POLÍTICOS; ALGUNOS PARA RECORDAR

La basura que hay que tirar

Hace algunos años que políticamente el estado de Morelos entró en desgracia, el nivel de desempeño y el comportamiento de buena parte de quienes ocupan cargos públicos y de representación vino a menos; hasta llegar a extremos de perversión y corrupción que hoy nos tienen al borde del quebranto en todos los sentidos.

Podemos dar fe por lo menos de mediados de 1985 a la fecha y es claro que la ética y la moral de algunos de quienes han sido parte de las estructuras del poder público estatal, desde los ayuntamientos, los tres poderes hasta la gubernatura; y se fue perdiendo a pasos agigantados hasta llegar a grados infinitos de desvergüenza.

No obstante, también habría que mencionar a quienes dieron lo mejor de sí a su paso por la vida pública, porque siempre habrá excepciones que merecen nuestra admiración y respeto; así sean unos cuantos, pero han hecho la diferencia y a ellos nuestro reconocimiento y admiración.

En este espacio y desde los tiempos antes mencionados seguimos sosteniendo que el mejor gobernador que haya tenido la entidad fue Lauro Ortega Martínez 1982-1988; de los anteriores a este sexenio no podemos dar testimonio, pero de ese entonces a la actualidad, no ha habido otro con mejores resultados. Podríamos incluso manifestar que Morelos fue un antes y un después, tras ese periodo gubernamental.

Quienes le sucedieron: Antonio Riva Palacio López; un mandatario gris y de escasos resultados, Jorge Carrillo Olea; Jorge Morales y Jorge Arturo García Rubí; pues tampoco destacaron mucho por diversas causas.

Carrillo Olea fue cesado del cargo por el Congreso en mayo de 1998; cuando tenía cuatro años de mandato; luego de más de un año de tormentoso periodo de delitos y cuestionamientos, los siguientes dos años fueron de los otros dos jorges, pero las condiciones heredadas eran desafortunadas y de transición como para realizar algo bueno.

Llegó Sergio Estrada en el 2000; un joven inmaduro con muchas inconsistencias, sus primeros tres años fueron desastrosos; incluso se vio involucrado en presuntas ligas con la delincuencia organizada y otros escándalos de fiestas y faldas como aquel del «helicóptero del amor» por el uso de la aeronave al servicio de altos mandos policiacos y del propio mandatario para pasear y conquistar mujeres.

Los tres años finales del primer gobernador panista de Morelos más o menos se defendió, como que ya su equipo aprendió y entendió a qué venían, pero no obstante que desarrollo algún trabajo interesante en obra de infraestructura; jamás competiría con Ortega Martínez.

Le sucedió Marco Antonio Adame Castillo, una administración muy parecida a la de Riva Palacio; es decir gris y mediocre, a partir de éste sexenio y con Felipe Calderón en la Presidencia del país se recrudeció la violencia y presencia de la delincuencia organizada en la entidad, misma que aún padecemos, y bueno luego vino quien tristemente lo sucedería el perredista “monstruo de la perversidad” desde mi punto de vista Graco Ramírez Garrido.

A nivel de presidentes municipales la figura que sigue presente en muchos corazones, en particular en Cuernavaca, es la de Alfonso Sandoval Camuñas; quien lo mismo que LOM para nosotros ha sido el mejor alcalde que hemos conocido, que lo mismo que Ortega Martínez a nivel estatal transformó la ciudad para bien, en muchas áreas del trabajo público, de organización de atención de áreas públicas, de cariño por la capital Cuernavaca.

 Estrada Cajigal no hizo un mal papel en la capital de 1997 al 2000, pero dispuso de tres veces más del presupuesto que ejerciera “Poncho Sandoval”. Y bueno, difícilmente encontraríamos a más políticos merecedores de mención.

Lo que sí hay de sobra son sujetos a los que en la elección que viene habría que desechar y mandar a la basura, porque son parte de quienes sólo buscan hueso para servirse del poder, y no les importa el sufrimiento humano. ¡Por supuesto que hay niveles! una de las administraciones que más hemos padecido ha sido la de Graco Ramírez, su pareja Elena Cepeda de León y su hijastro Rodrigo Gayosso Cepeda; porque realmente gobernaron los tres, y ahí vienen otra vez.

También hay figuras corruptas y deleznables como los hermanos Yáñez Moreno, que participaron con el tabasqueño en el saqueo a la entidad durante su gobierno y que intervinieron para que el ahora gobernador entrara a la política y luego rompieron con él porque no les dejó las manos libres en el ayuntamiento de Cuernavaca y se unieron a Graco; el priista Francisco Moreno Merino vino después, a ser su operador en el Congreso local para robar. Otro ex priista, Julio Espín Navarrete, lo ayudó y se sospecha desde hace tiempo que mantiene estrechas relaciones con criminales, sobre todo al sur del estado.

Hortensia Figueroa Peralta, Beatriz Vicera Alatriste, Tania Valentina Rodríguez Ruiz, actual diputada local y desde hace varios años dirigente del PT, también sospechosa de relaciones inmorales; Antonio Villalobos Adán, la peor mediocridad que haya pasado por la comuna capitalina y un Amado Orihuela Trejo, ex candidato priista a la gubernatura y que acabó en brazos de Graco.

Faltan muchos más que le han causado daño a Morelos y a su gente, pero sería muy largo enumerarlos a todos; los anteriores han sido de los más despreciables y habría que recordarlos y tenerlos presentes en esta época electoral.

REINAUGURAN CENTRO DE SALUD

El gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo reinauguró las nuevas instalaciones del Centro de Salud de Ajuchitlán, comunidad ubicada en la sierra del municipio de Tlaquiltenango, el cual pasó más de 35 años ignorado por las administraciones pasadas, según expresaron sus habitantes, quienes enfatizaron en sus discursos que desde que los visitó el ex gobernador Lauro Ortega Martínez no había ido a su pueblo otro autoridad estatal.

“Sabemos que además del COVID-19 existen otras enfermedades que atender motivo por el cual no escatimaremos esfuerzos para ofrecer el apoyo necesario”, puntualizó el mandatario estatal.

“Las necesidades de la población son bastantes, y están siendo atendidas conforme podemos”, aseguró Blanco Bravo al tiempo de hacer el compromiso de continuar recorriendo las comunidades más pobres y que más lo necesitan en Morelos, “por alejadas que se encuentren”, insistió con voz entrecortada.

Cuauhtémoc Blanco dijo que durante su gobierno es una prioridad garantizar el derecho a la salud de todos los morelenses, por lo que pidió a la ciudadanía extremar precauciones de higiene y bajar su movilidad, para evitar mayores contagios de COVID-19.

“Falta mucho para superar la emergencia, por eso los convoco a seguir actuando de manera prudente, responsable y ordenada”. Además, hizo un reconocimiento al “trabajo heroico del personal médico y de enfermería que han estado al frente de los hospitales y centros de salud durante esta pandemia generada por el coronavirus.

Por su parte el secretario de Salud en Morelos, Marco Antonio Cantú Cuevas, explicó que para reconstruir esta unidad de salud el gobierno estatal gestionó recursos económicos del Fondo de Desastres Naturales y del Programa Nacional de Reconstrucción ante el gobierno federal; debido a que durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 se causaron graves daños a su estructura.

La remodelación permitió también ampliar la prestación de servicios a los usuarios; quienes ahora cuentan con áreas de medicina preventiva, consultorio, sala de espera, área de promoción para la salud, estimulación temprana, citología, curaciones, observación, recepción, bodega, aula de usos múltiples y residencia para personal médico y de enfermería, ya que para el traslado a esta comunidad desde la población de Huautla se hacen dos horas de camino, lo que representa un trayecto de al menos cuatro horas desde el centro de Tlaquiltenango.

El secretario de Salud comentó que la obra se entrega en un momento crucial para el estado, por lo que el gobierno reconoce y agradece todos los esfuerzos de la población para quedarse en sus casas lo más que puedan, ya que sin su participación el escenario hubiera sido catastrófico; no obstante, es necesario continuar esforzándonos juntos para salir adelante

A nombre de los habitantes de la comunidad, Vicente Abúndez Ortiz, ayudante municipal, señaló que este moderno centro de salud representa una esperanza para el bienestar de las familias.

MORELOS, LOS MOTIVOS DEL CAOS

Morelos es uno de los pocos estados de la República que durante los últimos 30 años no ha tenido avance ni desarrollo; se perdió el rumbo por los malos gobiernos.

Tampoco podemos decir que vivíamos en el primer mundo, pero como gobernados sentíamos que buena parte de nuestros impuestos eran devueltos en mejoras y ampliación de servicios, apertura y ampliación de carreteras, generación de empleos y hasta control de la delincuencia.

Hoy desconocemos, aunque sí nos imaginamos, dónde queda todo ese dinero que, por más que sea, no les alcanza a nuestros «servidores públicos» o «representantes populares» para saciar sus ilimitadas ambiciones de poder y riqueza, sin dar nada a cambio a los contribuyentes.

A partir del fin del sexenio de Lauro Ortega Martínez de 1982-1988, es decir hace más de 31 años, las cosas para Morelos comenzaron a cambiar.

Gradualmente disminuyó la inversión pública, las instituciones se empezaron a saturar de burócratas, las gordas nóminas se comieron el dinero para obras y la parálisis se veía venir.

Lógico, fueron creciendo el desempleo, la delincuencia con hechos de alto impacto, y cada vez fue más escasa la inversión en infraestructura y el poco desarrollo inhibió ingreso de capital privado al estado.

Comenzó la regresión, la rapiña de políticos aventureros y vividores de lo ajeno, y el resultado ya lo vemos.

Lentamente nos fueron llevando al caos, se corrompieron hasta el cuello; cínicos y desvergonzados se coludieron con las mafias, entregaron las instituciones a la delincuencia organizada y ahora somos rehenes en nuestras propias casas.

La descomposición social no parece alcanzar fondo porque también muchos padres de familia le echan más leña al fuego; no atienden a sus hijos y abonan en la delincuencia.

Es cierto, aunque no consolación, que muchos estados sufren lo mismo; pero como que en Morelos el panorama es aún peor.

Más que políticos, son delincuentes buena parte de quienes nos «representan», tendríamos, como sociedad que poner un alto a la debacle, o entraremos en escenarios mucho más complejos. De nosotros depende que las cosas mejoren. Hay que castigar a las ratas e ineptos. ¿No le parece?.