SEGUIRÁN CLASES VIRTUALES

Como ya estaba previsto, las escuelas serán la última actividad en a la nueva normalidad, con el fin de que los estudiantes no corran ningún tipo de riesgo que afecte la salud de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes; informó el secretario de Educación en Morelos, Luis Arturo Cornejo Alatorre.

Al darse a conocer ayer el cambio del semáforo epidemiológico a color amarillo, Cornejo Alatorre aseguró que es prioritario el cuidado de la salud y el bienestar de quienes integran la comunidad estudiantil.

Confirmó que sólo se regresarán a las actividades presenciales cuando el semáforo epidemiológico esté en color verde, ya que esto es parte de los acuerdos establecidos en el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU).

El secretario de Educación aseveró que se mantendrá la estrategia de educación a distancia “Aprende en Casa II”, implementada durante el periodo de aislamiento, cumpliendo así con los principios de seguridad, equidad e inclusión de la Nueva Escuela Mexicana.

Dicha estrategia garantiza el acceso a la educación de las niñas y niños, además de que fomentar el uso de los avances de las tecnologías de la información, comunicación, conocimiento y aprendizaje digital; que se encuentran disponibles y que los estudiantes exploran en la medida de sus posibilidades.

En ese sentido, el funcionario estatal mencionó que los contenidos de los programas y planes de estudio seguirán siendo transmitidos a través del Sistema Público de Radio y Televisión (SPRyT), así como de cuatro televisoras privadas (Televisa, TV Azteca, Multimedios e Imagen TV), en donde se dará seguimiento al programa “Aprende en Casa II”, con lo que se pretende llegar a todos los rincones de la entidad.

El titular de la Secretaría de Educación reconoció el compromiso mostrado por parte del magisterio y los padres de familia, ya que han privilegiado en todo momento el aprendizaje de los estudiantes para cumplir con los objetivos académicos para el ciclo escolar que concluyó y en el actual 2020-2021.

NEGRO PANORAMA EN MÉXICO Y EN MORELOS

*Violencia infantil

Escalofriantes cifras expusieron los ponentes en el foro «Violencias contra niñas, niños y adolescentes” organizado por la comisión de Educación y Cultura del Congreso local; que encabeza la diputada Alejandra Flores Espinosa, también presidenta de la Junta Política y de Gobierno.

Las cifras que se dieron a conocer señalan que en el 2018más del 81% de los niños, niñas y jóvenes padecían alguna forma de pobreza; 9.3% de ellos pobreza extrema y 40.3 % pobreza moderada, o para acabar pronto sólo el 18 de ellos se consideró no pobre.

Sobre las diferentes formas de violencia contra este sector de la población dieron parte varias autoridades, como el primer visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Martínez Cruz, quien señaló que la pobreza y violencia son temas como para preocuparse en serio.

“Estos son problemas reales que viven millones de menores de edad en éste país y, desde luego, en nuestra entidad”, aseguró el fundador de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos.

Las estadísticas nos marcan algo que ya intuíamos y hacen ver que el mayor número de agresiones físicas, maltrato, violencia sicológica y abuso sexual en contra de los menores se da en el interior de la familia; porque suelen ser los padres, hermanos, tíos o parientes en general los que cometen tales arbitrariedades en su contra.

Lo más doloroso es que es ahí, en el mismo hogar, es donde se supone deben tener más o mayor seguridad; y el compromiso para salvaguardar los derechos de ellos como menores, es donde se cometen más abusos en su contra.

Martínez Cruz ofreció datos muy interesantes como aquello de que en México habitan cerca de 40 millones de menores de edad, o sea el 35 por ciento de población total. Pero, fíjese nada más, de acuerdo con el CONEVAL, incluso se advierte que con todo este fenómeno de la violencia, la asistencia infantil en el sector educativo básico viene disminuyendo.

Por lo menos eso se reflejó entre los ciclos escolares 2017-2018, cuando ascendió al 94 por ciento y para el 2018-2019 se bajó la atención al 93 por ciento.

Otra área en la cual se hizo énfasis fue que en los pueblos y las comunidades indígenas, que son donde más signos de pobreza se muestran, también hay ausencia de estudios básicos sobre los problemas en contra de la niñez.

Son pues diversos los actos que violentan las garantías de los infantes como decíamos, desde el propio hogar, pero también las estadísticas revelan que van en aumento las agresiones en los planteles escolares, con la práctica de lo que ahora se conoce como «bullyng», entre los mismos compañeros o de profesores a estudiantes.

De los casi 40 millones de niños, niñas y adolescentes en México, unos 28 millones padecen ese fenómeno; por lo que hay una intención de ir generando consciencia entre padres de familia, maestros, autoridades para que se puedan revertir esas tendencias.

Bajo éstas circunstancias es entendible lo que pasa en nuestro entorno; un clima de grave inseguridad y violencia a todos los niveles y edades; sin respeto de género, y si no se corrige el rumbo entonces las generaciones en desarrollo continuarán el mismo camino o peor.

Durante 2018 se reportaron 36 mil 265 personas desaparecidas, y de ellas un 18% fueron menores, además de que tampoco están exentos de la inclusión en el crimen organizado. No hay cifras, pero deben ser miles de menores reclutados.

En este foro se dieron cita, además de los organizadores por parte del Congreso local, funcionarios relacionados con el tema de la atención a menores, el sector educativo y los responsables del área de seguridad, entre otros.

LAS JORNADAS MIRABAL

Caminatas contra violencia a niñas y jovencitas

Ante una audiencia de niñas, adolescentes y jovencitas, el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, inauguró ayer las “Jornadas Mirabal”; una acción más, que busca reducir los altos índices de violencia contra el sexo femenino de todas las edades.

Desde luego que cualquier esfuerzo en esta materia debe ser aplaudido; sin embargo, la causa y origen de esos repugnantes hechos que se siguen repitiendo y van en aumento, en una mayor proporción, están fuera del alcance de las autoridades en sus tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) e incluso de poderes como el Legislativo, que ha ido aumentando el rigor de los castigos.

No hay ley que resuelva tan abominable conducta si desde el interior de la sociedad y de la familia no hay cambios en la conducta de los varones, y por qué no admitirlo, de algunas mujeres que abonan en actitudes agresivas.

Como en muchas otras cosas que padecemos en la sociedad de este país, somos los ciudadanos quienes tenemos el remedio, pero buscamos culpables para no reconocer que estamos mal, estamos educando mal a nuestros hijos e hijas.

Como parte del pueblo, personalmente doy testimonio del mal comportamiento de un altísimo índice de padres y madres que con su manera de ser alimentan el mal trato, desprecio e insulto a sus propios hijos e hijas.

Para muchos, es normal que los fines de semana -si no es que más frecuentemente- para ver algún encuentro de su equipo favorito el papá se reúna con compadres, amigos, invitados; dando rienda suelta al consumo de bebidas embriagantes y ya en pandilla, cual rufianes, aparecerán las malas expresiones, groserías, en general, un vocabulario grotesco, delante de la esposa e hijos.

Bueno, hasta son los menores quienes suelen ir por más botana y cerveza para los televidentes, que bien pueden acabar borrachos y maltratando a toda la familia, y eso en el mejor de los casos, porque no se descarta que ya sin la conciencia en pleno, vengan los golpes o abusos.

Eso sí, si el chamaco le pide a su progenitor que le compre útiles escolares, ropa, zapatos o dinero para la escuela, para eso no hay dinero suficiente e igual y es hasta insultado por su atrevimiento.

En muchos aspectos, es ahí en el hogar donde nace la violencia, la agresión e insultos; se va cultivando una manera de pensar y de ser, de dominio del hombre contra la mujer, y una vez adolescentes o adultos, para todos es común y normal violentar las garantías de ellas. Y ellas a veces hasta lo aceptan como destino o lo normalizan viendo programas televisivos o ahora en internet, que reproducen esa violencia y las denigran.

Ahora que, si a lo anterior le agrega usted el incremento en el consumo de toda clase de drogas; pues el resultado es un monstruo sin valores ni el mínimo respeto por la vida de los demás, y de ello tenemos ejemplos casi a diario en los reportes informativos.

Entonces, exijamos a las autoridades cumplir con la parte que les corresponde en este sentido, pero ¿y nosotros, desde el hogar, cuando lo vamos a hacer? Usted tiene la palabra o seguiremos peor.

DESAPARICIONES… NIÑAS Y MUJERES

Vivimos en medio de una lucha sangrienta de cárteles y de grupos de la delincuencia organizada, que pelean por el dominio del territorio estatal o regional, como se demuestra con las múltiples ejecuciones que vemos semanalmente, pero que nos lleva a desapercibir otras modalidades de delito, que son igualmente preocupantes.

Con motivo del Día Internacional de la Niña, Susana Díaz Pineda, integrante del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, dio a conocer algunos números referentes a la desaparición de mujeres y niñas; a partir de un recuento del presente año y que son alarmantes.

Las estadísticas que, aclaró, son conservadoras porque el número en algunos casos son cifras oficiales, pero poco confiables porque pueden ser maquilladas, indican que de enero del presente año a la fecha suman 253 desaparecidas; entre mujeres, niñas y adolescentes. Tan sólo en torno a las menores de edad, la Fiscalía General de Justicia de Morelos reconoce que se ha logrado localizar a 97, de 153.

Pero, ¿cuál es el origen, causa o fin de que se cometan esos delitos?. Lo que Díaz Pineda destaca es que la Fiscalía se justifica con el argumento de que esas desapariciones son producto de la violencia en la familia, por lo que toca a las menores de edad; no obstante que la mayoría de tales desapariciones corresponden a trata de personas, con terribles fines de explotación sexual.

Lo que estima la activista es que la cifra negra bien podría superar las 500 víctimas en estos primeros nueve meses del 2019, y ante los delitos relacionados con el enfrentamiento de grupos criminales como que poco se observa éste otro fenómeno tan grave. Recordemos que no hace muchos meses se registró una psicosis de jovencitas que aparentemente eran “levantadas” y subidas a camionetas por calles o avenidas de poco tránsito, y que unos dos o tres episodios quedaron grabados en cámaras de seguridad privada de casas o negocios cercanos del lugar del incidente.

Cuernavaca y Jiutepec encabezan las estadísticas con 25 hechos cada municipio, y las instancias competentes sólo dicen que todo se da al interior de episodios de violencia de familia.

El tema es por demás delicado, porque recordemos que en Morelos hay ocho municipios con Alerta de Violencia de Género y entre los actores de algunos casos de terribles acciones hay figuras públicas implicadas, porque es un negocio (la trata de personas) que deja miles de millones de pesos.

En Morelos 253 desaparecidas en lo que va del 2019, denuncian.

Quizás usted recuerde aquel escándalo que se suscitó cuando la periodista Lydia Cacho comenzó a hacer pública una investigación profunda, desarrollada sobre el escabroso asunto en Quintana Roo y que las jóvenes o niñas eran trasladadas hasta Estados Unidos. Reveló que como parte de esa perversa red aparecían personajes de la alta política mexicana, desde la misma presidencia de la República.

Se trata de una mafia perfectamente articulada, conformada por sujetos de diversos países del mundo, porque buena parte de la trata de personas va orientada a vender jovencitas a países del medio oriente, y para ello se cuenta con enlaces que son los responsables del traslado.

Luego de hacerse público este escándalo, Cacho recibió amenazas de muerte en más de una ocasión e intentaron eliminarla y fue víctima de un levantó que la llevó a la cárcel poblana.

Eran «peces muy gordos» los que figuraban en la lista negra donde destacaban empresarios connotados de Puebla y políticos, incluso ante el riesgo de perder la vida debió buscar asilo en el extranjero desde donde sigue jalando el hilo de la gruesa madeja de delincuentes, comunes y de cuello blanco.

Pues se entiende que parte de esas células incursionan esporádicamente en territorio morelense para perpetrar el secuestro de jóvenes y adolescentes, porque donde esos maleantes tienen mayor presencia es en estados del sureste de la República Mexicana, desde Chiapas, Veracruz, Quintana Roo y Puebla.

En el caso de Morelos, reiteramos, es algo de lo que poco se habla, pero lo que denunció Díaz Pineda da fe de que no escapamos de ello. Sin embargo, ni siquiera hay números confiables al respecto.