INVERSIONES, ÚNICO CAMINO

*Para enfrentar los efectos de la pandemia

La presencia del coronavirus en el estado comenzó a restringir toda clase de actividades, sobre todo aquellas masivas, que pueden representar un riesgo de contagio de la enfermedad.

El nivel educativo básico y la mayoría de las escuelas y universidades, tanto privadas como públicas, ya han suspendido clases, y gradualmente se irá inmovilizando a la sociedad para prevenir mayores problemas al respecto.

Es decir, la actividad productiva en todos los sentidos generará dificultades de toda naturaleza, y es necesario que los tres niveles de gobierno: municipal, estatal, federal y el sector empresarial hagan a un lado el interés político, de grupos y corrientes, y trabajen sobre una misma línea: generar condiciones para que Morelos vuelva a ser territorio de desarrollo e inversiones, algo que está ausente en la entidad desde hace mucho tiempo.

No obstante las circunstancias adversas en materia económica en la mayoría de las entidades del país, Morelos parece ser un caso aparte, los capitales de inversión se han negado a llegar a esta tierra, y aquellos que pudieran significar la diferencia como en el caso de la mina de Tetlama o el gasoducto y termoeléctrica en la zona oriente, han enfrentado obstáculos por diversas razones, sobre todo de carácter social.

En lo que se refiere al proyecto minero que se busca concretar en la comunidad de Tetlama, en el municipio de Temixco, se dice que ofrecería alrededor de 5 mil empleos entre directos e indirectos, que estarían generando economía en nuestro vapuleado estado de Morelos.

De igual forma, la paralización del Proyecto Integral Morelos (PIM) representa una mala señal para todo aquel inversionista que pudiera interesarse en venir a crear oportunidades.

Y en ese tema es imperante que las instituciones gubernamentales ofrezcan toda clase de facilidades para la inversión; sobre todo, haciendo a un lado ambiciones y aspiraciones políticas muy personales o de grupo.

Que los empresarios den muestra de solidaridad con los morelenses, haciendo un esfuerzo extraordinario que, cabe decirlo, ya lo están haciendo al sostener sus negocios a pesar de las circunstancias adversas; pero también que la población misma, sin descuidar el entorno natural, evite caer en extremos o ser presa fácil de la desinformación de grupos «ecologistas», que parecieran ser enemigos del progreso y el desarrollo.

¿Cuántos años hace que alguna empresa de trascendencia se instaló en Morelos? por el contrario, se ha presentando un desmantelamiento progresivo de la poca planta empresarial con la que se contaba, esa es la verdad.

Las últimas grandes inversiones que logró concretar el gobierno de Morelos fueron aquellas logradas en la administración del ex gobernador Jorge Carrillo Olea, quien contó con la colaboración eficaz de Ignacio Madrazo Reynoso, fallecido en un fatal accidente de helicóptero.

Desde el año de 1996 en Morelos no contamos con el establecimiento de empresas de gran calado.

Por todo esto ahora, en estos momentos de angustia por el coronavirus, es fundamental actuar con responsabilidad y compromiso con la sociedad morelense, de otra manera, lo vamos a lamentar y seguiremos como la entidad federativa con mayor rezago en el país.

La verdad es que andamos muy mal en lo económico, y las cosas lamentablemente se van a descomponer aún más en todo el país, pero particularmente en Morelos, por lo que es el momento de hacer a un lado los protagonismos y discursos que sólo reflejan burdos intereses electorales y políticos.

En adelante, quien esté en contra de las inversiones que generen economía, estará en contra del desarrollo del estado, y estarán erigiéndose como viles agoreros del desastre; traicionando a todos aquellos que habremos de resentir los efectos colaterales de esta terrible pandemia.

EN TORNO A LA MINA

Información publicada recientemente, relacionada con el proyecto de la empresa minera Esperanza Silver para invertir en Tetlama más de diez mil millones de pesos en una mina, provocó algunas reacciones de parte de activistas de poblaciones cercanas, como Alpuyeca, Miacatlán, Cuernavaca y Temixco, entre otras.

A decir verdad, entre quienes acudieron a ofrecer una rueda de prensa en días pasados a los medios informativos en el primer cuadro de Cuernavaca no había mucha presencia de habitantes de Tetlama; sin embargo si miembros del Movimiento Morelense contra las Concesiones Minera que expusieron una serie de factores por lo cuales, insisten, en que el proyecto no es procedente.

Javier Moreno Cubillas, en calidad de vocero de esa organización, reiteró lo que desde hace años se viene diciendo: que la extracción de metales contaminaría aire, subsuelo y mantos acuíferos de la zona, generando enfermedades.

De acuerdo con expresiones de personas de Tetlama, la mayoría de quienes viven en esa comunidad indígena sí están de acuerdo con la inversión; incluso ya permitieron que Esperanza Silver les hiciera mejoras en un pozo de extracción de agua potable que ya tenía graves deficiencias, producto de la ausencia de mantenimiento.

La oferta es continuar desarrollando inversiones al interior del pueblo, sobre todo en lo relacionado a servicios públicos como alumbrado, pavimentación de calles, equipamiento de la unidad de atención médica e incluso la construcción de una clínica que proporcione atención las 24 horas.

Es decir que, en torno al caso, se aprecia cierta polarización de posiciones; por un lado oposición de algunos sectores sociales de los pueblos cercanos como los antes mencionados, pero el apoyo de la mayoría de quienes viven en dicha población, que históricamente enfrenta una delicado problema de marginación y pobreza que los obliga a salir a vender productos agropecuarios y alimentos a Cuernavaca, Temixco, Jojutla; a fin de lograr algo para resolver parte de sus problemas económicos.

Esperanza Silver, vía sus ejecutivos ha dado a conocer que ofrece aplicar, en caso de que se permita la explotación, un proyecto sustentable de extracción de minerales y metales preciosos.

En contra parte, los que rechazan la oferta se apoyan en lo que ha ocurrido en otros proyectos, como en el caso de Guerrero y estados del norte de la República.

Aquí, para los lugareños pareciera presentarse una oportunidad nunca vista para salir de esa pobreza con la que nacieron, y ante la cual los gobiernos, de todos los niveles, sólo les han dado migajas y paliativos.

El tiempo de extracción sería superior a los 10 años, una vez iniciado en forma, y ocuparía toda la mano de obra posible; en empleos con todas las prestaciones de ley, o sea, vacaciones; aguinaldos; servicio médico; remuneración atractiva. Es decir, no sería suficiente la población en edad de laborar para satisfacer la demanda de la empresa en cuanto a sectores laborales y se requeriría de contrataciones de otros pueblos.

Igual y para Tetlama es la oportunidad que, por toda su vida, nunca se les había presentado y, exigiendo cumplimiento con el uso de tecnologías limpias para no contaminar, están a favor. Habría que considerar los pros y los contras.

Por cierto, entre el 22 y 25 de octubre próximos se realizará, en el Centro Internacional Acapulco, la XXXIII Convención Internacional de Minería, a la que asistirán entre otros, las representaciones y expertos en esta materia de Chile, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Canadá. Australia e Inglaterra; para mostrar los últimos avances en la industria minera mundial, eso lo informó el coordinador de la convención, Jesús Herrera Ortega.

¿Qué queremos decir? que sería oportuno que algunos de los activistas contra el proyecto asistieran, para conocer mucho más de fondo cuáles son los avances que se tienen hoy día en esa materia, y si es posible aplicar técnicas que eviten los desastres ecológicos como antaño, y de esa manera disponer de mayores argumentos para la resistencia o aprobación del proyecto en interés del desarrollo de una zona que carece de expectativas y que tiene una oportunidad enfrente.

Con la mina, ¿Habrá Esperanza?

Hace tiempo nos enteramos del proyecto minero morelense “Esperanza” que viene desarrollando un largo proceso con el propósito de aterrizar en el poblado marginado de Tetlama, se trata de una inversión de más de 10 mil millones de pesos en una mina de oro y plata, que sin duda dará un nuevo rostro no sólo a la localidad, sino incluso al propio estado de Morelos.

La empresa que desarrolla el proyecto se llama Esperanza Silver de México, aunque cuenta con capital canadiense del corporativo Alamos Gold, lo cual da certidumbre de que las cosas se harán bien en Tetlama, pues al parecer traen otro chip en la forma de hacer minería.

Es una inversión inédita en esta entidad que se desarrollaría a lo largo de 10 años, ofreciendo empleos, mejora de los servicios e incluso inversiones adicionales para los habitantes de ese pueblo, lo que pudiera cambiarle la vida a algunas generaciones, sobre todo jóvenes.

Sin embargo, por lamentables hechos ocurridos en proyectos similares en otras entidades, hay una especie de satanización que lleva a algunos grupos  de activistas y supuestos ecologistas, a oponer resistencia.

Tetlama, Cuentepec, Alpuyeca, Coatetelco, Milpillas, entre otras más, son comunidades de Morelos que presentan gravísimos niveles de pobreza e incluso pobreza extrema.

Dichas comunidades han enfrentado un fenómeno común, la falta de oportunidades laborales y de ingresos, lo cual sin duda ha sido uno de los factores para la desintegración social, y la generación de delincuencia; cancelando el futuro a miles de jóvenes, adolescentes y hasta adultos de esas zonas.

Nos atrevemos a decir que por lo menos por ahora, no hay en puerta en la comunidad ni en la región algún proyecto relevante de desarrollo que pudiera mejorarle las condiciones de vida a toda esa gente, más que ese proyecto minero en referencia, que de concretarse, vendría a darle un giro positivo a la situación social y económica no sólo de Temixco, sino de todo Morelos.

Según ha trascendido este proyecto se diferenciará de los demás en su género, a partir de que estará regido por un modelo innovador en materia ambiental denominado “Nuevo Modelo Ambiental y Socialmente Responsable”, que privilegia el bienestar de la comunidad y contempla todas las exigencias legales y normativas tanto en lo local como a nivel federal.

Bajo estas circunstancias de ausencia de inversiones municipales, estatales y federales, ¿no valdría la pena poner en la balanza las ventajas o desventajas de un proyecto de tal envergadura? Serían más de 10 mil millones de pesos de inversión y más de seis mil empleos directos e indirectos.

Hasta donde sabemos, los empresarios cuentan ya con las concesiones correspondientes, una serie de estudios aprobados por las instancias gubernamentales y desarrollan  estudios de viabilidad, para obtener información, a fin de conocer los aspectos técnicos y económicos a aplicar, aunque aún no hay actividad ni se encuentra operando.

Pero, a pesar de que comuneros, ejidatarios y la mayoría de la población de Tetlama han aceptado ya el proyecto de la mina Esperanza, existen aún algunas expresiones legítimas y otras mal intencionadas, sobre todo de comunidades aledañas que se resisten a que se realice, más bien son voces que buscan tener también beneficios.

Comprometiendo a los inversionistas a desarrollar un proyecto que garantice el cumplimiento estricto de la ley para evitar afectaciones innecesarias y efectos ambientales negativos ¿no sería prudente dar luz verde a un desarrollo como este en Morelos?.

Pensando que podría significar un futuro distinto para miles de personas, en particular para los jóvenes de esa zona tan afectada en la entidad por la falta de oportunidades de empleo y estudio, que parecieran estar condenados a seguir en la misma miseria. Quizás una oportunidad parecida nunca se les vuelva a presentar, si no se toma ahora la decisión.