¿CUÁL ES LA REALIDAD?

* Coronavirus: misterio y sospechosismo

A menos que algo desafortunado pase en estos días, todo indica que en México los efectos más dramáticos de la pandemia del coronavirus o COVID-19 están siendo superados; que es cuestión de semanas para que inicie la tendencia a la baja, tanto en lo referente a los contagios como a la muerte de víctimas.

Pero, en Morelos, donde el escaso cumplimiento social a los protocolos de seguridad para la salud, nos colocamos como una de las entidades del país más retrasadas en el control del virus. Se considera que ya tocamos la cúspide o estamos en ella y que estaremos entrando al regreso.

Todos estamos cansados ya del encierro pero, más allá de lo que al respecto pase, hay en el ambiente -casi de manera generalizada- una especie de misterio y hasta sospechosismo en lo que toca a las muertes por la enfermedad.

Siguen proliferando comentarios y teorías, tal vez producto del desconocimiento de todos los efectos que causa la enfermedad, y que acusan a las instancias de salud de estar atribuyendo al COVID-19 el fallecimiento de personas que a juicio de los propios familiares no llegaron al hospital con dicho padecimiento.

Lo anterior no es privativo de Morelos; donde se multiplican los señalamientos en tal sentido, tenemos familia y amigos en otras entidades y las referencias son prácticamente las mismas. Bueno, se nos hizo llegar una denuncia a DAD, sobre la familia de una persona que llegó al hospital por un malestar en un pie y ya nunca regresó, simplemente les dijeron que había muerto por COVID-19.

Ya imagina usted la reacción de los familiares, y como éste hay cientos de relatos que coinciden en lo mismo, llegan a pedir atención por cualquier malestar sin importancia y ya sólo les entregan las cenizas o los cuerpos a los dolientes.

¿Cuál es la realidad al respecto? ¿Es verdad que ahora, de pronto, ya no hay muertes por diabetes, cáncer y otros males; todos son por el dichoso virus? ¿se oculta información al respecto o es consecuencia de «sugerencias» en la atención a los contagiados por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que según para algunos médicos e investigadores es la que está desorientando, para que en lugar de curar se pierdan vidas?

Y como la propia OMS sugiere no aplicar autopsia en el caso del coronavirus, tampoco entregar el cadáver a la familia por el riesgo de contagio, pues ni siquiera se puede saber médicamente cuál es la causa de miles de decesos; como que todo pareciera estar diseñado y pensado para que no se investigue al respecto.

Dos doctoras muy reconocidas, una del Salvador y otra de Cuba; así como un médico francés, premio nobel, hacían algunas precisiones sobre el tema, que se antojan lógicas. Ellas aseguran que el virus existe, que efectivamente fue perversamente creado por mentes monstruosas.

Acusan a la OMS de está coludida con esos intereses inmorales, y que al paciente hay que atenderlo a partir de anticoagulantes y antibióticos, hasta ofrecieron nombre de medicamento. ¿Porqué? pues porque el virus provoca coágulos en la sangre, que genera paros cardiacos y trombosis. Más aún, sostienen que el famoso ventilador acelera la muerte y que ahí está la mala fe de la OMS.

En lo referente al médico francés; éste indicó que como investigador, se encontró con que el coronavirus lleva contenido, así sea en mínimas proporciones de VIH, que provoca el SIDA, e igualmente opinó que alguien, sin señalar culpables directos, está detrás de todo esto.

Recordó que algunos colegas suyos ya habían concluido en lo mismo; y aclaró que algunos fueron silenciados, sus trabajos eliminados, porque laboran en instituciones y agregó que en el caso suyo, nadie lo puede censurar porque es independiente y no obedece a intereses de naciones ni monopolios de poder.

La realidad es que en torno a tal pandemia hay cualquier cantidad de temores y de referencias o rumores que llevan a una profunda confusión, pero al respecto ni doctores ni enfermeras tienen nada que ver con lo que pasa, ellos únicamente siguen instrucciones y recomendaciones, que a su vez sus jefes reciben de niveles superiores, presuntamente dictados por la OMS.