Se calienta plaza para la elección 2021

Pareciera muy pronto, dado que las autoridades y representaciones populares surgidas de la elección del año pasado apenas se acomodan; sin embargo, los movimientos rumbo a la justa intermedia del 2021 ya iniciaron.

No es simple casualidad que al interior de Morena se libre una batalla desde la cúpula, ante la inminente renovación de la dirigencia nacional, pues Yeidkol Polevnsky debe dejar el CEN y lo anterior genera ya choque interno de grupos.

En Morelos, un sector encabezado por el empresario Raúl Iragorri Montoya busca ir por el CDE, hoy casi inexistente por los conflictos.

Pero a lo anterior se agrega el trabajo, primero en busca de preservar en Morelos el registro del Partido Encuentro Social (PES) y luego, la elección de una dirigencia local; porque tras lo sucedido en la batalla electoral del 2018, quedó acéfala.

Y para esa posición se perfila el diputado federal Jorge Argüelles, que a decir de muchos analistas políticos viene trabajando con la finalidad de ser candidato a gobernador en el 2024.

Hay que darle seguimiento al tema de esos movimientos, porque mucho de lo que pase en Morena y el PES tendría impacto en gobierno estatal.

No olvidemos que el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo llegó al cargo con las siglas de los ‘morenos’, Encuentro Social (PES) y el Partido del Trabajo (PT); pero el primero, con los hermanos Rabin y Radamés Salazar le retiraron el apoyo, lo mismo que el PT, y el otro partido puso en riesgo el registro endeble que le queda a nivel estatal.

Si Argüelles llega a la dirigencia estatal, Encuentro Social será el brazo de soporte de Blanco; lo mismo ocurriría si don Raúl logrará meterse a Morena; ambos son cercanos al ex futbolista.

Pero todo encamina hacia la integración de plataformas, a fin de llegar en condiciones de buscar candidaturas en el 2021 y preparar el terreno hacia el 2024. Es decir, políticamente se empieza a calentar la plaza.

Retrocede el PRI, se mantiene el PAN y avanza Morena

Hay cargos de elección popular que duran seis años, como en el caso de las gubernaturas, senadurías y la Presidencia de la República, y si bien es cierto que en la elección federal del año pasado se renovaron posiciones como el Senado, el Congreso federal y Presidencia, no ocurrió lo mismo con algunos gobiernos estatales y muchos de los gobernadores fueron electos antes de esta justa.

Lo anterior nos lleva a que, a pesar de que Morena con el actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador, arrasó en la mayoría de las candidaturas en juego; aún el mapa político nacional sigue en lo referente a entidades federativas en manos de la oposición.

Tanto en la elección del primero de julio del 2018 como en la del domingo pasado, el tricolor fue el gran perdedor, salvo Durango donde se llevó la mayoría legislativa, en el resto fue tercera fuerza, pero muy lejana.

Sin embargo, los priistas, vía las administraciones estatales, gobierna el mayor número de mexicanos, seguidos de los panistas y de Morena en tercer sitio.

Dado el rechazo popular al PRI, sin lugar a error, en los estados que gobiernan lo hacen en medio del repudio popular, porque ya no comulgan con ese instituto político; sin embargo, en su oportunidad votaron por sus cuadros, y deberán aguantar hasta que se cumplan los seis años.

La jornada electoral del domingo pasado dividió posiciones entre panistas y morenistas. Los primeros mostraron que siguen siendo fuertes en algunos estados del norte de México, a pesar de que perdieron ahí dos gubernaturas.

Los morenos se afianzan en el sur, centro y sureste de la nación. Hacia adelante, a menos de que algo muy grave haga el gobierno federal, el partido de AMLO se seguirá apoderado de los territorios que están ahora en manos de priistas y perredistas. Acción Nacional igual y conserva aquellos que aún gobierna o que están en manos ajenas, en esa parte del norte; pasando por Michoacán, Jalisco o Guanajuato.

Es entonces previsible que Morena sume gradualmente más estados, el PAN se mantenga hacia el norte y los demás sigan perdiendo espacios.

No deja de ser histórico que, luego de más de 30 años, el panismo perdiera Baja California, primera entidad que le arrebataron al tricolor en la década de los 80s.

Ojalá que de manera natural este país llegará al bipartidismo. Los demás “partiduchos” sólo son una carga al erario, ya no representan a nadie y lo único que dan es vergüenza.

Ausencia de políticos en la marcha por la paz

Con menos concurrencia que años anteriores, pero con la esperanza de que aparezca la cordura, la sensatez y los buenos sentimientos de quienes, por las razones que sean, vienen generando violencia en Morelos; se llevó a cabo la quinta marcha por la paz

El obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, encabezó a los ciudadanos que salieron a las calles a clamar por el cese al fuego, que ha privado de la vida a miles de personas, mayoritariamente jóvenes, de unos años a la fecha.

No se observó mucha presencia de políticos o figuras de partidos, que suelen aprovechar la oportunidad para jalar reflectores, y eso le dió más seriedad a los reclamos.

Como ocurre en cualquier tema de mucho interés colectivo, particularmente en las redes sociales, hubo aquellos que cuestionaron el que fuera la Iglesia católica la que acudiera al evento.

Hay sus razones para ello. Uno de los principales objetivos de las religiones es promover los valores, el amor entre los seres humanos, la bondad y la comprension, y es de considerar que la pérdida de todo lo anterior ha contribuido notablemente en la descomposición social y familiar que enfrentamos ahora.

Castro Castro al final de la marcha hizo un llamado a los jóvenes, a los gobernantes, morelenses, a contribuir con sus acciones, para vivir en armonía, dijo.

Y a pesar de que fueron parte de quienes posibilitaron que llegáramos a estos niveles de violencia, no faltaron personajes como el «líder» estatal del PRD, Matías Quiroz Medina, que buscó notoriedad en la movilización exigiéndole resultados en la materia a las autoridades actuales.

Sólo habría que recordar, para que usted tenga una mínima idea de hasta dónde estaban metidos los delincuentes en el gobierno pasado, que sujetos colaboradores del ex gobernador Graco Ramírez, sobrinos de Quiroz Medina, participaron en el asesinato de algunos estudiantes de la UAEM en la comunidad de Tucumán, en Tlaltizapan hace unos dos años.

Desde luego que por la consanguinidad con el ex funcionario lograron evadir sus responsabilidades; porque estaban protegidos por el propio gobierno.

Son parte de la maña, pero hoy demandan resultados, aunque es peligroso para ellos, porque siguen estando detrás de tan sucio negocio.

Difícilmente la expresión popular mostrada en las calles de manera pacífica y civilizada influirá positivamente en las conciencias de aquellos que han optado por el delito, pero no hay peor lucha que la que no se hace.

Se les acabo el “hueso”

Unos llevaban decenios viviendo del presupuesto

Las elecciones del 2018 parecen haber representado un parteaguas en la vida de muchos políticos, algunos de ellos con décadas viviendo del erario.

Ya cientos de priistas se habían quedado atorados en el pasado tras el comienzo de la alternancia, que se apreció negociada con el PAN en el año dos mil.

Localmente, figuras de amplia trayectoria en cargos de representación popular o públicos; debieron entender que sus carreras políticas habían concluido.

Podemos hablar de un Rodolfo Becerril Straffon y David Jiménez que, sorprendentemente vienen de regreso, y personajes de menor estatura a quienes el excesivo desgaste los acabó.

A nivel nacional, dos que tres sobrevivieron a los cambios democráticos, como Emilio Gamboa o Manlio Fabio Beltrones; sin embargo, el tsunami del año pasado provocado por el actual presidente Andrés Manuel López Obrador parece haberlos arrastrado hacia el fin de sus respectivas carreras políticas.

Bueno, el ex gobernador de Morelos Graco Ramírez, por primera ocasión, tras décadas de brincar de senador a diputado federal y viceversa; se fue a la banca.

Y mire en qué condiciones, apestado y repudiado, porque no llegó a gobernar; vino a robar a los morelenses, pero dada su edad todo parece indicar que hasta ahí llegó.

Económicamente no le preocupa, hurtó a tal grado que aún las siguientes tres o cuatro generaciones, suyas y de su pareja Elena Cepeda, vivirán como reyes; por eso el príncipe Rodrigo Gayoso presume feliz el nacimiento de su segundo hijo.

Pero los políticos no se conforman con el poder económico, buscan en todo momento poseer a la par el político, y hasta pareciera que es lo que más les duele perder.

Quizás aquellos cuadros jóvenes priistas, panistas, perredistas y de otros partidos vuelvan a tener otra oportunidad, pero a muchos de la vieja guardia AMLO parece haberles quitado las alas, y difícilmente volverán a sus andadas.

Era inaplazable una limpia, la mayoría parecían chapulines o trapecistas, brincaba de una posición a otra, o de un partido a otro, porque se manejaban a partir de intereses, no de entrega y principios partidista que son diferentes y hasta opuestos en algunos casos.

Lo malo es que tras el arrastre de López Obrador llegaron muchos improvisados, y también nos podrían costar caro a los electores.

Siguen haciendo daño, y negocios

La presencia de personajes «non gratos» en Morelos como el ex titular de seguridad, Jesús Alberto Capella, sólo indica que no nos equivocamos cuando afirmamos que con parte del dinero que nos robaron son accionistas de Jardines de México.

El rufian policiaco quiso venir al evento del Buky para demostrar que no teme a que lo alcance la ley «por delincuente de cuello blanco», y para enviar señales de que sigue controlando parte del territorio con el apoyo de grupos de ‘la maña’, como siempre lo hizo.

Pero, al mismo tiempo es inequívoca la señal de que tienen intereses ahí y, por lo tanto, se sabía seguro; aunque optó por solicitarle a uno de sus cómplices, el líder estatal del PRD, Matías Quiroz Medina, que lo acompañara, por aquello de las dudas.

Por cierto, que el originario de Milpa Alta, CDMX, y avecindado en Tlaltizapán hizo su show, ya pasado de copas.

Lo preocupante de lo que seguimos viendo es que estamos ante sujetos sin una pizca de honorabilidad, respeto y calidad moral. Son de esos que a pesar del daño que hacen todavía disfrutan mirando a sus agraviados, y por eso el polizonte buscó dejarse ver para cumplir con su propósito.

¡Y pensar que eran los que velaban por la paz y custodiaban los intereses de los morelenses!

Por lo menos, en lo personal puedo sostener, conforme a los antecedentes periodísticos, que la posición fue frontal contra Graco Ramírez, porque con base en sus antecedentes, quedaba claro que, de llegar a la gubernatura, el costo para Morelos sería dramático.

Pero pareciera que nos quedamos cortos, los alcances del daño han sido aún no calculados del todo.

Y por lo que seguimos observando, reiteramos que Graco, su hijastro Rodrigo Gayosso y Alberto Capella, están detrás de la mayor parte de hechos de sangre perpetrados entre mafiosos.

Igual que los enemigos del presidente Andrés Manuel López Obrador, los del cartel de «los gracos» buscan el fracaso del nuevo gobierno, a fin de recuperar presencia política.

Lucha política, batalla por Puebla

En los medios informativos, pero sobre todo en las redes sociales, se libra un intenso debate entre seguidores y detractores del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. En un nivel menos intenso se vive lo mismo a nivel local, entre opositores y aquellos que están del lado del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo.

Al tratarse de un tiempo no electoral sorprende un poco este clima de debate de idea;, sin embargo, se entiende que es la resistencia de grupos políticos que monopolizaron el poder durante casi 100 años y que por primera vez fueron desplazados por la izquierda.

Y decimos por primera vez, porque a estas alturas queda claro que la transición en el año dos mil con el PAN fue pactada.

Pero lo anterior, obedece también a que está en juego la gubernatura de Puebla, estado vecino y un caso para nada menor.

En las recientes elecciones constitucionales se validó un cuestionado triunfo del PAN y sus aliados en aquella entidad, no obstante el supuesto accidente en el que habrían fallecido la gobernadora en turno y otros allegados como su esposo, obliga a reponer esa justa como lo marca la ley.

Ya sabemos que durante ese tipo de competencias políticas los partidos y sus militantes se dan “hasta con la cubeta”, para conseguir los votos del electorado.

De cualquier forma, se aprecia mucho apasionamiento, y el delicado asunto de la inseguridad ofrece elementos para aquellos que parecieran aferrados a recuperar el viejo sistema; a pesar de que heredaron un país en quiebra.

AMLO pareciera estar solo, aún a pesar de haber ganado “de calle” la elección, porque su partido -Morena- se antoja resquebrajado.

La dirigente nacional Yeidckol Polevnsky pareciera no estar a la altura de las circunstancias, más bien se antoja un obstáculo; y de ahí que el presidente sea vulnerable.

Pero viene el cambio en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a fin de año. Es temprano para decir quién llegará, pero podría cambiar la correlación de fuerzas también en Morelos, ya que la actual dirigente no quiere a Blanco Bravo y el cambio pudiera beneficiar al mandatario estatal.

Lucha política, batalla por Puebla

En los medios informativos, pero sobre todo en las redes sociales, se libra un intenso debate entre seguidores y detractores del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. En un nivel menos intenso se vive lo mismo a nivel local, entre opositores y aquellos que están del lado del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo.

Al tratarse de un tiempo no electoral sorprende un poco este clima de debate de idea;, sin embargo, se entiende que es la resistencia de grupos políticos que monopolizaron el poder durante casi 100 años y que por primera vez fueron desplazados por la izquierda.

Y decimos por primera vez, porque a estas alturas queda claro que la transición en el año dos mil con el PAN fue pactada.

Pero lo anterior, obedece también a que está en juego la gubernatura de Puebla, estado vecino y un caso para nada menor.

En las recientes elecciones constitucionales se validó un cuestionado triunfo del PAN y sus aliados en aquella entidad, no obstante el supuesto accidente en el que habrían fallecido la gobernadora en turno y otros allegados como su esposo, obliga a reponer esa justa como lo marca la ley.

Ya sabemos que durante ese tipo de competencias políticas los partidos y sus militantes se dan “hasta con la cubeta”, para conseguir los votos del electorado.

De cualquier forma, se aprecia mucho apasionamiento, y el delicado asunto de la inseguridad ofrece elementos para aquellos que parecieran aferrados a recuperar el viejo sistema; a pesar de que heredaron un país en quiebra.

AMLO pareciera estar solo, aún a pesar de haber ganado “de calle” la elección, porque su partido -Morena- se antoja resquebrajado.

La dirigente nacional Yeidckol Polevnsky pareciera no estar a la altura de las circunstancias, más bien se antoja un obstáculo; y de ahí que el presidente sea vulnerable.

Pero viene el cambio en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a fin de año. Es temprano para decir quién llegará, pero podría cambiar la correlación de fuerzas también en Morelos, ya que la actual dirigente no quiere a Blanco Bravo y el cambio pudiera beneficiar al mandatario estatal.

Pensiones doradas, dudosa revocación

A decir de la mayoría de los legisladores locales, después de acaso ocho meses de «trabajos legislativos»; por fin cedieron a las exigencias sociales relacionadas con suspensión de las jubilaciones doradas concedidas ilegalmente por la pasada legislatura.

Han dado a conocer la revocación en 24 de ellas, y logrado coyunturalmente un aplauso -después de miles de mentadas- por tal acción.

Sin embargo, todo indica que no es una cosa juzgada y que los agraviados podrían recurrir al amparo de la ley, a fin de defender sus negros intereses.

Es decir, que si ello es así, no hay aún motivo para el festejo, independientemente de que se debería hacer lo mismo con cerca de 50 plazas más en cesantía consideradas como de privilegio.

En este tema, habría que advertirle al lector, que el diputado que trabajó insistentemente en ese sentido fue José Casas González, a quien por cierto, debido a ello y a otros temas escabrosos, lo traen arrinconado. De entrada, lo despojaron de sus comisiones.

Como quiera que sea, finalmente se dio un primer paso, pero de ahí a que sea un hecho, puede faltar mucho.

Ante la mayoría de los casos, se cuenta con las pruebas de la falsedad de documentos de antigüedad laboral, pero aún así la mayoría se querrán defender.

Ya venían disfrutando de 40 o 60 mil pesos al mes, a pesar de que durante el tiempo que laboraron no ganaban más de 8 o 10 mil pesos. Inflaron las nóminas para beneficiarse o la mayoría de los emonumentos los recibían «por debajo del agua» para evadir impuestos.

No lancemos las campañas al vuelo, hay que esperar un rato, igual y sólo es una acción de simulación y se dejan ganar en los tribunales, porque lo cierto es que salvo Casas González,

la mayoría más bien venía protegiendo a los rufianes, por eso más vale no estar tan confiados.

Termoeléctrica y gasoductos ¿otro problema para AMLO?

El delicado asunto de la construcción de la termoeléctrica y del gasoducto que pasa por pueblos y comunidades de los estados de Puebla, Tlaxcala y Morelos parece que se convertirá en breve en un problema más para el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Ya sabe usted que este proyecto, que inició en la administración de Felipe Calderón y que Enrique Peña Nieto le dió seguimiento, originó una batalla frontal de las autoridades de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) porque se dió sin consultar a esos pueblos, que se dijeron afectados sobre todo porque sostienen, erróneamente, que utilizarán la poca agua que queda, además de contaminar aire y suelo.

Según dicen que en esa lucha hubo víctimas mortales del lado de la sociedad, además de golpeados y perseguidos penalmente, por la represión del ex gobernador Graco Ramírez y cuerpos federales de seguridad; en los que se apoyaron para imponer el Proyecto Integral Morelos (PIM), como se identifica.

Incluso el tema escaló a los tribunales de justicia federal con litigios, y los quejosos lograron un amparo a fin de que se detuvieran los trabajos, y esos inconformes esperaban que con la llegada de AMLO a la Presidencia de México esa inversión que se dice es de 25 mil millones de pesos se cancelaría, pero las señales que acaba de mandar al respecto López Obrador muestran que su posición es que se continúe adelante, lo que ya provocó fuertes reacciones en esa zona oriente de la entidad.

Incluso, los pueblos en defensa de la tierra, el aire y el agua; le mandaron un comunicado en el que lo contradicen en aquello de que no contaminarían con una planta de tratamiento y se devolvería el agua para uso de riego.

Le reiteraron su oposición, y lo invitan a que consulte a científicos e investigadores en la materia, para que vea los graves efectos que causaría a toda la región con esa agua, lo cual muy probablemente demuestre que no hay tal situación de riesgo.

Se supone que viene este once de febrero y ya lo están esperando, porque además sobre la encuesta que propone, le recuerdan que éstas son válidas antes de iniciar un proyecto, no cuando ya está casi terminado.

Si López Obrador en verdad piensa no cancelar esa obra, cuyo contrato tiene una empresa española, le aseguramos que se armará «la gorda», y eso se convertirá en un conflicto muy fuerte en ‪las tres‬ entidades referidas. Por eso hay que estar muy atentos.

Sobre este caso, Ángel Adame Jiménez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en el estado, opinó que la obra en efecto sería muy benéfica para los inversionistas; porque reducirá costos de combustible y alentaría el ingreso de capitales, generando empleo y desarrollo, pero se dijo respetuoso de la decisión que al respecto se tome.