¿EN MANOS DE QUIÉN ESTAMOS?

Alonso Gutiérrez; dudoso comportamiento

La participación de cinco elementos policiacos en la desaparición de empresarios gaseros en el municipio de Yautepec, al oriente de Morelos, ha desatado un escándalo social y enfrentado a las autoridades estatales con las municipales.

Ninguna de las dos partes acepta las culpas en este asunto y se vienen echando la bolita unos a otros; sin embargo, hay particularmente aquí antecedentes que habría que valorar.

De entrada los datos proporcionados por la Comisión Estatal de Seguridad (CES) y la Secretaría de Gobierno a cargo respectivamente, de José Antonio Ortiz Guarneros y Pablo Ojeda Cárdenas, revelan que más de la mitad de los agentes policiacos de ese municipio carecen de exámenes de control y confianza; quienes para el 31 de marzo próximo si no han cumplido con él deberán ser dados de baja, afirmaron.

Por otro lado, relativo a los cuerpos de seguridad, lo más escabroso es que desde hace mucho tiempo se ha filtrado información en el sentido de que “los Alonso”, tanto el padre como particularmente el hijo, Agustín Alonso Gutiérrez, pudieran estar relacionados con grupos de la delincuencia organizada; llámese narcotráfico, secuestro e incluso ejecuciones.

Aún estábamos en los tiempos macabros de la administración de Graco Ramírez cuando se dispararon precisamente las desapariciones forzadas de personas en esa localidad, los crímenes y la mayoría de los delitos de alto impacto; mucho se habló de que los famosos Alonso eran los artífices de todo eso y que manejaban pandilla de rufianes de altísima peligrosidad.

DAD obtuvo el testimonio de quien fuera un luchador social de las izquierdas y fundador del PRD en el estado -cuando ese partido era decente- Juan Ignacio Suárez Huape, y lo que el paisano de origen michoacano dijo en aquel entonces fue «paisano, deberías rascarle un poco al decomiso de armas y droga en una hacienda de Yautepec, por el rumbo de Ticumán, porque resulta que ese bien inmueble es de los Alonso».

Pero aclaro que la propiedad estaba a nombre de Alonso Gutiérrez y en aquel entonces quien gobernaba como edil esa comuna era el papá Alonso Mendoza. Habría que revisarlo nuevamente ahora, nos parece que la hacienda se encuentra en territorio ya de Tlaltizapán, pero el fondo es el mismo, son familia.

El dueño era quien ahora «gobierna» ese municipio, y eso es verdad ¿imagina usted en manos de quién están los ciudadanos?

Aquí nos vamos a reservar otra fuente informativa de otro personaje vecino de ese municipio, por su seguridad, pero del mismo modo sostiene que el hoy edil es parte de un peligroso cártel que se disputa el control territorial o la plaza en esa parte de la entidad, e incluso algunos municipios cercanos.

Por eso tampoco es nada extraño que la mayor parte de quienes enviaron sus comentarios en torno a la rueda de prensa ofrecida ayer por Guarneros y Ojeda fuera precisamente en ese sentido; es decir, reiterando que «la manzana está podrida» y es Alonso Gutiérrez, y mientras esté al frente del ayuntamiento pues no cesará el delito.

Se dice que las muertes son por disputas con bandas rivales y los secuestros o crímenes para financiarse, y que son agarrones entre el cártel de “los Alonso” y otros grupos antagónicos que quieren entrar a “ese mercado”.

¿Habrá algo de verdad en todo esto? y si es cierto lo que dijera Suarez Huape en el sentido de que la hacienda donde encontraron una gran cantidad de armas y droga era de ese sujeto que hoy es edil de Yautepec, ¿por qué no se dio seguimiento a la investigación en ese entonces?

Claro, no vamos a defender el desempeño ni de Guarneros ni de Ojeda; porque a decir verdad los resultados en prevención del delito los reprueban, pero como que en este caso tienen la razón en que lo menos la conducta del alcalde es extraña o de llamar la atención.

Se debería indagar respecto a esas posibles relaciones y complicidades, llevarlo ante la justicia, claro luego de deponerlo del cargo de presidente municipal que hoy ostenta e ir por quienes forman parte de ese grupo delictivo o su relación con presuntos cárteles de mañosos, que seguramente deben ser bastantes. En tanto no ocurra eso Yautepec y municipios vecinos están fritos.