POR ENCIMA DE LA LEY

La capital del estado ha sido rehén de «grupos sociales y movimientos estudiantiles o con fines específicos, con ancestrales prácticas que rayan en la ilegalidad, y en la violación de los derechos a terceros.

Específicamente nos referimos a las normalistas de Amilcingo, y ahora también a protestas de presuntos beneficiarios de la actual administración federal; que tienen apoyos económicos bajo el programa «Jóvenes Construyendo el Futuro».

De las estudiantes de Amilcingo se tienen desafortunados antecedentes de acciones vandálicas, llegando al extremo de secuestrar vehículos, entre ellos autobuses de pasajeros constantemente, atracar mercancías a unidades proveedoras de insumos alimenticios y desde luego de bloqueo de vialidades.

Por supuesto, todo lo anterior en un entorno de leyes tendría que ser sancionado hasta penalmente; pero aquí no pasa nada, el Estado de Derecho se quebranta con tanta facilidad, y los ciudadanos somos agredidos en nuestros derechos, sin que autoridad alguna cumpla con su deber.

En lo relacionado con «Jóvenes Construyendo el Futuro», primero algunos de ellos ya no están tan jóvenes, más de uno anda arriba de los 30 años y segundo, hemos podido ver entre ellos, tres o cuatro de más edad, que andaban muy pegaditos con el hijastro del ex gobernador Graco Ramírez, Rodrigo Gayosso, cuando andaba en campaña por la gubernatura. Lo acompañaron en algunas ruedas de prensa en la casa de campaña.

Lo anterior causa dudas y sospechas, porque sabido es que todavía esos personajes, de negros antecedentes, continúan detrás de sucesos tendientes a generar desestabilización social, económica y política en Morelos.

¿Quiénes financian este movimiento? Sobre todo en momentos de escasa unidad popular partidista. ¿Quién o cómo aparecen muchos, estrangulando la ciudad?

bloqueo del acceso a la Autopista del Sol en inicio de Paseo Cuauhnahuac.

Ojalá no exista «mano negra» en todo esto, por eso preocupa que gente ligada con Rodrigo Gayosso de pronto aparezca en todo esto.

E insistimos, los bloqueos que impiden el libre tránsito en arterias tan importantes son una violación constitucional en este país y deberían ser severamente penados. ¿Dónde quedan los derechos de los ciudadanos? ¿Para qué sirven al pueblo esas instituciones pagadas por los mexicanos si no cumplen con su responsabilidad?

No podemos seguir viviendo en la anarquía y en la tierra de nadie. Hay reglas y normas para sancionar dichas prácticas, hay que aplicarlas a quien las viole ¿No le parece?.

Y si algún «servidor público» o «representante popular» no cumple con su trabajo, pues que hagan con él lo que se requiera, pero no vengan a agredir nuestros derechos y libertades. Así de sencillo.

VUELVEN A LAS CALLES VIVIDORES ANTORCHISTAS, PARA HACER DE LAS SUYAS

Como en otras ocasiones, integrantes de la agrupación Antorcha Campesina volvieron a hacer de las suyas desquiciando el tráfico en la zona centro de Cuernavaca, y amenazando a las autoridades con quedarse en plantón si no les resuelven de manera favorable sus peticiones.

Grupúsculos de presión política no entienden que son otros tiempos, que ya no tienen razón de ser, y que para poder aspirar a un mejor nivel de vida hay que trabajar.

Se trata de pobladores de muy bajos recursos económicos encabezados por personajes que, utilizando la pobreza y la marginación de muchas familias extorsionan y chantajean al gobierno en sus tres niveles, a fin de que se les proporcione todo lo que el resto de los ciudadanos debemos conseguir con mucho esfuerzo o con bienes y subsidios que los demás obtienen de manera individual.

¡Ya basta! no se debe usar el dinero público para regalárselo a la gente porque es producto de los impuestos ciudadanos, porque hemos vivido años y años manteniendo a esa sarta de vividores que después de obtener los apoyos les cobran cuotas de representación a los beneficiarios.

No desconocemos que tal vez el 99% de quienes forman parte de “Antorcha” son pobres, pero los utilizan vivales para acumular bienes y los ejemplos ahí están.

Sólo investigue un poquito, y encontrará que su dirigente en Morelos, Soledad Solís, cuenta con negocios y propiedades que ya quisieran quienes sí trabajan.

Usando esa organización consiguió una regiduría en el municipio de Emiliano Zapata y, como el alcalde Fernando Aguilar Palma, se refugió, y pues ella también. Ahí mismo, en la colonia Gerardo Pérez, tiene edificada una lujosa residencia que ha ido construyendo con recursos públicos, o sea nuestro dinero, tiene una lujosa residencia y un mini super, a un lado de la escuela, igualmente construida a costa nuestra.

En Alpuyeca, el gobernador panista Marco Adame les entregó cerca de 200 mil metros cuadrados y hasta se dieron el lujo ofrecer espacio a los desalojados por la invasión a la zona de reserva ecológica el Texcal. En esa misma colonia la lideresa tiene también otro predio ocupado con un mini super

Pero cuentan con otras colonias propias en varios municipios. Logran el atraco, se instalan, la mayoría venden sus lotes y siguen estirando la mano, por eso decimos que son verdaderas pirañas, a quienes las autoridades no tienen por qué regalar dinero que no es de ellos.

De acuerdo con los antecedentes, Antorcha Campesina cobró vida durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, a través de su hermano Raúl, quien conformaba grupos de gente para utilizarlos.

Hace ya algunos años de esto y seguramente que se borraron evidencias, pero se afirmaba que entre sus fines, además de los políticos, estaba el de obtener recursos del erario, que en buen porcentaje terminaban en manos de la familia real en turno.

El presidente de la Republica, Andrés Manuel López Obrador, ha advertido que dejará de dar ese tipo de apoyos a agrupaciones que no lo justifican; lo cual sería plausible. El pueblo lo agradecería y, en todo caso, que se inscriban en los programas sociales y punto.

Nada de beneficios adicionales a esos lidercillos ¿no le parece? Sería bueno investigarlos, para saber cómo se hicieron de esos bienes y hasta decomisarlos en caso de que se demuestra el desvío o abuso a sus supuestos representados.