CAMBIARÁN ESCENARIOS MORENOS EN MORELOS

Después de mucho tiempo de choques y forcejeos internos el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), a nivel del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), decidió desplazar por fin a la presidenta Yeidckol Polevnsky, e instaló a Alfonso Ramírez Cuellar como responsable provisional, a fin de que en cuatro meses llame a elecciones para nombrar al definitivo.

Lo anterior cambia los escenarios, pudiera decirse que a nivel nacional, pero de lo que sí estamos seguros es que para el caso muy particular de Morelos, la salida de Yeidckol le cambia las cosas a muchos en nuestro estado.

Ella se condujo como dirigente del partido del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de una forma poco congruente con los principios democráticos promulgados -por lo menos en el discurso- de AMLO.

Fue incluso severamente cuestionada al interior del partido porque su proceder se apreciaba muy cerca de las estrategias y prácticas marrulleras del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Pudiéramos decir que prolongó su estadía en Morena a base de fuerza y de desacato estatutario.

Las cosas con ella no podían seguir funcionando de esa manera, porque había mucha crítica de propios y extraños; hasta el propio López Obrador advirtió, en su oportunidad, que si la situación seguía por ese camino; igual y optaba por fundar otro partido.

Pero para Morelos, o al menos para algunos, su permanencia era conveniente, porque algunos actores políticos locales recibían su apoyo, en una especie de «padrinazgo» político que les servía de oxígeno para medio mantener el control y la lucha con otras fuerzas políticas, incluso aliadas en la coalición que jugó con el ahora presidente, en las elecciones del 2018.

Uno de esos personajes es el alcalde de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, quien solía recurrir a Yeidckol para mostrar músculo ante sus diferencias con el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo.

Habrá que ver cuál es su situación de ahora en adelante; porque con Alfonso Ramírez el trato no es el mismo. Y, en lo que compete a Blanco, pues podría considerarse que le quitaron «una piedra en el zapato». Porque usted recordará que la señora se le fue encima, exigiéndole posiciones en el gabinete estatal para los morenistas, cuando el ex futbolista tomó protesta como mandatario, presuntamente porque el jiutepequense Rabindranath Salazar.

Por lo que sabemos, nunca la llevó bien con el gobernador, y como no cedió a sus pretensiones, la dirigente morenista, en una especie de revancha, venía cada vez que era propicio a ofrecerle su respaldo a Villalobos Adán.

Las repercusiones serán en todos los sentidos en lo que se refiere al partido en el estado; incluso se tendría que pensar también en una renovación de cara al proceso de la elección intermedia del 2021, porque con el CDE actual no llegarán a ningún lado; no hay presencia ni ganas de trabajar, es una dirigencia desconocida aún entre los propios morenistas locales.

La figura moral de éste instituto político en tierras zapatistas es el actual titular del Banco del Bienestar, Rabindranath Salazar Solorio, y con ese cargo cercano a AMLO, igual y mantiene el control del partido. Sin embargo, la nueva dirigencia nacional querrá fortalecer a los partidos en los estados y si es así, necesariamente habrá cambios, porque hoy es un «elefante blanco» que no ha sabido comportarse como instituto en el poder federal.

Aún hay tiempo para intentar corregir las cosas, si es que quieren ganar nuevamente la mayoría de los espacios en los congresos locales, y sobre todo en el Congreso de la Unión, de otra forma, perderán el control que hoy tienen incluso en el Senado de la República.