NO SÓLO LA CORRUPCIÓN

*Ausencia de autoridad en Cuernavaca

No es novedad que la silla del Ayuntamiento le quedara demasiado grande a quien se dice presidente municipal de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, y ahora ya “se le hizo bolas el engrudo” en el tema del COVID-19 y se le salió de control; además de que como “pilón” anda metido es escándalos de corrupción.

Tampoco se necesita ser una eminencia para gobernar un municipio, un amigo que ya fue alcalde decía que únicamente hay que apegarse a la Ley Orgánica Municipal, que ahí está lo que se debe y no se debe hacer; es decir, se trata de algo así como la ley “tumba burros”, aunque todo indica que éste salió mucho más burro y ni con eso la libra.

Él solito se tiende la cama, desacatando las disposiciones de salud federal y proclamando ya casi desde hace un mes que se tenía ya que regresar a la actividad, a pesar de que aún en Morelos estamos en foco rojo respecto del coronavirus.

No se sabe si por capricho personal o  por falta de autoridad y firmeza cedió a las presiones de algunos comerciantes; permitiéndoles reabrir sus negocios y aquellos que se sintieron relegados porque ya tienen varios años operando, incluido el periodo del flamante alcalde, pues se le revelaron ayer.

La cosa es que conforme a una decisión de cabildo quienes se dedican al comercio semi fijo estaban excluidos de esa determinación de abrir establecimientos, pero éstos no aceptaron la discriminación y se “pararon de uñas”, también doblegándolo, y corriendo de las calles a sus inspectores, faltaba más.

Para su mala suerte, un vehículo de inspectores lesionó a una persona y la cosa se puso “color de hormiga”; los responsables por supuesto que huyeron como cobardes, para evitar la reacción de los encolerizados vendedores, que querían el desquite.

La realidad es que los ambulantes o semi fijos se condujeron con mucha prudencia, cuando inspectores y policías intentaron impedir que desarrollaran su actividad, hicieron llamados a no agredir ni tocar a ninguna autoridad y quienes cayeron en el exceso, fueron precisamente esas autoridades al levantar sus cosas, lo que entonces sí irritó a los afectados.

“El barco hace agua”, porque el lobillo camina sin rumbo ni proyecto, va para donde la corriente de aire lo arrastre, y adolece de mando porque no supo estar a la altura de las circunstancias, ni se ganó el respeto de la gente y podríamos decir que es un figurín o un remedo de edil.

Bueno, de entrada, todo ese desastre llevó a que cientos de comerciantes, muchos de ellos sin cubre bocas ni medidas de prevención de salud; se concentraran en la calle Vicente Guerrero del centro de Cuernavaca. y ese sólo hecho pudiera llevar a que en unos 14 días se refleje en un contagio masivo del COVID-19, ojalá que no, porque las cosas se le pondrían peor al alcalde a quien ya empezaron a presentarle denuncias por diferentes hechos, la violación a las disposiciones estatales y federales de salud, denuncias por lesiones por parte de los ambulantes, investigaciones por hechos de corrupción y posible malversación de fondos, y lo que resulte.