INCIERTO FUTURO

Pandemia, delincuencia y ausencia de inversión

Las circunstancias bajo las cuales llega el final del presente año han sido por demás desafortunadas; no se ve para cuándo podamos vivir bajo una normalidad debido a la pandemia del coronavirus, y además continuamos en medio de un clima de inseguridad y delincuencia que no cede y genera ausencia de nuevas inversiones que reactiven la economía en general.

La pérdida de empleos ha sido bárbara; estamos muy lejos de pensar siquiera en recuperar las condiciones bajo las cuales vivíamos antes de todo este desafortunado escenario de salud mundial y podemos decir que hay mucha desesperanza social porque se aprecia un mañana incierto que lastima sustancialmente a las nuevas generaciones de jóvenes, que se van incorporando al mercado laboral en la incertidumbre.

Si bien es cierto que hay sobre la mesa dos mega proyectos de inversión en suspenso en el estado: la termoeléctrica en Huexca y la mina en Tetlama; ambos están bajo situaciones de indefinición por las resistencias de grupos de activistas y pobladores que se oponen a ellos por considerar que se afectará el entorno, entonces por ahora son acciones casi muertas.

Fuera de lo anterior no existe por ahora nada significativo que lleve a pensar en un regreso de los capitales de inversión, tan indispensables en éste momento, a fin de darle vida económica a Morelos y, por el contrario, el asedio de los delincuentes inhibe la escasa actividad empresarial, comercial y la prestación de servicios a pequeña y mediana escala.

Sobre el gasoducto y la termoeléctrica, en su oportunidad lo dijimos, no se continuarán los trabajos para su activación porque la oposición al Proyecto Integral Morelos (PIM) es muy fuerte, y además suficientemente sustentada.

Eso de que se reactivaría la inversión antes de fin de año, anunciado durante una conferencia por parte del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, simplemente fue una ocurrencia; quizás para volver a medir la reacción, pero era claro que no habría tal, además legalmente le han venido ganando amparos al gobierno. Esa inversión se quedará ahí por varios años más si no es que para siempre, porque nunca se supo socializar el conflicto.

Y las cosas se aprecian más complicadas porque si del lado de la Iniciativa Privada no se mueven capitales, tampoco los tres niveles de gobierno muestran capacidad o disponibilidad como para resolver reclamos de obra o avanzar en la construcción de infraestructura de desarrollo.

Ahogados en deudas, sin un claro manejo del presupuesto municipal y con problemas para pagar las nóminas; la mayoría de los municipios casi están en quiebra. Y para complementar el cuadro, se aproxima el fin de año, que conforme a ley, representa el pago prestaciones a los trabajadores como el aguinaldo, y ya muchos alcaldes han adelantado que no tienen fondos para ello.

Lo anterior pareciera ilógico porque es de entender que en el presupuesto que les fue aprobado para el 2020 viene considerado el pago de nóminas y esas prestaciones de acuerdo con la planta laboral que tenían, por eso no es entendible cómo en Cuernavaca se despidió a cerca de 500 empleados, si éstos ya estaban presupuestados, ¿hacia dónde se canalizó ese dinero si tampoco se les ofreció un finiquito de ley? sería interesante saberlo.

El caso es que nos aproximamos a más problemas por insuficiencia de dinero y, en medio de todo lo anterior los ciudadanos seguimos esperando años y años para que resuelvan nuestras demandas en calidad de servicios y mejoras municipales que requieren cotidianamente las ciudades, pueblos y las comunidades en general.

Eso sí, si nosotros como gobernados no cumplimos con nuestras obligaciones fiscales pues no hay recursos y entonces hasta lo andan persiguiendo a uno, la cosa es que no nos regresan en servicios nada de lo que pagamos, y entre tanto atraco y corrupción el producto de nuestros impuestos nadie sabe en dónde queda, seguimos cada vez más jodidos.

Y por si fuera poco, ya comenzó la grilla electoral hacia las elecciones de junio del 2021, y sabemos que es derroche de recursos de nuestros impuestos, que de ninguna manera se traducen en un bienestar a la ciudadanía; acaso dádivas con base en el mismo dinero público, y ello nos llevará a que el siguiente año también pueda ser medio perdido. Total, que salir de ésta requerirá de mucho tiempo y sacrificio pero del pueblo, no de los políticos.