PAQUETE DE AMLO

*Pros y contras

Como en todas las decisiones de trascendencia derivadas del ejercicio del poder en éste país, el paquete económico y de apoyos a la contingencia por el coronavirus anunciado éste fin de semana por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha tenido reacciones a favor y en contra.

Por supuesto que hay aspectos del anuncio que deben ser aplaudidos como lo referente a la reducción salarial de funcionarios, desde las subdirecciones hasta los mandos de primera línea en el gobierno federal.

También aquello de suspender viáticos, bonos de compensación y toda clase de apoyos que se auto asignaban los «servidores públicos» en el reciente pasado y más aún, lo que tiene que ver con la suspensión del pago de aguinaldos.

No obstante, siempre habrá quienes, por ser directamente afectados por tales reducciones, cuestionan la determinación, pero seguramente que a la ciudadanía en general no le parece nada mal porque los privilegios de la alta burocracia eran totalmente desproporcionados con la realidad laboral de la mayoría.

Ojalá que los partidos reaccionen también y reduzcan sus prerrogativas al 50 por ciento por lo menos, que en los gobiernos de los estados y en los congresos locales secunden también lo anunciado por López Obrador; sin embargo, lo seguimos dudando, porque no se tiene un ápice de compromiso con el pueblo, a veces hasta lo anuncian pero en la realidad no cumplen.

Pero quienes respondieron de inmediato, quejándose de las medidas, fueron sectores empresariales; que se acostumbraron a la abundancia y en mucho, con base en los recursos públicos.

En contingencias del pasado los «gobernantes» en lugar de desarrollar políticas para suavizar los efectos económicos negativos de la población en general, no se diga de los más amolados, aplicaban programas para «rescatar a los dueños del dinero”.

Sin duda, el mejor ejemplo fue aquel escandaloso fraude de más de 550 mil millones de pesos, bajo el concepto de Fobaproa; un rescate bancario en situación de crisis generalizada que benefició a los banqueros y a quienes tenían grandes préstamos, tal vez a uno que otro deudor medio.

Fue durante el gobierno de Ernesto Zedillo y en la Cámara de Diputados había legisladores como Felipe Calderón, a la postre presidente de la República, entre quienes aprobaron esa decisión.

Se contrató deuda externa para tal efecto, y se subsidió con dinero de nuestros impuestos a bancos extranjeros, especialmente españoles, y ese compromiso ascendió con los años, a más de un billón de pesos ¿cómo la ve?

¿Y los ciudadanos? bien gracias, la deuda nos fue endosada y seguramente aún la seguimos pagando, ese es un ejemplo de reiteradas acciones similares en las que cuando teníamos graves problemas se rescataba… pero a los dueños del dinero, no a los que lo producimos.

Datos históricos dan fe de que, como ocurrió con los terremotos, sobre todo las propias autoridades y empresarios se beneficiaran con los apoyos nacionales e internacionales para los rescates, y sin el menor remordimiento, se quedaron con la mayor parte de ese dinero que para proyectos y cosas que nunca llegaron a los afectados directos.

Aquí en Morelos lo vimos claramente, el entonces gobernador Graco Ramírez conforme a los datos que se han podido recabar, de unos ocho mil millones de pesos logrados en una bolsa para «ayudar» a los damnificados, se habría quedado con unos cinco mil millones, por eso no se avanzó nada.

Entonces, el que el presidente ésta vez no haga lo mismo con “los propietarios de México” de condonar impuestos y darles apoyos para la reactivación económica, provocó críticas inmediatas.