REACTIVACIÓN ECONÓMICA

Es un hecho que México; y por ende el estado de Morelos, derivado en gran medida de los impactos de la pandemia del Covid-19, nos encontramos enfrentando una crisis económica sin precedentes.

Estamos hablando de una severa crisis que ha impactado en el empleo y lo que ha provocado una fuerte reducción en el consumo.

Las empresas de todo tamaño se encuentran enfrentado severas dificultades para salir adelante con sus finanzas.

En esta crisis, en el caso de Morelos, ha impactado en el sector del turismo, en las empresas de servicios y en los negocios de atención directa con los clientes.

Distintos indicadores de análisis económico confirman la severidad de la contracción económica que se encuentra afectando a miles de familias morelenses.

Este entorno de crisis también ha repercutido en las finanzas públicas de los tres niveles de gobierno. Por lo que para el siguiente año se espera una serie de recortes en el presupuesto público.

En este entorno de crisis económica, el gobierno federal ha establecido una serie de estrategias para impulsar la reactivación económica mediante la puesta en marcha de programas de inversión pública y privada.

Para esto, el gobierno federal tiene a su favor el mandato constitucional que establece que el Estado Mexicano es responsable y rector del desarrollo económico de México, lo que le otorga el fundamento para convocar y orientar al sector privado rumbo a la reactivación económica.

En el caso de Morelos, el gobernador Cuauhtémoc Blanco, se encuentra implementando a nivel local la ruta marcada por el presidente de México Andrés Manuel López Obrador.

En este sentido, el gobernador de Morelos en días recientes sostuvo un encuentro con

representantes de organismos empresariales. En dicho encuentro que se realizó en la Residencia Oficial del Poder Ejecutivo, Blanco y los representantes del sector empresarial de Morelos intercambiaron puntos de vista sobre la situación económica que prevalece en el estado.

En el marco de este encuentro directo entre Blanco Bravo y de una nutrida representación del sector empresarial, el gobernador los convocó a sacar adelante al estado, señalando y que esto es tarea de todos y no de solo unos cuantos.

En esta ruta para sumar al sector privado a favor de la reactivación económica de Morelos, a la empresa Esperanza Silver de México hay que considerarla como una importante aliada de nuestro estado, esta empresa es responsable del proyecto minero Esperanza, que se desarrolla en la comunidad de Tetlama del municipio de Temixco.

Este proyecto minero que consiste en una mina de oro y plata, se ubica justamente en uno de los municipios de mayor pobreza en el estado de Morelos. Tiene previsto realizar una inversión estimada en 450 millones de dólares en un lapso de 10 años, generar 1,500 empleos directos y 6 mil empleos directos; aunado al establecimiento de una red de proveedores locales. Una inversión de esta magnitud tiene la capacidad de generar una fuerte derrama económica y por lo tanto contribuir en la reactivación de la economía local.

El llamado del gobierno federal y del gobierno estatal es claro, solamente con la alianza entre el sector público y el sector privado va a ser posible superar esta crisis que se encuentra afectando a la mayoría de los morelenses.

INCIERTO FUTURO

Pandemia, delincuencia y ausencia de inversión

Las circunstancias bajo las cuales llega el final del presente año han sido por demás desafortunadas; no se ve para cuándo podamos vivir bajo una normalidad debido a la pandemia del coronavirus, y además continuamos en medio de un clima de inseguridad y delincuencia que no cede y genera ausencia de nuevas inversiones que reactiven la economía en general.

La pérdida de empleos ha sido bárbara; estamos muy lejos de pensar siquiera en recuperar las condiciones bajo las cuales vivíamos antes de todo este desafortunado escenario de salud mundial y podemos decir que hay mucha desesperanza social porque se aprecia un mañana incierto que lastima sustancialmente a las nuevas generaciones de jóvenes, que se van incorporando al mercado laboral en la incertidumbre.

Si bien es cierto que hay sobre la mesa dos mega proyectos de inversión en suspenso en el estado: la termoeléctrica en Huexca y la mina en Tetlama; ambos están bajo situaciones de indefinición por las resistencias de grupos de activistas y pobladores que se oponen a ellos por considerar que se afectará el entorno, entonces por ahora son acciones casi muertas.

Fuera de lo anterior no existe por ahora nada significativo que lleve a pensar en un regreso de los capitales de inversión, tan indispensables en éste momento, a fin de darle vida económica a Morelos y, por el contrario, el asedio de los delincuentes inhibe la escasa actividad empresarial, comercial y la prestación de servicios a pequeña y mediana escala.

Sobre el gasoducto y la termoeléctrica, en su oportunidad lo dijimos, no se continuarán los trabajos para su activación porque la oposición al Proyecto Integral Morelos (PIM) es muy fuerte, y además suficientemente sustentada.

Eso de que se reactivaría la inversión antes de fin de año, anunciado durante una conferencia por parte del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, simplemente fue una ocurrencia; quizás para volver a medir la reacción, pero era claro que no habría tal, además legalmente le han venido ganando amparos al gobierno. Esa inversión se quedará ahí por varios años más si no es que para siempre, porque nunca se supo socializar el conflicto.

Y las cosas se aprecian más complicadas porque si del lado de la Iniciativa Privada no se mueven capitales, tampoco los tres niveles de gobierno muestran capacidad o disponibilidad como para resolver reclamos de obra o avanzar en la construcción de infraestructura de desarrollo.

Ahogados en deudas, sin un claro manejo del presupuesto municipal y con problemas para pagar las nóminas; la mayoría de los municipios casi están en quiebra. Y para complementar el cuadro, se aproxima el fin de año, que conforme a ley, representa el pago prestaciones a los trabajadores como el aguinaldo, y ya muchos alcaldes han adelantado que no tienen fondos para ello.

Lo anterior pareciera ilógico porque es de entender que en el presupuesto que les fue aprobado para el 2020 viene considerado el pago de nóminas y esas prestaciones de acuerdo con la planta laboral que tenían, por eso no es entendible cómo en Cuernavaca se despidió a cerca de 500 empleados, si éstos ya estaban presupuestados, ¿hacia dónde se canalizó ese dinero si tampoco se les ofreció un finiquito de ley? sería interesante saberlo.

El caso es que nos aproximamos a más problemas por insuficiencia de dinero y, en medio de todo lo anterior los ciudadanos seguimos esperando años y años para que resuelvan nuestras demandas en calidad de servicios y mejoras municipales que requieren cotidianamente las ciudades, pueblos y las comunidades en general.

Eso sí, si nosotros como gobernados no cumplimos con nuestras obligaciones fiscales pues no hay recursos y entonces hasta lo andan persiguiendo a uno, la cosa es que no nos regresan en servicios nada de lo que pagamos, y entre tanto atraco y corrupción el producto de nuestros impuestos nadie sabe en dónde queda, seguimos cada vez más jodidos.

Y por si fuera poco, ya comenzó la grilla electoral hacia las elecciones de junio del 2021, y sabemos que es derroche de recursos de nuestros impuestos, que de ninguna manera se traducen en un bienestar a la ciudadanía; acaso dádivas con base en el mismo dinero público, y ello nos llevará a que el siguiente año también pueda ser medio perdido. Total, que salir de ésta requerirá de mucho tiempo y sacrificio pero del pueblo, no de los políticos.

Con la mina, ¿Habrá Esperanza?

Hace tiempo nos enteramos del proyecto minero morelense “Esperanza” que viene desarrollando un largo proceso con el propósito de aterrizar en el poblado marginado de Tetlama, se trata de una inversión de más de 10 mil millones de pesos en una mina de oro y plata, que sin duda dará un nuevo rostro no sólo a la localidad, sino incluso al propio estado de Morelos.

La empresa que desarrolla el proyecto se llama Esperanza Silver de México, aunque cuenta con capital canadiense del corporativo Alamos Gold, lo cual da certidumbre de que las cosas se harán bien en Tetlama, pues al parecer traen otro chip en la forma de hacer minería.

Es una inversión inédita en esta entidad que se desarrollaría a lo largo de 10 años, ofreciendo empleos, mejora de los servicios e incluso inversiones adicionales para los habitantes de ese pueblo, lo que pudiera cambiarle la vida a algunas generaciones, sobre todo jóvenes.

Sin embargo, por lamentables hechos ocurridos en proyectos similares en otras entidades, hay una especie de satanización que lleva a algunos grupos  de activistas y supuestos ecologistas, a oponer resistencia.

Tetlama, Cuentepec, Alpuyeca, Coatetelco, Milpillas, entre otras más, son comunidades de Morelos que presentan gravísimos niveles de pobreza e incluso pobreza extrema.

Dichas comunidades han enfrentado un fenómeno común, la falta de oportunidades laborales y de ingresos, lo cual sin duda ha sido uno de los factores para la desintegración social, y la generación de delincuencia; cancelando el futuro a miles de jóvenes, adolescentes y hasta adultos de esas zonas.

Nos atrevemos a decir que por lo menos por ahora, no hay en puerta en la comunidad ni en la región algún proyecto relevante de desarrollo que pudiera mejorarle las condiciones de vida a toda esa gente, más que ese proyecto minero en referencia, que de concretarse, vendría a darle un giro positivo a la situación social y económica no sólo de Temixco, sino de todo Morelos.

Según ha trascendido este proyecto se diferenciará de los demás en su género, a partir de que estará regido por un modelo innovador en materia ambiental denominado “Nuevo Modelo Ambiental y Socialmente Responsable”, que privilegia el bienestar de la comunidad y contempla todas las exigencias legales y normativas tanto en lo local como a nivel federal.

Bajo estas circunstancias de ausencia de inversiones municipales, estatales y federales, ¿no valdría la pena poner en la balanza las ventajas o desventajas de un proyecto de tal envergadura? Serían más de 10 mil millones de pesos de inversión y más de seis mil empleos directos e indirectos.

Hasta donde sabemos, los empresarios cuentan ya con las concesiones correspondientes, una serie de estudios aprobados por las instancias gubernamentales y desarrollan  estudios de viabilidad, para obtener información, a fin de conocer los aspectos técnicos y económicos a aplicar, aunque aún no hay actividad ni se encuentra operando.

Pero, a pesar de que comuneros, ejidatarios y la mayoría de la población de Tetlama han aceptado ya el proyecto de la mina Esperanza, existen aún algunas expresiones legítimas y otras mal intencionadas, sobre todo de comunidades aledañas que se resisten a que se realice, más bien son voces que buscan tener también beneficios.

Comprometiendo a los inversionistas a desarrollar un proyecto que garantice el cumplimiento estricto de la ley para evitar afectaciones innecesarias y efectos ambientales negativos ¿no sería prudente dar luz verde a un desarrollo como este en Morelos?.

Pensando que podría significar un futuro distinto para miles de personas, en particular para los jóvenes de esa zona tan afectada en la entidad por la falta de oportunidades de empleo y estudio, que parecieran estar condenados a seguir en la misma miseria. Quizás una oportunidad parecida nunca se les vuelva a presentar, si no se toma ahora la decisión.