LA VIDA INÚTIL DE GRACO RAMIREZ

graco y garrido canabal

-Tomás Garrido Canabal, parte 2

En la entrega anterior inicié a relatar el pasado negro del abuelo de Graco Ramírez, Tomás Garrido Canabal, quien pese a que fue gobernador de Tabasco en 2 ocasiones, su paso por el cargo fue como en Morelos ahora el de su nieto, terrible y a todas luces despreciable.
Independientemente de ser uno de los puntos referenciales de la ciudad de Cuernavaca, hay un lugar pasó a la historia por la agresión que sufrió por parte de radicales.

En 1934, Tomás Garrido Canabal, entonces gobernador de Tabasco, radical, anti clerical, conocido como “El Enemigo de Dios”, estuvo en Cuernavaca con sus denominadas Camisas Rojas. En un acto más de su ataque a los monumentos católicos o simbolismos de la Iglesia, derrumbó la imagen de la Virgen de Guadalupe ubicada en el chapitel de la Iglesia del Calvario.

Según versiones históricas, Garrido Canabal usó caballos y cuerdas para jalar la imagen y derrumbarla para luego arrastrarla por varias calles del centro.

El político tabasqueño se encontraba en Cuernavaca porque un día después tomaría posesión como Secretario de Agricultura del naciente gobierno de Lázaro Cárdenas en 1934.

Graco Ramírez es descendiente del gobernador Tomás Garrido Canabal conocido como “el comecuras” quien fue conocido por quemar templos católicos y quien a sus hijos les puso los nombres de Zoila Libertad, Lenin y Lucifer.

Según las investigaciones de historiadores destacados, el abuelo de Graco era un hombre absolutamente sin escrúpulos, Garrido Canabal no creía en Dios, ni en su raza, ni en la patria, ni en la familia, ni en su padre, ni en su madre, ni en la moral, ni en la ley, ni en el honor, ni en la buena reputación, ni en la propia estimación, ni en los principios, ni en ninguna doctrina. Sólo creía en el éxito y tenía una bestial e insaciable ansia de mando.

Todas las ideas inmorales que guiaron a Garrido Canabal a lo largo de su vida, las absorbió de lo que vio en las haciendas de su padre. Siempre fue un hombre rústico, sin cultura y de pésimos modales.

Por eso, durante su gobierno, Tabasco se «distinguió» por contar con profesores que no sabían leer ni escribir. A los niños sólo se les enseñaba cantos en los que se alababan las proezas de Calles y Garrido Canabal. Los espías, los matones, las prostitutas y todo aquel con mala reputación recibieron nombramientos de profesores. Podemos imaginarnos hasta qué nivel descendieron las buenas costumbres y la decencia bajo la administración de Garrido Canabal.

Con la finalidad de reprimir o de acabar a sus opositores, el gobernante tabasqueño creó un cuerpo de élite llamado Camisas Rojas, al que tenía que pertenecer obligatoriamente la juventud de ese estado. A sus esbirros, gente de la peor ralea, les afilió en las llamadas Ligas de Resistencia que servían para apalear y asesinar brutalmente a los campesinos y trabajadores disidentes.

Con estos dos brazos de represión, Garrido Canabal acabó con todo tipo de oposición en Tabasco, convirtiéndose en un gobernante absoluto. Por medio de las Camisas Rojas aterrorizaba a la población utilizando la tortura como el pan nuestro de cada día. «Administró» Tabasco como si fuera una enorme hacienda en la que él era el amo y, su palabra la ley. Cada comerciante, fabricante o negociante era obligado a pagar una contribución que cobraban personalmente sus esbirros y cuando Garrido Canabal lo deseaba, aquellos dejaban notas con el siguiente texto: «El licenciado necesita tal cantidad de dinero. Usted tendrá que cooperar con tantos pesos. Se servirá pagar o esperar las consecuencias». Todos pagaban.

Si al visitar las haciendas Garrido Canabal veía algún caballo o un toro de pura sangre o alguna cosa que le gustara, el dueño tenía la obligación de regalárselos. De esta forma, haciendas enteras pasaron a su poder por muy bajo precio e incluso por nada.

Para agosto de 1935, la familia Garrido era poseedora sólo en Tabasco de casi 26 mil hectáreas de tierras, más las que tenía en Chiapas, en Luisiana y en otros sitios.

Pero fue en el ámbito religioso donde Tomás Garrido Canabal dejó aflorar la enorme maldad que puede albergar el alma humana. El odio tan grande que sentía por todo lo que oliese a religión lo hizo convertirse en el más vil, rastrero, bestial y salvaje perseguidor de la Iglesia en la historia de México. Todos los sacerdotes, religiosos y el obispo de aquella región tuvieron que esconderse o fueron encarcelados, asesinados o desterrados. Todas las iglesias fueron cerradas y sus altares destruidos, siendo demolidas la mayor parte para construir canchas de béisbol o básquetbol. Los únicos lugares donde se podía ver una cruz era en los cementerios. Durante ¡catorce años! no se vio en Tabasco ni un obispo, ni un sacerdote.

Entonces usted dirá estimado lector, de donde sacó Graco Ramírez su modelo de gobierno y en quien se inspiró para diseñar sus “políticas públicas”. El bisnieto político Rodrigo Gayoso será quien dé continuidad a la forma de gobierno de padre y bisabuelo????