REINAUGURAN CENTRO DE SALUD

El gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo reinauguró las nuevas instalaciones del Centro de Salud de Ajuchitlán, comunidad ubicada en la sierra del municipio de Tlaquiltenango, el cual pasó más de 35 años ignorado por las administraciones pasadas, según expresaron sus habitantes, quienes enfatizaron en sus discursos que desde que los visitó el ex gobernador Lauro Ortega Martínez no había ido a su pueblo otro autoridad estatal.

“Sabemos que además del COVID-19 existen otras enfermedades que atender motivo por el cual no escatimaremos esfuerzos para ofrecer el apoyo necesario”, puntualizó el mandatario estatal.

“Las necesidades de la población son bastantes, y están siendo atendidas conforme podemos”, aseguró Blanco Bravo al tiempo de hacer el compromiso de continuar recorriendo las comunidades más pobres y que más lo necesitan en Morelos, “por alejadas que se encuentren”, insistió con voz entrecortada.

Cuauhtémoc Blanco dijo que durante su gobierno es una prioridad garantizar el derecho a la salud de todos los morelenses, por lo que pidió a la ciudadanía extremar precauciones de higiene y bajar su movilidad, para evitar mayores contagios de COVID-19.

“Falta mucho para superar la emergencia, por eso los convoco a seguir actuando de manera prudente, responsable y ordenada”. Además, hizo un reconocimiento al “trabajo heroico del personal médico y de enfermería que han estado al frente de los hospitales y centros de salud durante esta pandemia generada por el coronavirus.

Por su parte el secretario de Salud en Morelos, Marco Antonio Cantú Cuevas, explicó que para reconstruir esta unidad de salud el gobierno estatal gestionó recursos económicos del Fondo de Desastres Naturales y del Programa Nacional de Reconstrucción ante el gobierno federal; debido a que durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 se causaron graves daños a su estructura.

La remodelación permitió también ampliar la prestación de servicios a los usuarios; quienes ahora cuentan con áreas de medicina preventiva, consultorio, sala de espera, área de promoción para la salud, estimulación temprana, citología, curaciones, observación, recepción, bodega, aula de usos múltiples y residencia para personal médico y de enfermería, ya que para el traslado a esta comunidad desde la población de Huautla se hacen dos horas de camino, lo que representa un trayecto de al menos cuatro horas desde el centro de Tlaquiltenango.

El secretario de Salud comentó que la obra se entrega en un momento crucial para el estado, por lo que el gobierno reconoce y agradece todos los esfuerzos de la población para quedarse en sus casas lo más que puedan, ya que sin su participación el escenario hubiera sido catastrófico; no obstante, es necesario continuar esforzándonos juntos para salir adelante

A nombre de los habitantes de la comunidad, Vicente Abúndez Ortiz, ayudante municipal, señaló que este moderno centro de salud representa una esperanza para el bienestar de las familias.

MORELOS, LOS MOTIVOS DEL CAOS

Morelos es uno de los pocos estados de la República que durante los últimos 30 años no ha tenido avance ni desarrollo; se perdió el rumbo por los malos gobiernos.

Tampoco podemos decir que vivíamos en el primer mundo, pero como gobernados sentíamos que buena parte de nuestros impuestos eran devueltos en mejoras y ampliación de servicios, apertura y ampliación de carreteras, generación de empleos y hasta control de la delincuencia.

Hoy desconocemos, aunque sí nos imaginamos, dónde queda todo ese dinero que, por más que sea, no les alcanza a nuestros «servidores públicos» o «representantes populares» para saciar sus ilimitadas ambiciones de poder y riqueza, sin dar nada a cambio a los contribuyentes.

A partir del fin del sexenio de Lauro Ortega Martínez de 1982-1988, es decir hace más de 31 años, las cosas para Morelos comenzaron a cambiar.

Gradualmente disminuyó la inversión pública, las instituciones se empezaron a saturar de burócratas, las gordas nóminas se comieron el dinero para obras y la parálisis se veía venir.

Lógico, fueron creciendo el desempleo, la delincuencia con hechos de alto impacto, y cada vez fue más escasa la inversión en infraestructura y el poco desarrollo inhibió ingreso de capital privado al estado.

Comenzó la regresión, la rapiña de políticos aventureros y vividores de lo ajeno, y el resultado ya lo vemos.

Lentamente nos fueron llevando al caos, se corrompieron hasta el cuello; cínicos y desvergonzados se coludieron con las mafias, entregaron las instituciones a la delincuencia organizada y ahora somos rehenes en nuestras propias casas.

La descomposición social no parece alcanzar fondo porque también muchos padres de familia le echan más leña al fuego; no atienden a sus hijos y abonan en la delincuencia.

Es cierto, aunque no consolación, que muchos estados sufren lo mismo; pero como que en Morelos el panorama es aún peor.

Más que políticos, son delincuentes buena parte de quienes nos «representan», tendríamos, como sociedad que poner un alto a la debacle, o entraremos en escenarios mucho más complejos. De nosotros depende que las cosas mejoren. Hay que castigar a las ratas e ineptos. ¿No le parece?.