¿Y DESPUÉS… TERMINARÁ EL MALEFICIO?

Las heridas, tanto económicas como de pérdida de vidas humanas, que está causando a su paso por nuestro país la pandemia del COVID-19 tardarán algunos años en sanar. La recuperación no será nada fácil; sin embargo, los mexicanos y la nación han mostrado ser capaces de resurgir de las cenizas a pesar de golpes mortales como éste.

El territorio nacional ha sido tan basto en virtudes, riquezas naturales como el petróleo, sus inmensas playas, agua casi de sobra en la mayor parte del país, bosques y fauna; que a pesar de tres grandes pandemias -con la actual-, se ha logrado sobrevivir; eso sí con la absoluta mayoría de mexicanos en márgenes de pobreza y marginación de más de la mitad de la población.

Nos referimos a la plaga interminable y que ya parece eterna de políticos depredadores; de castas de delincuentes de cuello blanco que por decenas de años se han enquistado en el poder, desde donde -cual aves de rapiña- han desmantelado a México de recursos y bienes que nos pertenecen a todos.

¿O cómo le podríamos llamar a esas gavillas insaciables de poder y de riqueza, que se hacen a toda costa de lo que no les pertenece? ¿no son acaso una pandemia, no pasajera como se supone que será en coronavirus, sino que ya se antoja eterna e interminable hacia adelante?

Su perverso proceder y su ambición desmedida fue lo que le dio origen a la segunda pandemia que hace ya mucho tiempo enfrentamos como sociedad; la delincuencia organizada y la común, que en el caso muy particular de Morelos nos viene quitando el sueño muy marcadamente desde el 2009, aunque a nivel nacional ya las cosas andaban mal quizás desde una década anterior en puntos focalizados del país y hasta ese momento lo empezamos a sentir marcadamente en el centro o sur de México.

Reiteramos, éstas dos pandemias de políticos lacras y de delincuentes, están asociadas; la primera le da vida a la segunda y entre ambas se beneficias de mantener aterrorizado al pueblo mexicano y de otros países, pero aquí los estragos que han causado al interior de nuestro pueblo son terribles.

¿Se podría calcular el daño tanto moral como económico generado por esas dos pandemias, por lo menos durante una década?

Es tan gigante que se nos antoja difícil, y le sostenemos que lo del coronavirus será una cosa de chiste comparado con el efecto negativo, hasta ahora, provocado por ladrones en el ejercicio del poder y ladrones callejeros.

Los herederos de un monopolio de familias del poder que data de principios del siglo pasado; conjuntamente con sus socios los delincuentes, han acabado prácticamente con todo lo que éste bondadoso territorio ofrecía para que viviéramos, quizás no en la abundancia, pero tampoco muertos de hambre como ahora la mayoría de los mexicanos.

Una vez que la pandemia del coronavirus pase, que debe ser por ahí de finales de julio, la planta productiva; el comercio; el turismo; la industria; el campo y los negocios familiares iniciarán su recuperación y, a lo mejor gradualmente, podremos alcanzar la normalidad anterior.

La mayor preocupación para nosotros debe ser que los políticos mañosos y los de la maña continúan ahí, contra esos sátrapas no parece haber vacuna ni remedio alguno para eliminarlos; parecieran inmunes a todo, “se meten como riuma” por todos lados y nos siguen explotando como esclavos.

En conclusión, somos una nación muy golpeada y difícilmente encontraríamos otro país con éstas tres maldades tan penetradas, que son una especie de maleficio que nos impide pensar en cosas mejores, cuando el mayor clamor popular es poder vivir en paz.

¿A quién recurrir? pues no hay por dónde, porque la mayoría de esos que dicen que nos gobiernan y deberían velar por nuestra tranquilidad, ya que para eso se les paga y muy bien de nuestros impuestos, son los que nos tienen “la bota en el cuello” y casi ya no podemos respirar.

Las urnas en las próximas elecciones pareciera ser una buena oportunidad para  impedir que los delincuentes de cuello blanco continúen haciendo de las suyas, lamentablemente, no hemos sido capaces como electores de castigar a los corruptos, y por algunas dádivas les damos el voto para que sigan  viviendo como reyes, mientras nosotros nos hundimos cada vez más.

Por lo tanto, usted ciudadano tiene la palabra, o se pone las pilas y elige a ciudadanos -que no partidos- comprometidos con la sociedad; que sería también un golpe a la delincuencia organizada ya que sus cómplices no podrían sobrevivir, o jamás nos libraremos de esas dos pandemias, mañosos y políticos rateros en nuestro país.

¡Usted tiene la última palabra!

FORMACIÓN Y CONOCIMIENTO

*Diferencia entre alcaldes

Los presidentes municipales en Morelos andan buscando, a costa de lo que sea, una vía de ingresos o cómo hacerse de más recursos económicos para sus arcas.

Presupuestalmente no hay dinero para responder a las demandas ciudadanas; el rezago en obras y hasta para el mantenimiento de servicios, es impresionante.

Sin embargo, y a pesar de que hay una guía; un reglamento mediante el cual los ediles deben conducirse, la absoluta mayoría por su falta de formación y la improvisación con la que llegaron, les impide hacer algo interesante por sus gobernados, a decir verdad lo único que dan es pena.

Y es precisamente la formación académica, política y la experiencia en cargos gubernamentales o de representación popular o de partido, lo que comienza a hacer la diferencia.

No acostumbramos aquí elogiar el desempeño de nadie cuando su propia responsabilidad de servidor público así lo exige, pero en medio del mediocre desempeño de casi todos los ediles, habrá que establecer las diferencias.

Después de haber transcurrido un año de su ejercicio al frente de los ayuntamientos, y por diversas acciones desarrolladas, diríamos que quien se perfila como el mejor presidente municipal de esta generación de servidores públicos es el de Jiutepec, Rafael Reyes Reyes.

Y mire que heredó un ayuntamiento más que en quiebra, super endeudado como producto de un vergonzoso desempeño de su antecesor, Manuel Agüero Tovar.

Salvo la delincuencia, que en mucho es responsabilidad estatal y federal, «Rafa», como lo identifica la mayoría, lleva una administración sana y se ha deshecho de las deudas, por eso decimos que se perfila como el mejor.

Decíamos que la experiencia en éstos menesteres cuenta, y cuenta mucho, y como hay quienes son producto de la reelección; hay otros que tampoco están tan mal.

Haríamos mención de Fernando Aguilar Palma, edil de Emiliano Zapata; que lleva un segundo ejercicio de gobierno más o menos en calma. Erick Sánchez Zavala, en Yecapixtla, es otro que igual y colocaríamos después de Reyes Reyes o Alberto Sánchez Ortega, igualmente reelecto en Xochitepec.

Agustín Alonso Mendoza, alcalde de Yautepec, mantiene cierta gobernabilidad y orden, por lo que merece mención y quizás se nos escapen dos o tres más por ahí, pero el resto parecieran seguir dando palos de ciego.

Bueno, el de Jojutla, Juan Ángel Flores Bustamante ha hecho un gran trabajo, sobre todo porque le dejaron una ciudad en ruinas desde lo del sismo del 19 de septiembre del 2017 y ha sacado la casta con colaboradores en el cabildo interesantes.

De ellos, que hemos citado con mejor desempeño, igual y merecen continuidad en sus cargos o tal vez participar en otra candidatura a diputados locales o federales, porque vienen haciendo la diferencia.

De los demás mejor deberían sentarse en la justa electoral del 2021, porque están pasando de noche y no han dado el ancho. ¿No le parece?

ELECCIÓN 2021

No hay cuadros, ni candidatos

Pareciera muy adelantado; sin embargo hace rato que comenzaron los movimientos y trabajos políticos con miras a la elección intermedia del 2021, por lo menos en lo que se refiere a algunos interesados en participar; aunque lo que no se tiene definido es por cuál de las plataformas políticas.

Pero, de acuerdo a la experiencia, el que viene es ya un año pre electoral, en el cual se sientas las bases y las estrategias para intentar tomar ventajas frente a los posibles adversarios, en cada distrito local, federal o presidencia municipal.

Lamentablemente, la creciente pérdida de credibilidad de los partidos políticos ante el electorado es algo que pronostica una contienda con actores de muy baja estatura, escasa carrera y experiencia en cuestiones políticas y administrativas y, por lo tanto, escaso interés ciudadano por alguno de los colores.

Las elecciones presidenciales del 2018 dejaron casi extintos a la mayoría de los partidos; por lo menos a nivel estatal, francamente no vemos cómo puedan ahora siquiera dar la pelea instituciones que parecían invencibles como el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el de la Revolución Democrática (PRD) o los que se conocía como «la chiquillada»; «satélites» o «comparsas» de otras fuerzas políticas como el Partido Nueva Alianza (PNA), el Verde Ecologista de México (PVEM), del Trabajo (PT) o el del Movimiento Ciudadano (PMC).

Bastaría con preguntarles hoy día a los ciudadanos en edad de votar si han sabido, desde las pasadas elecciones a la fecha; de algún trabajo o gestión a su favor de parte de alguno de esos partidos. Seguro que no, porque se volvieron electoreros y oportunistas, sólo aparecen cuando ya se acerca otro proceso de votación.

No agregamos al Partido Acción Nacional (PAN), al de Encuentro Social (PES) y al del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); porque consideramos que serán los más competentes a la hora de la verdad. En el caso de los azules, incluso, estaríamos pronosticando que estarán de regreso en Cuernavaca; que si se ponen listos y se reagrupan estarían recuperando la capital del estado que conquistaron por primera ocasión en 1997, con el ex gobernador Sergio Estrada Cajigal Ramírez. Aún no se visualiza con quién, pero podrían lograrlo con un buen candidato.

Eso sí, salvo una o dos alcaldías más, en el resto de la entidad tampoco tienen presencia; pero con obtener este territorio sería suficiente, se trata de la joya de la corona y representa un escalón para que igualmente piensen en recuperar la gubernatura en el 2024.

En el caso de Morena, está obligado a ser competitivo, porque es el partido en el poder desde la federación, y tiene mayoría en el Senado de la República, el Congreso federal y también casi en todos los congresos locales del país.

Es decir, a diferencia de sus adversarios, tienen recursos económicos para dar la pelea, lástima que no cuenten con estructura, y su comportamiento sea casi idéntico al del tricolor. Andan disputando la dirigencia nacional hasta con las uñas, porque el actual CEN no quiere soltar el hueso. La tal Yeidckol Polevnsky no quiere dejar la silla y eso los ha llevado al descrédito.

Aún así, con lana, pueden obtener muchos espacios pero ¿por qué los vemos sin posibilidades en Cuernavaca? porque su presidente municipal lo único que viene dando es vergüenza, no vemos cómo pueda mostrar algo de desempeño en lo que le queda, y será es responsable de hundir a Morena en el fracaso hacia el 2021, por eso sostenemos que se perfila nuevamente el PAN.

En lo que se refiere al PES; igualmente dispondrá de dinero y apoyo de la administración estatal y no obstante que en la capital la figura del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo está muy desgastada, el ídolo del futbol sigue arrancando aplausos en la mayoría de los municipios del resto de la entidad, y eso pudiera ser otra ventaja, entonces le concedemos cierta competitividad.

O sea, que como viene ocurriendo en las últimas elecciones, las justas las ganarán las figuras o los personajes, algunos candidatos con carisma; no los partidos, prácticamente todos están reventados.

Y volviendo al panismo, mientras los demás institutos parecieran dormir el sueño de los justos, ciertos personajes con experiencia política y presencia en el ámbito nacional ya llevan rato haciendo cálculos y midiendo el terreno. Por ejemplo, sabemos que el ex gobernador Marco Adame Castillo perfila a su hijo y ex diputado federal, Juan Pablo Adame Alemán, como candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca. Pero además, iría de la mano del otro ex gobernador, Sergio Estrada, quien aún tiene activos ahí. Sería el primer paso, si resulta, lleva tintes de perfilarse hacia la justa del 2024 por la gubernatura.

Por todo eso, anticipamos que la capital morelense pudiera ser nuevamente recuperada por el blanquiazul; no vemos quién les pueda disputar la parcela, tal vez el dirigente estatal del PES, el diputado federal Jorge Argüelles si se pone listo y organiza bien al partido, pero no vemos a nadie más.