ALCALDES; LOS MÁS CORRUPTOS

Raras excepciones

La falta de formación política y administrativa, las ambiciones e improvisación de personajes oportunistas, ha derivado en un pobre resultado de algunos alcaldes que se distinguen o distinguieron por sus acciones de corrupción y atraco al pueblo.

Hay excepciones y esfuerzos que marcan la diferencia, y que al transcurrir de los años sus figuras subsisten en la memoria de los gobernados; que reconocen el empeño y la entrega por aquellos que con amor a su pueblo han heredado un legado difícil de borrar, sobre todo cuando vemos a tanto aventurero haciendo de las suyas.

Hay algunas figuras emblemáticas que, en el caso del Ayuntamiento de Cuernavaca, hicieron la diferencia: y no obstante el paso del tiempo se mantiene una buena imagen y aprecio de la población, podemos referir entre ellos a Alfonso Sandoval Camuñas (QEPD), como de los mejores alcaldes que haya tenido la ciudad junto con Sergio Estrada Cajigal, quien a la postre fue gobernador.

Y mire que Sandoval dejó la comuna hace 23 años; no obstante, su noble proceder y su carismática figura lo mantienen vivo en los corazones de los lugareños que les tocó vivir de cerca esa época, él hizo el último esfuerzo por limpiar y rescatar las barrancas en la capital.

Pero si bien es cierto que existen raras excepciones hoy día, de unos años a la fecha la pérdida de valores en los politiquillos de cuarta categoría -que ocupan cargos de representación-, se aprecia en acciones de escándalo, de desvergüenza y de rapiña que rayan en el escándalo.

Y así como ejemplificamos con el buen Alfonso y Sergio, como los más sobresalientes en el reciente pasado; también podemos señalar a don “Lobito” que han hecho época en cuanto a su deshonestidad e insaciable apetito de riqueza mal habida.

Y no nos equivocamos al sostener que en el trienio anterior el hoy ex edil de Jiutepec, Manuel Agüero Tovar, fue el presidente más rata de esa generación que acompañó al también delincuente de cuello blanco el ex gobernador Graco Ramírez, en su último trienio de mandato.

Ese individuo que debería ya estar en la cárcel si hubiera Estado de Derecho, porque convirtió la comuna en un negocio o empresa familiar, y pactó con la delincuencia organizada -igual que lo hizo el tabasqueño a nivel estado-, dejando el municipio en banca rota y terrible descomposición.

Las consecuencias son claras, los delincuentes siguen haciendo de las suyas en ese territorio, porque los mañosos crecieron como hongos y lograron un poder quizás por encima de la autoridad, lo que dificulta más su combate y extinción.

Y hoy día en éste momento es el edil de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, el que se perfila como el más perverso, corrompido e inútil de que se tenga memoria; y es que ambos, tanto Manolo como el auto denominado «lobo», no llegaron por el voto ciudadano sino por decisión superior, y por lo tanto no hubo ni hay compromiso con su pueblo.

Si usted recuerda las elecciones del 2015 Agüero Tovar le robó el triunfo al actual alcalde Rafael Reyes Reyes, llegó por la quema de urnas y a la compra descarada de votos el día de la justa. Más aún, su selección como candidato a la alcaldía no fue por decisión de partido, sino por “el dedo” del Graco; a quien sirvió como perro fiel.

En lo que toca a la caricatura de presidente municipal que tenemos en la capital del estado, ni siquiera debió pasar por las urnas, porque se armó toda una trama y estrategia para no dejar que la corriente del candidato a gobernador favoreciera a quien ocuparía esa silla, que finalmente fue él por la anulación de la candidatura de quien había sido registrado como titular de la planilla.

Fue la inercia del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y la figura del candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, lo que llevó al triunfo de la fórmula, ya que el titular fue retirado por decisión del Tribunal Electoral y entró el suplente, y ese era Villalobos que sólo iba de relleno.

¿Y sabe quién fue el que armó esa perversa estrategia electoral para dañar a Morena? todo lleva a que fueron dos personajes: Graco Ramírez y el actual Subsecretario de Gobernación Federal y «líder moral de Morena, Rabindranath Salazar Solorio, por querer ganarle la posición al candidato a gobernador (Cuauhtémoc) porque esa posición Salazar la venía preparando desde hacía tiempo, pero le ganó por popularidad.

Igual que Agüero, éste tipo le debe el cargo a esos dos sujetos, no a los electores, de ahí que no haya el más mínimo compromiso ni interés por hacer un esfuerzo mínimo por atender a una ciudad en abandono y descuido total. ¡Qué pena!, pero es la realidad que vivimos.

ELECCIONES 2021

*Los que no deben aparecer en boletas

Rumbo a las elecciones intermedias del 2021 muchos rostros de políticos de todos los colores comienzan a asomarse y a promoverse frente al electorado, con la clara intención de buscar una candidatura; ya sea a una alcaldía, diputación federal o local, incluyendo regidurías y sindicaturas.

Hay igualmente de todos los tamaños; unos con altos grados de improvisación, pero no pocos son ya un costal de mañas, ejemplo de deshonestidad, deslealtad y ambiciones desmedidas que traicionaron al pueblo cuantas veces se les dio la oportunidad.

A esos se les tendrá que cerrar el paso, evitar que aparezcan nuevamente en las boletas electorales del año que viene, porque vienen como dice el dicho: no a congraciarse ahora sí con el elector, sino “por lo que no se llevaron”.

Lo decimos porque ya en algunos canales de redes sociales y medios se viene promoviendo el ex diputado local priista, Francisco Moreno Merino; quien de acuerdo con el mensaje pretende contender por la Presidencia Municipal de Cuernavaca.

El señor fue diputado local priista en el periodo 2012-2015, y fue quien le hizo el trabajo de consenso al interior del Congreso por el entonces gobernador perredista Graco Ramírez Garrido, para que se le aprobara aquel crédito de dos mil 806 millones de pesos que nunca se supo “bien a bien” en qué los usó.

Es algo difícil de probar, porque en cosas como ésta no se deja prueba alguna y ellos tenían el control absoluto en el Congreso, pero su ex mujer llegó a sostener que ese «trabajito» a favor del tabasqueño le dejó una prebenda de 40 millones de pesos; porque esa era la mecánica y los favores se pagaban, y muy bien, ¡claro! con dinero del pueblo.

Antes de ir al Congreso local, ya el PRI le habían dado una candidatura al Senado de la República; siendo diputado federal por ese mismo partido, pero en una intervención en tribuna lanzó expresiones muy delicadas en contra del sector femenino que le valieron aún más el descrédito que ya tenía. El tricolor se vio obligado a quitarle la candidatura y dársela a una mujer.

Otros que por ningún motivo deberán aparecer en boletas son los hermanos Julio y Roberto Yáñez; al igual que Moreno Merino mantuvieron una complicidad permanente con Graco Ramírez después de que se pelearon con el ahora gobernador, y coadyuvaron para que toda huella de robo al erario por parte del hoy ex gobernador, fuera desaparecida, ¡claro! con alguna contribución de por medio, a fin de generarle impunidad como hasta el momento ha sucedido.

El ex mandatario robó a manos llenas, pero la Cámara legislativa le aprobó todas sus cuentas públicas, entonces no hay delito que perseguir.

Hay más que igualmente andan ya buscando reflectores, el también ex legislador local y ex alcalde Julio Espín Navarrete, de la misma pandilla de vendidos y comparsas de esa desafortunada administración, porque pasó de líder priista a defensor perredista.

El hombre es un vividor del presupuesto, no tiene militancia ni olores, busca siempre el momento oportuno para brincar de un partido a otro, acomodándose donde estima está el sendero del triunfo.

Por todo eso, al igual que todos los antes mencionados, donde deberían ir es a la cárcel; porque le hicieron mucho daño a Morelos. Qué decir de quien fuera candidato a gobernador del PRI en el 2012: Amado Orihuela Trejo, otro amante del dinero público, traicionó a su propio partido y a su sector y acabó en las manos del ex gobernador; quien lo sometió porque dejó cuentas pendientes en el sector cañero de la región sur y digamos que se los arreglaron.

Conscientes de que tienen cuentas pendientes con la justicia algunas otras figuras mejor se mantienen alejadas de la política por el momento, porque si asoman la cabeza se las pueden cortar, como las ex legisladoras Beatriz Víscera Alatriste o su ex compañera Hortensia Figueroa Peralta.

Y bueno, esos son sólo algunos personajes indeseables en la política del reciente pasado a quienes se debería desterrar para siempre de las representaciones populares, pero no pocos de quienes desempeñan cargos hoy están en las mismas condiciones, uno de ellos el edil de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, presuntamente involucrado de asuntos graves de corrupción y que quiere reelegirse.

Ahí está en el Congreso local Tania Valentina Rodríguez Ruiz, que aún maneja una pandilla en defensa de Graco, y que va por más posiciones. Aunque siempre por la vía plurinominal, porque si buscara una candidatura de mayoría saldría como apestada, pero esté usted seguro de que lo sabe, y por eso buscará el camino fácil de la diputación federal plurinominal.

Para eso tiene su propio partido, el del Trabajo; que mediante arreglos con el lado ganador sea PAN, PRD o ahora Morena. Ese organismo político que derivado de “un despojo” a quien fuera por muchos años el dirigente estatal, Rigoberto Lorence López, le jugó hace unos años al relacionarse sentimentalmente con él.

Debemos pues, como electores, tener memoria y desechar a todos aquellos que buscan en el ejercicio del poder público resolver sus necesidades económicas y no las de los ciudadanos; que traicionan el sufragio popular.

PES Y PRD, «CHIFLARON EN LA LOMA»

La pérdida de confianza y credibilidad social en algunos partidos políticos, los llevo casi a la extinción durante el proceso electoral del 2018, ya que no pudieron ganar en las urnas suficientes posiciones en cargos de elección -en éste caso-, hacia el Senado de la República.

Entre esas instituciones con muy baja aceptación del electorado estuvieron el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Encuentro Social (PES); quienes obtuvieron muy pocas las candidaturas a los distintos cargos en la competencia y en lo que toca a la cámara alta pues obtuvieron una bajísima representación.

Pero, al interior de las cámaras hay reglas y entre ellas está aquella que especifica que para que se puedan constituir en fracciones o grupos parlamentarios se deben contar mínimamente con cinco escaños, y tanto el PES como el PRD se quedaron con un número menor con las renuncias a los partidos que se han visto en los últimos meses, y por lo tanto, habría que disolverlos y así fue.

En el caso del PES y por haber sido uno de los aliados electorales del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en el proceso electoral, pues decidió sumarse al partido del presidente y asunto arreglado, pero en lo que corresponde al PRD simplemente se quedaron sin fracción, misma que comandaba el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

Por encima de lo anterior, consideramos que coincidimos con millones de mexicanos en el sentido de que muchos partidos políticos en México no tienen razón de existir; primero porque son repudiados por las mayorías, y segundo porque sus ideologías y plataformas coinciden con las de otros.

Hay más de 10 de esas instituciones políticas en nuestro país, más las que se agreguen este año que puede ser un buen número; se dicen de tendencia izquierda. ¿Entonces por qué no aglutinarse en uno solo, en lugar de mantenerse como semillitas cada una por su lado? la respuesta es clara, porque son un negocio para los promotores, no del interés de los electores, sino personal.

¿Quiere usted vivir a costa de nuestros impuestos sin trabajar? constituya un partido y se hará millonario con las prerrogativas, la mayoría son pura transa y en eso se convirtió, por ejemplo el PRD, que “por una lana” validaba en los congresos locales y de la Unión las propuestas de los gobernadores, o tenía componendas con los sistemas de gobierno en turno, traicionando el compromiso con la población.

¿Para qué queremos esas sanguijuelas? el caso es que siguen ahí sangrando al erario y sumándose a toda clase de corruptelas, por eso dejaron de ser atractivos en las urnas y de ahí que no lograrán los escaños suficientes como para ser una fracción parlamentaria en la cámara alta.

Lo ideal es que en México, como ocurre en la Unión Americana con los Demócratas y los Republicanos, es que aquí sólo tuviéramos tres partidos: derecha, centro e izquierda y “párele de contar”, en ellos se centran todas las ideologías y pensamientos; ¿para qué queremos tantos sátrapas y vividores, no le parece?

¿Y DESPUÉS… TERMINARÁ EL MALEFICIO?

Las heridas, tanto económicas como de pérdida de vidas humanas, que está causando a su paso por nuestro país la pandemia del COVID-19 tardarán algunos años en sanar. La recuperación no será nada fácil; sin embargo, los mexicanos y la nación han mostrado ser capaces de resurgir de las cenizas a pesar de golpes mortales como éste.

El territorio nacional ha sido tan basto en virtudes, riquezas naturales como el petróleo, sus inmensas playas, agua casi de sobra en la mayor parte del país, bosques y fauna; que a pesar de tres grandes pandemias -con la actual-, se ha logrado sobrevivir; eso sí con la absoluta mayoría de mexicanos en márgenes de pobreza y marginación de más de la mitad de la población.

Nos referimos a la plaga interminable y que ya parece eterna de políticos depredadores; de castas de delincuentes de cuello blanco que por decenas de años se han enquistado en el poder, desde donde -cual aves de rapiña- han desmantelado a México de recursos y bienes que nos pertenecen a todos.

¿O cómo le podríamos llamar a esas gavillas insaciables de poder y de riqueza, que se hacen a toda costa de lo que no les pertenece? ¿no son acaso una pandemia, no pasajera como se supone que será en coronavirus, sino que ya se antoja eterna e interminable hacia adelante?

Su perverso proceder y su ambición desmedida fue lo que le dio origen a la segunda pandemia que hace ya mucho tiempo enfrentamos como sociedad; la delincuencia organizada y la común, que en el caso muy particular de Morelos nos viene quitando el sueño muy marcadamente desde el 2009, aunque a nivel nacional ya las cosas andaban mal quizás desde una década anterior en puntos focalizados del país y hasta ese momento lo empezamos a sentir marcadamente en el centro o sur de México.

Reiteramos, éstas dos pandemias de políticos lacras y de delincuentes, están asociadas; la primera le da vida a la segunda y entre ambas se beneficias de mantener aterrorizado al pueblo mexicano y de otros países, pero aquí los estragos que han causado al interior de nuestro pueblo son terribles.

¿Se podría calcular el daño tanto moral como económico generado por esas dos pandemias, por lo menos durante una década?

Es tan gigante que se nos antoja difícil, y le sostenemos que lo del coronavirus será una cosa de chiste comparado con el efecto negativo, hasta ahora, provocado por ladrones en el ejercicio del poder y ladrones callejeros.

Los herederos de un monopolio de familias del poder que data de principios del siglo pasado; conjuntamente con sus socios los delincuentes, han acabado prácticamente con todo lo que éste bondadoso territorio ofrecía para que viviéramos, quizás no en la abundancia, pero tampoco muertos de hambre como ahora la mayoría de los mexicanos.

Una vez que la pandemia del coronavirus pase, que debe ser por ahí de finales de julio, la planta productiva; el comercio; el turismo; la industria; el campo y los negocios familiares iniciarán su recuperación y, a lo mejor gradualmente, podremos alcanzar la normalidad anterior.

La mayor preocupación para nosotros debe ser que los políticos mañosos y los de la maña continúan ahí, contra esos sátrapas no parece haber vacuna ni remedio alguno para eliminarlos; parecieran inmunes a todo, “se meten como riuma” por todos lados y nos siguen explotando como esclavos.

En conclusión, somos una nación muy golpeada y difícilmente encontraríamos otro país con éstas tres maldades tan penetradas, que son una especie de maleficio que nos impide pensar en cosas mejores, cuando el mayor clamor popular es poder vivir en paz.

¿A quién recurrir? pues no hay por dónde, porque la mayoría de esos que dicen que nos gobiernan y deberían velar por nuestra tranquilidad, ya que para eso se les paga y muy bien de nuestros impuestos, son los que nos tienen “la bota en el cuello” y casi ya no podemos respirar.

Las urnas en las próximas elecciones pareciera ser una buena oportunidad para  impedir que los delincuentes de cuello blanco continúen haciendo de las suyas, lamentablemente, no hemos sido capaces como electores de castigar a los corruptos, y por algunas dádivas les damos el voto para que sigan  viviendo como reyes, mientras nosotros nos hundimos cada vez más.

Por lo tanto, usted ciudadano tiene la palabra, o se pone las pilas y elige a ciudadanos -que no partidos- comprometidos con la sociedad; que sería también un golpe a la delincuencia organizada ya que sus cómplices no podrían sobrevivir, o jamás nos libraremos de esas dos pandemias, mañosos y políticos rateros en nuestro país.

¡Usted tiene la última palabra!

PRÁCTICA POLÍTICA EN RETROCESO

La falta de compromiso de los partidos políticos y organizaciones sociales con los ciudadanos los ha llevado a un debilitamiento, que los pone casi en riesgo de desaparición

Partidos como el Revolucionario Institucional (PRI) o Acción Nacional (PAN), que hicieron época durante décadas, hoy enfrentan severos problemas estructurales.

¿Cuál es la razón? No supieron mantener la cercanía con su pueblo y cuando se les dio la oportunidad de gobernar o representarlo se dedicaron a robar; traicionaron la confianza de quienes los eligieron y optaron por amasar riqueza a costa del dinero público.

Los priistas controlaron el poder casi total más de siete décadas; compartiendo componendas con los panistas seis décadas y, al final, sucumbieron en la más reciente elección presidencial a manos del movimiento de izquierda que encabezó el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y mire que el tricolor hizo escuela; no solo tenía una estructura casi perfecta como partido sino que sus corrientes y sectores como el popular, obrero, campesino y juvenil, llegaron a ser tan poderosos por sí solos que ponían candidatos a la presidencia de la República.

Pero reiteramos, al paso de los años se fueron distanciando del elector y lo traicionaron sus principales figuras, se volvieron cínicos, soberbios, despreciables y perdieron el respeto del pueblo mexicano.

Y arrastrando la cobija, simularon alternancia política y democracia electoral en la elección del año dos mil.

La verdad es que se pusieron de acuerdo entre sátrapas, buscando hacer creer a los ciudadanos que por fin habían echado al PRI de los Pinos.

Sólo convinieron prestarle al PAN el mando dos sexenios para bajar el enojo popular, por eso el regreso del priismo en el 2012.

Los años mostraron que todo había sido una treta, y el desprestigio de ambos partidos los hundió.

Y llegaron ya heridos de muerte a la justa del 2018, sus estructuras venían sin fuerza ni ánimo, desmanteladas por tantas deserciones.

El problema es que también fueron empobreciendo el nivel y desempeño de la actividad política, y actualmente ningún partido muestra estrategia, inteligencia electoral; carecen de estructura real y tampoco disponen de dirigencias capaces de recuperar la cercanía con un pueblo que se siente engañado y robado hasta la saciedad.

Todo por improvisados personajes que ven en ésta actividad la oportunidad de salir de la pobreza, o aprovecharse de la miseria y la falta de educación.

Buena parte de esa gente vividora no tiene ni idea de lo que es gobernar o representar a la sociedad, y el nivel de su desempeño ya nos lo podemos imaginar.

Lamentablemente, bajo esas condiciones nos aproximamos al comienzo del trabajo preelectoral rumbo a la elección intermedia del 2021.

Y en esas pobres circunstancias están todos los partidos, PES, Morena, Verde, Movimiento Ciudadano, PRD y el que usted quiera mencionar; no sólo el PRI y el PAN.

Así que tampoco para el proceso entrante tenemos expectativas de mejorar en lo que a ejercicio gubernamental se refiere. Y no hablamos solo de Morelos, la crisis política es nacional.

INSEGURIDAD Y DELINCUENCIA

En la mayor parte del territorio nacional, Morelos incluido, el reclamo social más frecuente a las autoridades de cualquier nivel es por el incumplimiento de responsabilidades en lo que a la garantía de la seguridad de los ciudadanos se refiere.

El desempleo y el ingreso, que son otros temas muy preocupantes para los ciudadanos, dejaron de ser prioridad; ante el terrible escenario que vivimos en cuestión de delincuencia, en todas sus modalidades.

Las instancias gubernamentales siguen siendo incapaces de poder resolver gradualmente el tema. Habría que revisar quiénes son y dónde se encuentran aquellos funcionarios o «representantes populares» que de manera conjunta tienen la obligación de trabajar por la paz y no lo hacen, a pesar de que para ello reciben fuertes cantidades económicas.

Para poder entender por qué las cosas están cada vez peores hay que echarle un vistazo a nuestros «representantes» en los congresos locales; federales o en el propio Senado de la República, que se encargan de avalar o rechazar a los más altos funcionarios en esa materia.

Y, si usted logra recabar información de muchos de ellos, se encontrará con que buena parte de esos “representantes populares” son literalmente delincuentes, vividores de la política o perversos personajes que mediante discursos mareadores, esconden sus verdaderos apetitos de riqueza y ambiciones desmedidas. Se prestan incluso a las componendas y complicidades con las bandas más peligrosas del país.

Y para darse un poco de cuenta de lo anterior no necesita ir muy lejos; revise el pasado y los expedientes de buena parte de quienes se ostentan hoy como diputados o diputadas locales en el recinto legislativo.

No se esforzará mucho, para ver que muchos son consumados hampones, que en mal momento lograron escalar posiciones en los poderes públicos, y desde ahí sabotean cualquier esfuerzo gubernamental bien intencionado para combatir el crimen, y abonan en la ingobernabilidad y desestabilización política.

No son sólo cómplices de las mafias, no pocos surgieron desde dentro de las mismas, y su misión es jalar en sentido contrario a la tranquilidad y gobernabilidad de estado y el país, porque son beneficiados por la delincuencia.

Escuchaba una reflexión interesante sobre el tema, y en efecto, así lográramos un día elegir a algunos representantes públicos de buen corazón y con compromiso popular, desde la presidencia de la República poco o nada podrían hacer ante un estado de descomposición, que además alcanza a la propia sociedad en un buen porcentaje.

¿Unos cuantos hombres o mujeres con honestidad podrán convencernos de dejar de practicar actos de corrupción? porque el cáncer no sólo está en el gobierno; también está en el pueblo. Nos prestamos a dar mordidas para evitar infracciones, compramos productos piratas o cuando no robados que se venden en las calles al por mayor, buscamos cómo beneficiarnos abusando de los demás, en lugar de apoyar.

Vemos como pueblos y comunidades enteras apoyan el huachicol, a pesar de que es un acto de deshonestidad contra la nación; incluso en ciertas regiones del país hay un respaldo social a los delincuentes de toda naturaleza; capos consumados que están detrás de miles de asesinatos son aclamados.

En delitos como el feminicidio son las propias parejas las que cometen el mayor número de esos hechos violentos, o desde la propia familia se incumple con la responsabilidad de llevar a los hijos por el camino del bien.

Como se puede ver, la maldad y la corrupción está en todos los niveles y lugares, honestamente ¿cree usted que todos esos que son parte del mal que afecta a éste país se corregirán si llegara alguien que verdaderamente intentara corregir el rumbo?

Nuestro comportamiento colectivo es el que determina el rumbo, si no cambiamos desde el interior del hogar estamos acabados y ningún iluminado podrá mejorar la situación, porque es parte del mismo pueblo, de políticos perversos y autoridades omisas lo que nos tiene de rodillas.

Y sí, -aquí sostenemos que son más aquellos mexicanos trabajadores, honestos y cumplidores- que los delincuentes comunes o de cuello blanco; la diferencia es que ellos ejercen poder y control desde las instituciones, y nosotros estamos a merced de lo que hagan.

FORMACIÓN Y CONOCIMIENTO

*Diferencia entre alcaldes

Los presidentes municipales en Morelos andan buscando, a costa de lo que sea, una vía de ingresos o cómo hacerse de más recursos económicos para sus arcas.

Presupuestalmente no hay dinero para responder a las demandas ciudadanas; el rezago en obras y hasta para el mantenimiento de servicios, es impresionante.

Sin embargo, y a pesar de que hay una guía; un reglamento mediante el cual los ediles deben conducirse, la absoluta mayoría por su falta de formación y la improvisación con la que llegaron, les impide hacer algo interesante por sus gobernados, a decir verdad lo único que dan es pena.

Y es precisamente la formación académica, política y la experiencia en cargos gubernamentales o de representación popular o de partido, lo que comienza a hacer la diferencia.

No acostumbramos aquí elogiar el desempeño de nadie cuando su propia responsabilidad de servidor público así lo exige, pero en medio del mediocre desempeño de casi todos los ediles, habrá que establecer las diferencias.

Después de haber transcurrido un año de su ejercicio al frente de los ayuntamientos, y por diversas acciones desarrolladas, diríamos que quien se perfila como el mejor presidente municipal de esta generación de servidores públicos es el de Jiutepec, Rafael Reyes Reyes.

Y mire que heredó un ayuntamiento más que en quiebra, super endeudado como producto de un vergonzoso desempeño de su antecesor, Manuel Agüero Tovar.

Salvo la delincuencia, que en mucho es responsabilidad estatal y federal, «Rafa», como lo identifica la mayoría, lleva una administración sana y se ha deshecho de las deudas, por eso decimos que se perfila como el mejor.

Decíamos que la experiencia en éstos menesteres cuenta, y cuenta mucho, y como hay quienes son producto de la reelección; hay otros que tampoco están tan mal.

Haríamos mención de Fernando Aguilar Palma, edil de Emiliano Zapata; que lleva un segundo ejercicio de gobierno más o menos en calma. Erick Sánchez Zavala, en Yecapixtla, es otro que igual y colocaríamos después de Reyes Reyes o Alberto Sánchez Ortega, igualmente reelecto en Xochitepec.

Agustín Alonso Mendoza, alcalde de Yautepec, mantiene cierta gobernabilidad y orden, por lo que merece mención y quizás se nos escapen dos o tres más por ahí, pero el resto parecieran seguir dando palos de ciego.

Bueno, el de Jojutla, Juan Ángel Flores Bustamante ha hecho un gran trabajo, sobre todo porque le dejaron una ciudad en ruinas desde lo del sismo del 19 de septiembre del 2017 y ha sacado la casta con colaboradores en el cabildo interesantes.

De ellos, que hemos citado con mejor desempeño, igual y merecen continuidad en sus cargos o tal vez participar en otra candidatura a diputados locales o federales, porque vienen haciendo la diferencia.

De los demás mejor deberían sentarse en la justa electoral del 2021, porque están pasando de noche y no han dado el ancho. ¿No le parece?

NO HAY OFICIO POLÍTICO

*Subsisten desacuerdos entre poderes

Todo lleva a considerar que la ausencia de la práctica política entre poderes abonará en este 2020 en desencuentros y falta de acuerdos.

Para comenzar, el gobierno estatal ha tenido nuevamente que iniciar el año con el mismo presupuesto, porque el Congreso local no le aprobó la Ley de Ingresos correspondiente, debido a fisuras internas en la actual Legislatura.

La división mantiene las cosas en la parálisis, 13 diputados jalan para un lado, siete para el otro, buscando la desestabilización por órdenes de figuras externas como el ex gobernador Graco Ramírez y otros.

Como quiera que sea, el escenario sigue siendo desafortunado, no para algunos politiquillos vividores que únicamente buscan lo suyo; abonando en perjuicio de la transición del Estado y para la estabilidad de los morelenses en general.

Es decir, la administración estatal comienza a ejercer recursos del orden de los 24 mil 500 millones, que fue el techo aprobado, por cierto tardíamente, el año anterior, violando las leyes en la materia.

Que desafortunado es observar tanta irresponsabilidad y ausencia de compromisos, para con el pueblo que los eligió.

Los políticos aventureros y oportunistas, sin oficio político, se apoderaron de los espacios de control y los convirtieron en botín para sus perversas causas.

La Cuarta Transformación no cuido perfiles, ni reviso antecedentes de muchos de los y las candidatos en el 2018 y hoy sufrimos las consecuencias de tener verdaderos vivales como Tania Valentina en el control del Congreso, quien siempre estuvo ligada a Graco, aunque disimuló lo contrario durante la campaña.

Seguimos mal, y en medio del golpeteo político que abona en la discordia, el conflicto y las traiciones. No vemos por dónde pueda aparecer la prudencia para este arranque de año.

POLÍTICOS AVENTUREROS

*Cuando no se tiene dignidad

Algunas de las denuncias iniciadas en contra de ex funcionarios del gobierno anterior y de ex legisladores locales comienzan a prosperar en los tribunales.

Un caso es el de Beatriz Vicera Alatriste; la Fiscalía Anticorrupción dio a conocer que ha sido vinculada a proceso.

Es decir, que el caso pareciera el más próximo a llevar al primer personaje de cierta relevancia, a la cárcel, por actos de corrupción cuando fue diputada y presidenta de la Mesa Directiva y la Junta Política.

Pero detrás de ella hay una muy larga lista de sus ex compañeros o de ex «servidores públicos», incluyendo al ex gobernador Graco Ramírez.

Falta por ejemplo Hortencia Figueroa Peralta o en el caso de ex funcionarios, Topiltzin Contreras McBeath o Patricia Izquierdo Medina ex de Desarrollo Sustentable y Obras Públicas, respectivamente.

Para acabar pronto, en un entorno de leyes, casi la legislatura pasada en pleno y todo el gabinete de Graco Ramírez tendrían que ir a la sombra por los actos de corrupción que cometieron.

Lamentablemente, la impunidad no lo permite, por eso tanto delincuente de cuello blanco y vividor de la política.

Sin embargo, en México, en Morelos, seguimos inmersos en medio de un escenario de vergüenza internacional; gobernados por individuos inmorales, granujas que disfrazados de políticos, roban a manos llenas, sin temor a las leyes, porque estás solo se aplican a los plebeyos a la gente pobre y que no tiene conocimientos para defenderse.

Pero esas lacras sociales pueden haber ultrajado a los gobernantes y tener mucho dinero, sin embargo no son felices.

En la honrosa medianía usted y yo podemos caminar con la cara en alto, saludar de frente a todo mundo, dormir tranquilos aunque sin mansiones ni gordas cuentas en los bancos.

Nadie está seguro, ni quisiera estar hoy en los zapatos de Vicera Alatriste y otros, que pueden correr su misma suerte; con el riego de acabar presos.

Como sociedad, y si no deseamos continuar en manos de estos sátrapas, debemos ser más exigentes e impedir tanta burla, de otra forma la corrupción nunca tendrá fin.

MORELOS, LOS MOTIVOS DEL CAOS

Morelos es uno de los pocos estados de la República que durante los últimos 30 años no ha tenido avance ni desarrollo; se perdió el rumbo por los malos gobiernos.

Tampoco podemos decir que vivíamos en el primer mundo, pero como gobernados sentíamos que buena parte de nuestros impuestos eran devueltos en mejoras y ampliación de servicios, apertura y ampliación de carreteras, generación de empleos y hasta control de la delincuencia.

Hoy desconocemos, aunque sí nos imaginamos, dónde queda todo ese dinero que, por más que sea, no les alcanza a nuestros «servidores públicos» o «representantes populares» para saciar sus ilimitadas ambiciones de poder y riqueza, sin dar nada a cambio a los contribuyentes.

A partir del fin del sexenio de Lauro Ortega Martínez de 1982-1988, es decir hace más de 31 años, las cosas para Morelos comenzaron a cambiar.

Gradualmente disminuyó la inversión pública, las instituciones se empezaron a saturar de burócratas, las gordas nóminas se comieron el dinero para obras y la parálisis se veía venir.

Lógico, fueron creciendo el desempleo, la delincuencia con hechos de alto impacto, y cada vez fue más escasa la inversión en infraestructura y el poco desarrollo inhibió ingreso de capital privado al estado.

Comenzó la regresión, la rapiña de políticos aventureros y vividores de lo ajeno, y el resultado ya lo vemos.

Lentamente nos fueron llevando al caos, se corrompieron hasta el cuello; cínicos y desvergonzados se coludieron con las mafias, entregaron las instituciones a la delincuencia organizada y ahora somos rehenes en nuestras propias casas.

La descomposición social no parece alcanzar fondo porque también muchos padres de familia le echan más leña al fuego; no atienden a sus hijos y abonan en la delincuencia.

Es cierto, aunque no consolación, que muchos estados sufren lo mismo; pero como que en Morelos el panorama es aún peor.

Más que políticos, son delincuentes buena parte de quienes nos «representan», tendríamos, como sociedad que poner un alto a la debacle, o entraremos en escenarios mucho más complejos. De nosotros depende que las cosas mejoren. Hay que castigar a las ratas e ineptos. ¿No le parece?.