiscal Antisecuestros en la entidad, cuenta con tales exámenes. Entonces esto es un auténtico cochinero, «servidores públicos» que no cuentan con los perfiles para sus respectivos cargos, presuntos delincuentes investigados por la federación y en manos de ellos está el dizque el combate a la delincuencia en todos los sentidos.

Esto no tiene perdón y quienes tenían la responsabilidad de verificar el cumplimiento de normas sobre el asunto son los actuales legisladores locales, pero ahí mismo hay cómplices del fiscal, y han impedido cualquier avance esa materia; el diputado recuerda que al empezar la legislatura se logró sacar el acuerdo para destituir a Uriel Carmona, pero tras haber sido aprobado el punto se congeló en la Junta Política del Congreso.

¿Adivine quién estaba de presidenta de la Junta Política en ese momento? Pues sí, la diputada y dirigente estatal del Partido del Trabajo, Tania Valentina Rodríguez Ruiz, una de las cómplices y colaboradora de Graco.

Si hubiera algo de decencia por parte de la mayoría de los integrantes de la cámara local, y sobre todo compromiso con Morelos; así fuera tarde deberían resolver esto, pero habría que ver cuántos integrantes de dicho «cuerpo colegiado» están en complicidad con el ex gobernador y con el fiscal, que no podría ni haber tomado protesta al cargo sin los exámenes correspondientes y tampoco haber sido ratificado ya en esta Legislatura.

¿QUÉ MANOS MECEN LA CUNA?

Los hechos violentos que se han registrado en el penal de Atlacholoaya revelan ausencia de controles y de mandos de las instancias competentes, y todo lleva a considerar que son los delincuentes más peligrosos los que mandan en el interior y en general; en todo el Sistema Penitenciario Estatal nombrado de Reinserción.

Pero, más allá de eso, hay elementos de información que sugieren la injerencia de perversas manos externas, de personajes que ocupando posiciones y responsabilidades públicas relacionadas con la inseguridad; vienen alimentando la comisión de delitos como los que se han dado en ese penal, donde hace unos días hubo un decapitado.

Y precisamente hablando sobre ese tema, DAD cuestionó a funcionarios sobre el por qué venían ocurriendo esos hechos en la cárcel, y la respuesta fue, en corto, “investiga cuál es el papel de Adriana Pineda, la responsable de la Unidad Antisecuestro en todo esto».

Con lo anterior, nos dimos a la tarea de buscar contactos cercanos a ella y a la Fiscalía General de Justicia, que también parece tener responsabilidad en la desestabilización, además de compañeros que cubren la fuente policiaca y, en efecto, salieron datos bastante interesantes, pero muy preocupantes.

La información de entrada señala que Adriana Pineda cuenta con elementos clave al interior del reclusorio, lo mismo que en la Fiscalía, y que a través de ellos tiene conectes directos con el famoso “Cártel de Los Rojos” y que hasta con algunos de “Guerreros Unidos”.

Un compañero de los medios advirtió que «meterse con Adriana Pineda es entrar en terrenos peligrosos, porque ella maneja una mafia de alto nivel»; de tal manera que de una vez la responsabilizamos de lo que nos pudiera pasar o a la familia.

Bueno, cierto o no, porque difícilmente hay pruebas, alguien nos decía «a nosotros, dos días antes de que secuestraran al ex rector Alejandro Vera Jiménez y a su esposa, nos pasaron el tip de que la gente de ella los levantaría».

Y la explicación a esto es que aspira a remplazar a Uriel Carmona Gándara en la Fiscalía Genera, por eso es que viene perpetrando acciones como ésta, secuestros que ella misma “pide” y luego “resuelve con la prontitud con la que lo hizo con Vera, mostrando así que es eficiente y capaz como para ascender a la posición referida.

Pero así como se le acusa de mover pandillas de maleantes y de tener relación con cárteles, igualmente se refiere que es la que estaría detrás de los sucesos de sangre en el penal, porque busca controlar todo el mercado de drogas en el sistema penitenciario, a favor de Los Rojos.

Incluso se agrega que el traslado del hijo de “El Carrete» a un penal de alta seguridad a otra entidad, ha sido un golpe a sus intereses; porque le vienen desmantelando o descabezando a sus operadores internos.

Llama la atención el dato de que ella conoció muy de cerca los hechos de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que incluso tiene aquí en Atlacholoaya a un tal Felipe, que habría participado en aquel lamentable suceso.

Es extraño que, a pesar de sus antecedentes desde que salió una de sus protectoras Alicia Vázquez Luna y de sus familiares, se le respetara a Adriana la posición en una Fiscalía que renovó hasta titular, porque quedó claro en el gobierno de Graco Ramírez que ella era sobrina de “los Abarca; José Luis, ex alcalde de Iguala y su esposa, a quienes se consideró corresponsable o al menos cómplices en la desaparición de los estudiantes normalistas.

La esposa de ese ex presidente municipal es tía de Adriana Pineda, cuyos hermanos fueron vinculados a la delincuencia en Guerrero y posteriormente asesinados, por eso se dice que la señora tuvo un papel clave en todo aquello.

Lo que se pudo indagar, en torno a lo que viene pasando en Morelos, es que ella es clave en muchas cosas referentes a delitos de alto impacto; que las cosas en ese aspecto no han cambiado mucho respecto al pasado; que desde las instituciones, los presuntamente responsables de combatir a los enemigos públicos, están aliados con ellos, y han traicionado al pueblo morelense. Sí que se antoja terrible.

Bueno, ella igualmente tiene controles fuertes en la zona oriente, tiene al frente de la Unidad Antisecuestro a obedientes personajes que le hacen el trabajo a la medida.

Si con un poco de esfuerzo DAD logró obtener datos interesantes sobre el papel que desempeña realmente este personaje, debemos confiar en que oficialmente ya debe haber más precisión al respecto, y si en verdad anda en cosas terribles, pues que se preparen las denuncias para aplicarle la ley.

De entrada pues, como antaño, detrás de muchos secuestros, sobre todo aquellos que se resuelven casi de inmediato, aseguran está ella. Crea el problema para resolverlo y presumir de sobrada capacidad.