DESVERGÜENZA Y CINISMO

*PAN, PRD y MC se niegan a reducir prerrogativas

Lo que México y el mundo vive frente a la pandemia del coronavirus Covid-19 no tiene precedentes, quienes habitamos el planeta no nos habíamos enfrentado a algo parecido en toda nuestra existencia, ni lo imaginábamos.

Y es precisamente en estos momentos aciagos cuando al interior de la sociedad; de los gobiernos y de los partidos, que se puede observar a aquellos que tienen algo de humanidad y solidaridad para con los que menos tienen.

En contra parte se aprecia a seres insensibles; egoístas y parásitos del pueblo, a quienes no les importa el sufrimiento colectivo y no están dispuestos a hacer sacrificio alguno por los demás.

El tema viene al caso porque ante la insistencia, tanto de gobierno como de algunas otras fuerzas políticas, en el sentido de que se reduzcan sus prerrogativas un 50 por ciento; para destinar ese dinero en apoyos al pueblo, panistas, perredistas y del partido Movimiento Ciudadano se vuelven a negar en el Congreso a esa posibilidad.

Son verdaderamente descarados y sugieren que, en todo caso, se suspendan obras y proyectos de construcción del gobierno federal, pero que a ellos no se les toque lo que malamente se les da como sueldo, que proviene no del dinero aportado por sus militantes, sino del pago de impuestos de todos nosotros.

Increíble no ver con rudeza el verdadero comportamiento de esos sujetos, sanguijuelas y vividores de nuestro dinero; pero ello es así porque como sociedad no hemos sabido defender nuestros derechos, y hemos permitido que grupos de privilegiados gocen de la abundancia sin más esfuerzo que discursos demagógicos desde los poderes públicos, ellos son los que no toman en cuenta los cambios legales que se requieren para hacer el cambio.

Hoy vemos cómo en distintas naciones, de diversas maneras, tanto las autoridades como los partidos y el pueblo en general sale a ayudar con lo que tiene a los que más sufren; porque son económicamente débiles.

Pero aquí esos sátrapas de la mayoría de los partidos muestran “claramente el cobre” y buscan cmo mantener su estatus social, a costa del sufrimiento colectivo.

A esos políticos de barandilla encumbrados en el poder, viviendo con lujos de toda naturaleza, con dinero que no les cuesta; debemos borrarlos porque han saqueado a México hasta el cansancio y los seguimos tolerando.

¿Hasta cuándo seguiremos aguantando esas burlas? usted tiene la palabra, pero ya es tiempo de ponerlos en su lugar, si quieren vivir en la abundancia que trabajen como todos nosotros; que salgan todos los días a la calle a “ganarse en pan” y no desde un escaño, curul o cargo público donde sólo quieren llegar a robar a manos llenas.

Que sus recursos sean con base en el pago de cuotas de los afiliados a sus partidos, aunque como ya son tan pocos y tampoco quieren mantenerlos, pues nos roban lo que pudiera servir para realizar obras de beneficio social y otras acciones de gobierno para la mayoría.

Requerimos como mexicanos fajarnos los pantalones, dejar de ser tan agachados y mandar al diablo a tanto político de aventura que ni en éstos momentos de dolor son capaces de sacrificar nada ¿no le parece?

MUCHO DINERO EN MANOS DE VIVIDORES

*Y en la cuarentena millones muriendo de hambre

México vive momentos de angustia y desesperación, este fenómeno del coronavirus (Covid-19) traerá demasiado sufrimiento y no tanto por la enfermedad que ojalá sea prontamente controlada; sino porque millones de mexicanos no cuentan con las condiciones económicas como para hacerle frente a la cuarentena prácticamente decretada por las autoridades.

Es decir, en este momento no hay dinero que alcance para poder subsidiar a miles de familias que viven al día; sobre todo quienes se dedican al comercio en pequeño, micro o ambulante y que comen con las ventas de cada día, o sea, cuando no venden nada no comen.

Y es ahora cuando se ve la trascendencia e importancia de forzar cambios sobre todo en materia político-electoral, a fin de evitar seguir entregando dinero a vividores y farsantes políticos, falsos representantes populares, que encontraron la forma de no trabajar y vivir como reyes haciendo como que nos representan.

Nos referimos a aquellos que encontraron en los partidos políticos un extraordinario refugio para hacer dinero, a quienes desde ahí salen para ocupar posiciones de «representación» en gobiernos municipales, estatales, federales y, desde luego, en los congresos.

Esta nueva administración buscó el año pasado, a través del Congreso de la Unión, reducir a la mitad las prerrogativas que se les entregan a los partidos políticos y una buena parte de los diputados, incluidos algunos de Morena, se opusieron.

Rechazaron la iniciativa obligando a los encargados de las finanzas y a los órganos electorales a continuar entregando millonarios recursos de privilegio; cuando lo justo sería que cada institución de ésta naturaleza viviera de las propias cuotas de los afiliados, sólo que como son ya tan pocos los que creen en ellos y menos los que cumplen, por eso necesitan del dinero del pueblo.

Y qué decir de la sobrepoblación de legisladores tanto en los congresos locales como en el Congreso federal en el Senado y la Cámara baja. ¿Por qué se han negado a la eliminación de los dichosos lugares plurinominales o de representación proporcional, que son escaños que no pasan por las urnas, si ya no existe la justificación de que hay un partido único?

Para qué queremos a esos sujetos que a nadie representan y no contribuyen en nada a mejorar la convivencia, paz y armonía entre los mexicanos. ¿Cuantos miles de millones de pesos se destinan a éstas cosas mientras el 70 por ciento de los mexicanos viven en la pobreza y hambruna?

Pero todo lo anterior dibuja de cuerpo entero la frialdad, inhumanidad, egoísmo e inmoralidad de personajes a quienes no les importa ver que sus connacionales sufran en la miseria; con tal de seguir gozando ellos de lo que no se merecen, porque no se ganan un sólo peso por la buena, todo son negociaciones y componendas.

En estos momentos de incertidumbre, es cuando se requiere de todo ese dinero tirado a la basura en partidos políticos que, además, han traicionado constantemente a su pueblo; y que hace mucho dejaron de ser útiles porque se olvidaron de que eran puentes para gestionar necesidades de los ciudadanos ante las autoridades y también se dedicaron a robar.