¿TAREA IMPOSIBLE?

*Combate a la corrupción

Una de las causas por las que nuestro país enfrenta serios problemas de pobreza y hambre al interior de su sociedad es la práctica de la corrupción; casi en todas las actividades que tienen que ver con el desempeño de sus autoridades en sus tres niveles, municipal, estatal y federal.

Es muy alto el porcentaje del presupuesto público que ejercen las instituciones y poderes anualmente; y buena parte es desviado para enriquecer el bolsillo de los políticos, que se han vuelto insaciables a pesar de que saben que la población tiene tantas necesidades y carencias.

Hace décadas que los abusos desde el ejercicio del poder son monstruosos y por eso hay una inconformidad popular creciente, de ahí que el actual presidente de la República Andrés Manuel López Obrador tuviera tanto éxito electoral en la contienda del 2018, ofreciendo a los electores que, de ganar, lucharía para combatir ese cáncer.

Sin embargo, esa perversidad está tan enraizada en todas las esferas de gobierno que difícilmente se puede apreciar algún avance en ese sentido y la población comienza a desesperarse, no obstante que se han dado algunos golpes a esas mafias en casos como el huachicol de la gasolina.

La dimensión de esta enfermedad la desconocíamos, es hasta ahora que tenemos más o menos idea del tamaño gigantesco de ello, y de cómo la nación toda venía siendo enajenada a intereses extranjeros y de particulares, por parte de aquellos que se supone gobernaban en bien de la nación.

Las cosas, no obstante las promesas presidenciales, tampoco han cambiado mucho que digamos en varias instituciones; los «servidores públicos» siguen metiéndole la mano con todo al dinero del pueblo y cualquier trámite que se quiera realizar en las instancias oficiales debe ir acompañado de «mordidas» a fin de que se agilicen.

Bueno, mucho se llegó a considerar desde la óptica popular que la alternancia política resolvería todas esas perversidades; y que una vez que se sacó al PRI de Palacio Nacional casi por milagro la corrupción iría desapareciendo, pero no.

Fue una falsa ilusión, las siguientes dos administraciones federales en manos del PAN más bien parecieron complicar más el problema, y hoy vemos lo terrible que se comportaron esos que aseguraban que vendrían a hacerle justicia a los mexicanos.

Y dentro de todas esas actitudes deshonestas hay una actividad que históricamente se ha significado por abusar de los ciudadanos, la de los agentes de Tránsito y Vialidad; donde el atraco, las extorsiones, las «mordidas» por parte casi de las características solicitadas a los agentes, son casi o más recurrentes ahora que antes.

En Cuernavaca, tras la denuncia de algunos afectados ante la Fiscalía Anticorrupción, ya se logró proceder legalmente en contra de uno de esos pervertidos «servidores públicos”, y en un trabajo encubierto se pudo atrapar a Alfredo “N” por el delito de cohecho; luego de que tras un incidente vehicular pretendiera extorsionar con 13 mil pesos al conductor de un vehículo, que además, ni siquiera era responsable del incidente.

La cosa es que si, cada vez que a uno de esos agentes se le aplicara la ley cuando abusa de su cargo, nos quedaríamos prácticamente sin elementos; aunque siendo honestos sí hay uno que otro que hace la diferencia, personalmente conozco a dos o tres que son honorables y éticos; pero como dice el dicho, lamentablemente «una golondrina no hace verano» y la absoluta mayoría están maleados.

¿PREGONAR CON EL EJEMPLO?

Oficiales de Tránsito y Vialidad de Cuernavaca denunciaron que fueron despedidos por el presidente municipal, Antonio Villalobos Adán, por pretender levantarle una infracción.

Los afectados, acompañados de otros compañeros, dieron declaraciones a los medios de comunicación de que hace unos días pararon al alcalde cuando circulaba en motocicleta por la avenida Morelos, sin el casco correspondiente, lo cual ameritaba la sanción. Sin embargo, antes de que ellos realmente corroboraran la identificación que él hacía, los insultó y actuó con prepotencia.

En fin, los elementos fueron notificados de su cese el pasado viernes, ya que el irresponsable edil reaccionó visceralmente, los insultó en lugar de felicitarlos por cumplir con su responsabilidad y los amenazó.

Lo anterior muestra que se trata de un personaje sin criterio, incapaz de pregonar con el buen ejemplo la conducta respetuosa de los reglamentos, y por el contrario al decir que él es la «autoridad», pone esa clase de ejemplo por encima de los derechos laborales de sus colaboradores.

Y si hasta ahora no ha desmentido a los agentes, pues significa que es cierto, lo cual es muy preocupante; porque exhibe la vulgaridad de quienes dicen que nos gobiernan y representan como ciudadanos.

Muy mala señal, pero, sobre todo qué injusticia el despedirlos por detenerlo, cuando cometía una infracción. Ante la denuncia formal de parte de los elementos, debería repararse el hecho, pero dado el bajo nivel de formación política e intelectual, difícilmente lo hará, por no reconocer su grosería y prepotencia.

Otros elementos que pertenecen a la corporación denunciaron que ha habido varios despidos injustificados, porque el nuevo director los presiona para tener cuotas de levantamiento de infracciones y otras irregularidades.