¿SE QUEMARÁ LAS MANOS POR VILLALOBOS?

Sería vergonzoso

El problema legal que enfrenta el presidente municipal de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, por presuntamente haber cometido el delito de cohecho ha llegado hasta las conferencias mañaneras del presidente de la República a través de un “periodista” que asistió a éste evento tempranero.

Cabría decir que lejos de ser una pregunta el reportero más bien lanzó una especie de defensa; porque hizo juicios y hasta buscó exonerar al edil, y responsabilizar a los denunciantes por la presunta acción de extorsión en su contra. Quienes conocemos la actividad periodística sabemos de éste tipo de manejos; es decir, todo lleva a suponer que en primera instancia se trató de una interrogante inducida y en segunda obviamente alimentada desde los intereses del presunto delincuente -o sea Villalobos- cosa que no se hace gratis.

Ante las acusaciones del reportero, algo inédito, el presidente tenía que ofrecer una respuesta y como el propio «periodista» acusó al empresario quejoso de una serie de delitos -según él por información que le proporcionaron- pues el mandatario dijo que pediría al Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, que investigue el caso a fondo.

No está mal, porque si en verdad se desarrolla una investigación sobre este delicado asunto lo único que pasará es que se probarán muchos hechos que irremediablemente llevarán a la destitución de quien inmerecidamente -los resultados de su gestión así lo demuestran- ocupa la silla de la Alcaldía en Cuernavaca.

Se debería aprovechar el esfuerzo para incluir en esa indagatoria el otro penoso proceso en contra de Antonio Villalobos por presunción de enriquecimiento inexplicable, que igualmente la Fiscalía Anticorrupción inició por supuestos desvíos superiores a los 60 millones de pesos.

Aquí lo delicado es que López Obrador se podría quemar las manos si las mete al fuego por un personaje que, sin los merecimientos mínimos, llegó a una responsabilidad pública para la cual no estaba preparado; además que la ha venido ocupando para beneficiarse personalmente, abandonando a la ciudad a su suerte.

Quienes vivimos en esta ciudad somos víctimas de la ausencia de valores morales de la mayoría de quienes forman parte del gobierno de la capital; sean regidores, funcionarios o el mismo alcalde, y lamentamos que la corrupción; las componendas entre políticos y partidos; posibiliten que pandillas de depredadores lleguen a esos puestos de toma de decisiones, desde las cuales sólo generan daño a los ciudadanos.

Ojalá que Encinas se ajuste a la verdad y no salga con resultados desafortunados porque finalmente quien cargaría con todo el repudio de los cuernavacenses sería la figura presidencial, el tema deberá tratarse con mucho cuidado y veracidad; porque la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación no es competente para tal caso, por eso existen instituciones en la materia y no se debe obstruir el ejercicio correcto de la justicia ¿No le parece?