¿Iragorri a Cuernavaca?

Mucho se ha insistido, y los hechos que se han venido confirmando en el entorno político estatal así lo demuestran, que hubo componendas entre el entonces senador Rabindranath Salazar, Graco Ramírez y su hijastro, Rodrigo Gayosso Cepeda; a fin de favorecer electoralmente al tabasqueño y su proyecto.

Sin embargo, ahora con todo lo que viene ocurriendo, parece que también la líder nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, entró en ese paquete.

Todo el desaseo que en materia electoral enfrentó Cuernavaca, de cuya coyuntura aún no sale, es producto de esos acuerdos indignos entre Rabín, la líder nacional y el tabasqueño; pues si usted lo analiza el tal Graco es el más beneficiado de la coyuntura desafortunada entre el gobernador electo de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo y la figura nacional partidista.

Ella visitó el estado en dos ocasiones después de los resultados del primero de julio pasado, para dar oxigeno a quien se dice presidente municipal electo de la capital estatal, Antonio Villalobos Adán, quien encabeza un grupo fuertemente identificado con Graco Ramírez.

En las horas recientes cobra fuerza la versión de que la reacción visceral de Yeidckol contra el Cuau se dio a partir de que se habría enterado de que en un nuevo encuentro con el presidente electo de la República, Andrés Manuel López Obrador, Blanco Bravo habría logrado conseguir que fuera sustituido Villalobos Adán y que el próximo alcalde de Cuernavaca será el empresario automotriz, Raul Iragorri Montoya.

Es decir, que tanto Rabín como la presidenta nacional de Morena, venían inconformes porque se les había caído el negocio con la gubernatura, les quedaba un pastel menor, la capital, pero ahora, hasta eso les habría arrancado Blanco Bravo.

El agarrón no es menor, la lideresa acusó al aún alcalde de haber sobornado a diputados de su partido para pasarse al PES, pero ellos lo rechazan y sostienen que fue por otros motivos; la mayoría, por desencuentros con Rabín .

Si la teoría de que Iragorri va a la comuna se confirma, se entenderá que AMLO sabe ya de los sucios pactos de la dirigente y de Rabín con Graco y Gayosso y ha decidido darle la razón a Blanco.

Si eso resulta, el futuro de la ciudad podría cambiar para bien. El empresario no va por dinero, es un hombre maduro y con formación política administrativa. En contra parte, Villalobos tiene un pasado laboral escabroso y el sólo hecho de identificarse con Graco y Gayosso da fe de su calidad moral.