¿INSEGURIDAD A LA BAJA?

Ojalá fuera el principio de la recuperación

Por lo menos a nivel de casos de escándalo como que los grupos criminales están en una leve tregua, hace algunos días los números en lo referente a hechos sangrientos de alto impacto se aprecian a la baja.

No obstante; pareciera fortalecerse la percepción colectiva respecto de que los feminicidios toman ventaja y se suman víctimas en tal sentido. Como quiera que sea; el ambiente es menos preocupante en lo general, aunque esto pudiera ser meramente coyuntural.

Ya se han intentado prácticamente todas las estrategias y esfuerzos por devolverle a Morelos la tranquilidad; pero los resultados no son duraderos, sólo pequeñas coyunturas que se rompen rápidamente.

Bueno, ni la llegada de algunos elementos de la Guardia Nacional lograron apaciguar los ánimos porque la guerra entre mañosos no muestra freno; no obstante, se aprecia que contrario a lo que se creía, que habría una reacción violenta en cadena luego de la muerte de «El Ray» y de Abel «El Maya» o de las detenciones de “El carrete”, de su hijo y otros cómplices, como que esos cárteles están mostrando menor actividad criminal.

Por eso abrigamos la esperanza de que gradualmente el estado de cosas que tiene arruinada a la entidad comience a menguar.

Sobre este asunto tan grave para la entidad se anuncia oficialmente que con el puente vacacional Guadalupe-Reyes llegarán 2 mil elementos más de la Guardia Nacional al estado, mil se regresarán a la capital luego de terminado el tiempo de asueto, pero mil se quedarán aquí de manera permanente adicionales a los que ya teníamos.

Ojalá sea cierto y esto contribuya a mejorar el estado de cosas porque todo la entidad sufre del asedio de los delincuentes, continúan las extorsiones, los cobros de piso a casi todos los negocios, grandes, medianos o pequeños; ello ha llevado a un estrangulamiento económico, un daño irreparable porque las pérdidas en éste terreno son incalculables.

No se trata únicamente de empresa y establecimientos, hasta los puestos de garnachas  se ven obligados a bajar sus cortinas por incosteabilidad o amenazas, provocando además desempleo; a ello habría que sumarle muchos capitales que en condiciones de paz y tranquilidad pudieron haber llegado a esta entidad, fortaleciendo la planta productiva, pero que se han visto ahuyentados.

Hay entonces quizás una mínima reducción a ejecuciones, violaciones o secuestros, un alza en feminicidios, pero esto deberá ser duradero y permanente como para que la confianza se pueda volver a recuperar y el flujo turístico que nos privilegiaba comience a florecer; ese es un deseo de todo aquel ciudadano de buen vivir y de nobles sentimientos, que somos la absoluta mayoría. ¿No le parece?