TERREMOTO, SAQUEO, PANDEMIA, CRIMEN

*En Morelos ¿cómo resurgir de las cenizas?

El escenario que estamos viviendo en México como consecuencia de la pandemia es preocupante, los cálculos de los expertos indican que el país tendrá un decrecimiento de entre el 7 y 9 % anual durante el segundo trimestre del año, y quizás durante el que viene; es decir, en lugar de crecer daremos unos pasos hacia atrás.

Sin embargo, el caso Morelos parece más complicado aún, porque su economía y estabilidad han sido golpeados recientemente de manera inmisericorde, a partir del 2017 cuando un terremoto nos golpeó sin clemencia y causó dolor y muerte en miles de familias morelenses, además de la perdida de patrimonio y de muchas vidas.

Pero esa desgracia no fue la única, aún sobre el dolor de la gente la administración gubernamental estatal, entonces encabezada por el perredista Graco Ramírez Garrido, aprovechó la coyuntura de esta desgracia para desviar miles de millones de pesos, apoyos alimenticios y materiales; que llegaron de muchas partes del país y hasta del extranjero para utilizarlos en temas electorales, dejando a quienes enfrentaban el dolor de la pérdida en la indefensión.

Fue una etapa muy dura, porque además la delincuencia organizada seguía haciendo de las suyas y con la sospechosa complicidad del gobierno; secuestraban, asesinaban, extorsionaban a ciudadanos, empresarios, comerciantes y muchos negocios debieron cerrar por las amenazas o la imposibilidad de pagar fuertes cuotas por el cobro de piso.

La economía en lo general entró en una debilidad permanente, y el desempleo creció progresivamente porque los capitales de inversión no sólo no venían al estado, sino que buena parte de los que aquí tenían su inversión prefirieron huir para salvar lo poco que les quedaba.

Bajo tales circunstancias nuestra entidad ha venido mostrando un evidente rezago en comparación con el resto de los estados de la federación; es decir, la pobreza y marginación se han venido afianzando y profundizando y ahora nos enfrentamos a otro dilema del cual no sabemos en qué condiciones vamos a salir.

Los municipios, el estado y la federación en un trabajo coordinado no han logrado menguar los embates de los delincuentes; las víctimas fatales de los grupos mafiosos casi no decrecen, y tampoco los decesos por el coronavirus, son a veces decenas de vidas las que se presentan en una situación crítica, provocando temor, angustia y desesperación.

Morelos dejó de ser un territorio de privilegio y de avanzada desde hace ya muchos años; los tiempos de bonanza y de crecimiento parecen haber quedado en aquellos años de los 70´s y  80´s, sobre todo durante el gobierno de Lauro Ortega Martínez, cuando se pensaba en un futuro promisorio; había paz, armonía, seguridad, inversión, esperanza, hoy pareciera ser todo lo contrario; no tenemos idea de cómo será nuestro mañana.

Mucha incertidumbre se aprecia particularmente en lo que se refiere a las nuevas generaciones; el retroceso económico que lleva a la disminución de oportunidades de toda naturaleza, advierte de un panorama nada halagüeño para nuestros niños, jóvenes u adolescentes.

Más aún, la juventud en éste momento es la más golpeada por los delincuentes; la absoluta mayoría de las víctimas del crimen viene de éste sector social y aquellos que con mucho esfuerzo de sus padres buscan un futuro mejor a partir de la academia, tampoco tienen garantía de ello porque no hay espacios para un correcto espacio laboral, que ofrezca una remuneración al tamaño de sus conocimientos y sus esfuerzos.

Por todo lo anterior, es que consideramos que vienen tiempos aún más difíciles y que se tendrá que dar una enorme batalla para poder sacar al estado de las cenizas y la devastación en la que quedará después de todos éstos inconvenientes que nos ha tocado vivir.

Es incluso doloroso aceptarlo pero lo más prudente es que estemos preparados para una tarea titánica en la que requeriremos de la unidad y el trabajo de todos, lo malo es que vamos hacia una elección intermedia en la que lo común y recurrente es una lucha de todos contra todos, sin pensar el daño que le hacemos a Morelos.