SI NO ESTÁN CUANDO SE DEBE,

*¿Para qué los queremos?

El ejercicio de la política, en su original concepto, es la actividad humana orientada a servir a los demás; palabras más, palabras menos. O sea, un trabajo orientado a servir a los demás sin distingo de razas, religiones, niveles sociales ni militancias partidistas.

Lamentablemente y, sobre todo en México, quienes se dicen políticos y han basado su vida en la búsqueda de posiciones de gobierno; ya sea de representación popular o en cargos públicos, han distorsionado todo.

En este país lo que el ciudadano común, ese de a pie; piensa cuando se habla de política y de quienes viven de ella, es que es algo relacionado con la perversidad, la corrupción, el engaño o la demagogia; porque en eso se transformó tan noble tarea humana.

Hoy que los mexicanos, donde nos incluimos los morelenses, pasamos por esta situación jamás experimentada; en la que millones de connacionales casi mueren de hambre por la parálisis económica y productiva generalizada, es cuando tendríamos que ver a esos «vividores» del presupuesto público, de nuestro dinero. Tendrían que andar volcados en las calles, en los pueblos y comunidades llevando un poco de aliento a los más desfavorecidos.

Sí, hay algunos diputados locales, federales o los presidentes municipales obligados por ley a hacerlo como funcionarios del gobierno estatal, que vienen entregando apoyos en zonas de mayor índice de pobreza; pero igualmente apreciamos la ausencia de otras muchas figuras que gozan o han gozado por años de privilegiada economía, y no porque la ganaran con el sudor de su frente, sino porque se benefician de la ocupación de espacios gubernamentales que son pagados por el erario y muy bien, sin contar con los negocios propios que muchos han emprendido a costa de esa posición.

Hay ausencias notorias; la mayoría de legisladores federales no se han visto ofreciendo ayuda a la gente; lo decíamos recientemente, el más activo es Jorge Argüelles que ni arraigo tiene en la zona que representa, y por ahí alguno más en cierta región; pero muy tibiamente, y en lo que se refiere a los senadores pues francamente parecieran estar escondidos o acuartelados so pretexto del «Quédate en casa». Cuando, tomando las debidas precauciones, tendrían que andar recorriendo el estado y llevando algo de comida a los marginados y más desfavorecidos.

¿Y qué decir de muchos funcionarios de dependencias federales? con la excepción de los responsables de la Secretaría de Desarrollo Social, que debido a que por los programas sociales tienen que dispersar recursos a nivel de créditos en los sectores productivos, el resto tampoco están.

¿Y el súper delegado Hugo Erick Flores Cervantes, dónde andaba? apenas apareció ayer tal vez porque ya se había decidido nombrar otros enlaces que sean más efectivos en los estados.

La responsabilidad de Flores Cervantes en ésta pandemia tendría que ser crucial, precisamente para mover a sus «coordinados» a fin de que participen en acciones de solidaridad con los morelenses en la dispersión de los programas que puedan ayudar a paliar en algo esta crisis; sin embargo, se antoja que ni en el estado se encontraba.

¡Ah! pero ya verá usted que una vez superado el grave problema del coronavirus la mayoría de ellos regresará a tocar puertas, a solicitar con humildad nuevamente su voto, porque ahora sí ya se convirtieron en políticos bondadosos y preocupados por la gente, y serán quienes pretendan ser sus representantes ante cualquier necesidad o contingencia para hacerse notar.

Si hoy que tanto se les requiere no dan la cara, jamás lo harán, así que como electores, como ciudadanos responsables, es buen momento para ir arrinconando a todos esos sujetos malagradecidos y oportunistas, lacras del dinero público, y no les démos un sólo voto si quieren continuar viéndonos la cara.

Que se integren a la iniciativa privada o al esfuerzo de quienes con su trabajo hacen posible que el país y el estado sigan caminando; para ver si deveras saben lo que es ganarse un peso fuera de la administración gubernamental.

Mientras no aprendamos a elegir a nuestros senadores, diputados locales, federales, presidentes municipales, gobernadores y también presidentes de la República; no nos lamentemos de las injusticias, corruptelas y actos de “vende patrias” que vemos, porque como dice esa expresión popular y muy a modo: “cada país tiene el gobierno que se merece”, porque somos incapaces de defender hasta nuestro honor. ¿No le parece?