¿Y LA GLOSA DEL INFORME?

A éstas alturas el Congreso local debió ya haber analizado el primer informe del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo y comenzar la petición de aclaraciones o ampliaciones sobre aquellos temas en los que se tenga alguna duda, porque siempre las hay, o al menos algo sobre lo cual profundizar en la información hacia los gobernados.

Después de eso, se procede precisamente a llamar a cada uno de los secretarios de despacho a fin de que, mediante preguntas y respuestas, se despejen todas las dudas y exista una mayor transparencia en la rendición de cuentas.

La pregunta es para el Congreso local ¿ya se hizo el trabajo de revisión? y si es así;  ¿por qué no se ha llamado a los funcionarios a dar las explicaciones correspondientes?

Es más, no sólo deberían de ser los funcionarios de primer nivel del gobierno quienes comparezcan, es el gabinete ampliado, incluyendo aquellos servidores públicos de dependencias paraestatales que reciben recursos del erario y que desempeñan una labor por la ciudadanía.

Es todo un proceso que se lleva buen tiempo, y a través del cual se logra hacer toda clase de aclaraciones o que despejan a la ciudadanía las dudas sobre a dónde van o si los recursos públicos han sido correctamente aplicados.

Todo esto viene contemplado en el artículo 33 de la Constitución del estado de Morelos y debe haber cumplimiento a esa disposición, la cosa es que se ha llamado a algunos «servidores públicos» a comparecer pero no propiamente en relación a la glosa del informe.

Otras causas ha propiciado las comparecencia de algunos funcionarios de manera reciente, tal es el caso derivado de los altos niveles de inseguridad; de ahí que se presentaran los responsables de esas áreas pero no como parte de un análisis necesario de las actividades que está encabezando el gobierno.

Ya desde la Legislatura pasada se evadió parte de esta responsabilidad que es algo fundamental en las funciones de los diputados. Se usó el pretexto de que sólo servían los encuentros para insultar a los funcionarios y lucimiento de los legisladores y no se continuó con la agenda. Creo que es tiempo de que se cumpla cabalmente con esa función. ¿No lo cree?

DE LO POCO DECENTE EN EL CONGRESO

El diputado local José Casas González presentó su primer informe de actividades en la Plaza de Armas de Cuernavaca, evento en el que incluso estuvo el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, con buena concurrencia y amenizadores de calidad.

La gente estaba prendida, con los famosos chinelos de los cuales hubo unos seis u ocho grupos, el mariachi Cuernavaca, la banda de Tlayacapan y más de una docena de comparsas.

Podemos considerar que es de lo poquito decente que hay en la actual legislatura, porque fuera de él, Rosalina Mazari, Alejandra Flores y Javier García, difícilmente pudiéramos a agregar a más de los 20 que la integran la legislatura que conocen el trabajo que deben desempeñar ahí.

La mayoría, o apenas están aprendiendo cómo comportarse como legisladores por el bajo nivel de formación académica o de experiencia en la política que tienen, y menos aún saben de la tarea de legislar.

Aunque hay un par más, que traen un costal de mañas y antecedentes de poca honorabilidad y decencia, como en el caso de Tania Valentina Rodríguez Ruiz, que con base en un amparo se sigue ostentando como presidenta de la Junta Política y de Gobierno, cuando la Ley Orgánica de la cámara es muy clara, esa posición es rotativa y debe cambiar de responsable cada año. Además, sólo pueden ocupar esa posición los coordinadores de un grupo parlamentario.

Cualquier personaje con algo de honor y respeto por las leyes internas al terminar el primer año habría puesto a consideración la posición ante el resto de sus compañeros, incluso trabajaría en el consenso para su sucesor, pero hablamos de políticos amorales, sin compromiso social y con desmedidas ambiciones de poder, tanto que se sostiene que es un instrumento aún del sátrapa de Graco Ramírez, ex gobernador.

Fue ella quien comenzó a perseguir a José Casas porque cuestionó decisiones que se estaban tomando, violentando las leyes, hasta que éste debió declararse diputado independiente. Al legislador en cuestión, se debe el haber metido a la cárcel a Noé Sandoval, ex Director General del Transporte, y los procedimientos contra las ex legisladoras de Graco, Beatriz Vicera Alatriste y Hortensia Figueroa, quienes han tenido que asistir a firmar cada semana al penal de Atlacholoaya, por robo al erario y otros casos más.

Del mismo modo, logró probar que el Fiscal General de Justicia, Uriel Carmona Gándara -puesto ahí por el propio ex gobernador-, nunca ha presentado exámenes de confianza; lo cual sería suficiente para su destitución, pero como la decisión la deben tomar por mayoría calificada, y Tania Valentina y otros están ahí para buscar su protección.

Y fuera de esos detalles que más o menos responden al reclamo del pueblo, ¿recuerda usted algo que estén apoyando la mayoría de diputados? pues no, por eso reiteramos que José Casas es de lo poco decente que hay en el Congreso.

Tania Valentina controlaba hasta hace poco, sobre todo, los recursos presupuestales de la cámara y obligó a que le quitaran a Casas las comisiones que tenía, y que representan ingresos extras para los legisladores, pero sobrevivió la mayor parte del año sólo con sus prerrogativas.

Todo indica que quienes fueron a amenizar el evento lo debieron hacer más por apoyo a su representante que por pago, porque traer la banda de Tlayacapan, que cuesta un “ojo de la cara”, por su calidad y por una de las más antiguas del país, ya que surgió en los años mil 800, antes de la Revolución.

 Luego los grupos de chinelos de Tepoztlán, Tlayacapan y otros municipios que él representa, tampoco son cosa fácil y ello muestra que Pepe cultivó muy buena relación en todos lados, por que además se registró una nutrida concurrencia que difícilmente algunos de sus «compañeros» podrán equiparar, así sea comprando acarreados.

De ahí que se nos hiciera importante hacer esta reseña. Trae escuela, porque muy joven trabajó al lado de quien hasta ahora ha sido el mejor presidente municipal de Cuernavaca, Alfonso Sandoval Camuñas en el trienio 1994-1997. Y sí, la gente estuvo muy prendida.