UNA SOCIEDAD SIN CONCIENCIA

COVID-19

La ausencia de medidas preventivas suficientes por parte de los humanos en lo que se refiere a la pandemia por el coronavirus ha llevado a un crecimiento de las estadísticas del número de contagios en algunos países del mundo; aunque ciertamente la población ha aprendido a sobrellevar la enfermedad y hoy día el número de víctimas fatales disminuye.

Algunas naciones en Europa, Centro América y Norteamérica como México y Estados Unidos presentan serios problemas de control; y en algunos casos tras haber avanzado a semáforos de menos complicación vuelven a aplicar el semáforo rojo precisamente porque se vuelve a tener un serio conflicto en la materia.

Desde luego existen países en los que el nivel educativo y de corresponsabilidad de sus habitantes es alto, y ahí las cosas son bastante diferentes; podría decirse que han superado la pandemia como en el caso de China, Japón y Cuba; donde de hecho hubo pocos casos, pero nosotros somos de los más irresponsables en ese sentido y venimos pagando las consecuencias.

Buena parte de la ciudadanía es apática y poco solidaria, hay que cuidarse para no afectar a los demás; pero eso sí somo muy críticos cuando algo malo les ocurre a los seres cercanos, ahí si le echan la culpa a las autoridades o a los otros, pero no aceptan ser responsables del descuido y eso francamente debe ser inaceptable.

Hay lo que algunos dicen ahora es un rebrote o repunte de casos, aunque otros consideran que no es así todavía, por el contrario aseguran que aún no se logra controlar el fenómeno en nuestro país y que aún no salimos de la primera fase.

Que nuestra primera fase fue muy complicada allá por junio pero que sus secuelas siguen, y ello debido a la resistencia de muchos a acatar las medidas sanitarias y de sana distancia.

Pero los cálculos no fallan, el incremento de contagios que estamos viendo es derivado del puente vacacional del Día de Muertos, ya que desde hace más de dos semanas claramente se ve que por haberse presentado reuniones familiares de más de 10 personas y acercamientos sin prevención, ocurrieron desafortunados contagios.

Aquí preguntaríamos ¿de quién es la culpa? porque a éstas alturas ya debemos saber de memoria las instrucciones del sector salud para no enfermarnos ¿o no?

Pero en este momento se vuelven a presentar fechas desafortunadas de concurrencia de personas que ojalá no nos lleven a otra oleada de hospitalizados derivados del “Buen Fin” que originó asistencias masivas a negocios, plazas comerciales, centros de esparcimiento, playas o balnearios.

El fin de semana pasado el turismo en las playas de Acapulco se vio muy crecido, miles de turistas decidieron irse a dar un chapuzón pero sin cuidar las formas, y desde luego la sana distancia quien sabe dónde quedó. En Morelos las cosas no fueron muy distintas; las zonas comerciales lograron ventas interesantes porque la gente salió, y ello pudiera traer inconveniencias de salud en unas dos semanas más, esperemos que no.

Pareciera que como ocurrió en ciertas naciones europeas lo que el gobierno debió hacer es aplicar sanciones y medidas más drásticas para controlar a quienes simplemente no admiten recomendaciones de salud, y que a veces son los que multiplican esos contagios, sectores como los jóvenes asintomáticos que si bien no enferman, sí llevan el virus a sus familiares, amigos o conocidos.

Y si llegan a ocurrir desgracias ¿de quién es la culpa? porque si somos muy machos para desobedecer a las autoridades de salud también debemos serlo para enfrentar la desgracia cuando nos pega ¿o no?

Así que, si esta semana de asueto llega a reflejarse en el aumento del número de contagios y muertes en unos días; no hay que lamentarse, hay que apechugar y admitir que fue nuestra culpa y no responsabilizar a otros, ni al gobierno.