ZAPOTITLA ¿JUSTICIA O PERVERSIDAD?

Desde el comienzo de la actual legislatura local los diputados y diputadas han mantenido una delicada polarización que les ha impedido ofrecer resultados en materia legislativa a los morelenses; y es notoria la presencia de grupos antagónicos que se han dedicado más a cuidar intereses propios y de perversos personajes del reciente pasado, que los de sus «representados».

Lejos de actuar con prudencia y en busca de consensos con el fin de ofrecer un trabajo siquiera regular, algunos legisladores descaradamente evidenciaron que tenían dueño, y que habían llegado ahí para proteger hasta el límite de sus posibilidades a sus «padrinos políticos»; en ese sentido sigue operando un grupillo de diputadas “mangoneadas” por Tania Valentina Rodríguez, diputada y dirigente del Partido del Trabajo (PT) en Morelos, pero que trasmite evidentemente instrucciones del ex gobernador Graco Ramírez.

Ese bloque de diputadas ha buscado impedir hasta ahora que prosperen las denuncias contra abusos y corruptelas de ex funcionarios, tales como “jubilaciones doradas” y presuntas acciones de rapiña de ex diputados, y se aprecia que son los mismos que están detrás de la intención de ajustarle las cuentas al legislador Marcos Zapotitla Becerro, a quien se le señala como presunto responsable de un acto de violación.

Hace unos días ese grupo de diputadas, precisamente encabezadas por Tania Valentina, impidieron ingresar al pleno del recinto legislativo a Zapotitla Becerro exigiendo su desafuero y expulsión de la Legislatura, y lo peor es que en la causa feminista se sumaron otras diputadas.

El sólo hecho de que apareciera ahí la Rodríguez Ruiz es clara señal de  que puede haber «mano negra» detrás, es decir, huestes de Graco.

Aquí no defenderíamos, ni lo haremos jamás, a alguien que hubiera cometido un delito tan grave como es la violación; eso sería inmoral, sin embargo entendemos que hasta ahora por la vía de la ley y el proceso legal que se le sigue, no se le ha podido comprobar nada, y entonces pudiera más bien tratarse de un ajuste de cuentas e intereses de otra naturaleza.

Si a Zapotitla por las vías conducentes se le llega a probar el delito aquí mismo exigiríamos que se le pusiera tras las rejas; luego de desaforarlo, pero primero se tiene que tener los elementos suficientes como para que eso aconteciera, y seguimos insistiendo en que el expediente avance y no obstante que está en manos del fiscal graquistas, Uriel Carmona Gándara, no vemos avance alguno.

Y llama la atención que sin haberse llegado a un dictamen en la materia, las legisladoras actúen de esa manera; porque el Congreso y quienes integran la legislatura tienen en todo momento que velar por la justicia, la legalidad y el derecho; hacer lo contrario, significa que ni siquiera saben la responsabilidad que tienen ¿no le parece?

Se nos antoja entonces que lo que vemos en torno al diputado Marcos es un asunto meramente político, lleva ya tintes electorales y la lucha es por la búsqueda de debilitar algunas corrientes partidistas reflejadas en el recinto legislativo; con miras hacia las elecciones del 2021, y entonces, a éste legislador le ha tocado “bailar con la más fea”.

¡CUÁNTA VERDAD!

El pueblo tiene el gobierno que merece

Morelos pasa por momentos críticos, hay un desentendimiento de poderes públicos, ausencia de compromisos de muchos representantes “populares», un altísimo nivel de ignorancia de la mayoría de ellos; porque no tienen formación, ni experiencia, ni amor a su tierra, sólo intereses malsanos.

Lo vemos muy claramente y con tristeza en el Congreso local. Podemos asegurar y con poco margen de error, que un 90 por ciento de los legisladores no tienen ni idea de lo que es legislar.

Salvo raras excepciones, como en el caso de Rosalina Mazari, José Casas González, Javier García o Marcos Zapotitla; el resto lo único que hace es esperar la quincena para cobrar.

Igual y algunos o algunas más pudieran tener algo de capacidad, pero hasta hoy pusieron sus intereses personales por delante y su desempeño, y su vinculación con el pueblo y su trabajo es nulo.

Toda esa telaraña de ineficiencias y corruptelas lleva a que, no obstante haber comenzado el segundo año legislativo, no nombran aún a los responsables de órganos de control interno como la Junta Política, de Gobierno y de la presidencia de la Mesa Directiva.

Y por lo que sabemos eso va para largo; amen de asignaciones como el titular de la Instancia de la Auditoría Superior de Fiscalización o consejeros del IMIPE.

Para Reply, en los pocos casos, particularmente de corrupción contra ex funcionarios y ex diputados y diputadas; que han alcanzado, ha sido por investigación, pruebas y presión de José Casas González, quien ha estado detrás de esos expedientes.

Y tampoco crea que le ha sido fácil llamar a cuentas a los malandros como el ex director del transporte, Noé Sandoval, Hortencia Figueroa o Beatriz Vicera; estas dos últimas ex diputadas que ya firman en Atlacholoaya por sus vinculaciones a proceso, porque buena parte de los «representantes del pueblo» oponen resistencia por intereses con el ex gobernador Graco Ramírez. Para lograrlo han tenido que apoyarse en dependencias federales.

Bueno, se pudo sustentar que el señor fiscal nombrado por el ex gobernador Graco Ramírez, Uriel Carmona, tiene que ser destituido porque nunca paso los exámenes de confianza, y aún así el Congreso lo mantiene ahí, por órdenes seguramente del tabasqueño.

Imagínense, hasta dónde hemos llegado en la desfachatez y ausencia de moral, puro vividor del presupuesto público, producto de nuestro pago de impuestos.

Pero como reza aquella expresión popular… “como pueblo, tenemos a los representantes que nos merecemos”, porque votamos con emoción o interés, no con razonamiento.

La única posibilidad de propiciar algo distinto y mejor es evitar, en las urnas, que ignorantes y lacras se cuelen al «servicio público», de otra manera podríamos ir a peores escenarios de los que ya tenemos.