MÉXICO: EL ENEMIGO EN CASA

*El acecho de los buitres

En situaciones tan complicadas como las que enfrentamos los mexicanos en éste momento es cuando, por encima de intereses personales; de grupo; ideologías o creencias religiosas; todos, absolutamente todos, tendríamos que estar integrados en un sólo frente: El interés superior de la nación.

Lamentablemente no es así, hay quienes muestran absoluto desprecio por los demás y sólo ven sus propios intereses.

Lo decimos porque en medio de esta crisis histórica, tanto económica como de salud, hay un sector que se antoja son personajes privilegiados; beneficiarios de la corrupción y el engaño por muchos años y que muestran desobediencia y rebeldía ante las instituciones y las actuales autoridades, buscando incluso aprovechar la coyuntura para desestabilizar políticamente al país.

¿Y sabe usted cuál es, entre otros, el origen de sus perversas acciones? pues que están molestos porque la Secretaría de Hacienda les viene exigiendo que paguen impuestos atrasados por miles de millones de pesos; que nunca cubrieron durante años de “amasiatos con gobiernos anteriores”.

Hay un sujeto en especial, Martín Bringas, accionista de Soriana; la segunda cadena más grande de tiendas de autoservicio en México, que ya dice encabezar un movimiento para derrocar al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. El individuo es uno de los que deben tres mil 200 millones de pesos a Hacienda y como se le ha exigido el pago ese es su dolor.

Pero, él es uno de decenas de «peces gordos»; que al amparo de la impunidad y las componendas con regímenes anteriores incumplían sus obligaciones fiscales y amasaban o siguen acumulando riquezas con base en toda clase de abusos, y desde luego que se niegan a ser tratados como el resto de la ciudadanía. ¿Porqué tienen ellos que pagar completos sus impuestos?

¿Acaso de verdad les iba tan mal que no podían cumplir con el fisco? para nada, claro que no, simplemente son parte de las mafias y monopolios de explotación que a lo largo de los años florecieron en nuestro territorio, y que siguen siendo parte integral de lo que requerimos desaparecer; si es que deseamos un futuro mejor, donde impere la ley y la justicia social.

¿Y qué le parece también la actuación de Ricardo Salinas Pliego? es el accionista de canales nacionales de televisión -que en su momento fueron permisos del Estado mexicano-, de Banco Azteca, de tiendas Elecktra, y quien se ha negado a cerrar sus tiendas exponiendo a sus empleados, poniendo en riesgo de contagio a la población misma y defendiendo sus intereses económicos.

Sin duda vivimos con el enemigo en casa, son “una sarta de buitres al acecho” que nos han hecho demasiado daño y que hoy, cuando se debe jalar hacia el mismo lado, incluso conjuntamente con las autoridades para poder enfrentar con éxito esta terrible prueba, le continúan echando más leña al fuego, cuando el mundo entero se verá en una crisis que tendrá que llevarnos a un replanteamiento económico.

Por el contrario de actuar con solidaridad y apoyo a las medidas emergentes; intentan desesperadamente sacar ventajas de la debilidad que padecemos y, asociados con políticos “en desgracia” con quienes siempre se identificaron porque les condonaban impuestos y repartían ganancias, buscan ahora derrocar a este gobierno para regresar a los mañosos al poder, y seguir explotándonos sin misericordia, no importa que nuestro país se colapse por el abuso.

Carecen de consciencia y valores, su Dios es el dinero.

El problema es que no son sólo los dos mencionados; se trata de algunos cientos de privilegiados que además con dinero que; salvo honrosas excepciones no es dinero robado a los mexicanos, ahora con esos recursos generan estrategias para hacerle la guerra a las autoridades. Son “vende patrias” y traidores a nuestro país.

MORELOS, LOS MOTIVOS DEL CAOS

Morelos es uno de los pocos estados de la República que durante los últimos 30 años no ha tenido avance ni desarrollo; se perdió el rumbo por los malos gobiernos.

Tampoco podemos decir que vivíamos en el primer mundo, pero como gobernados sentíamos que buena parte de nuestros impuestos eran devueltos en mejoras y ampliación de servicios, apertura y ampliación de carreteras, generación de empleos y hasta control de la delincuencia.

Hoy desconocemos, aunque sí nos imaginamos, dónde queda todo ese dinero que, por más que sea, no les alcanza a nuestros «servidores públicos» o «representantes populares» para saciar sus ilimitadas ambiciones de poder y riqueza, sin dar nada a cambio a los contribuyentes.

A partir del fin del sexenio de Lauro Ortega Martínez de 1982-1988, es decir hace más de 31 años, las cosas para Morelos comenzaron a cambiar.

Gradualmente disminuyó la inversión pública, las instituciones se empezaron a saturar de burócratas, las gordas nóminas se comieron el dinero para obras y la parálisis se veía venir.

Lógico, fueron creciendo el desempleo, la delincuencia con hechos de alto impacto, y cada vez fue más escasa la inversión en infraestructura y el poco desarrollo inhibió ingreso de capital privado al estado.

Comenzó la regresión, la rapiña de políticos aventureros y vividores de lo ajeno, y el resultado ya lo vemos.

Lentamente nos fueron llevando al caos, se corrompieron hasta el cuello; cínicos y desvergonzados se coludieron con las mafias, entregaron las instituciones a la delincuencia organizada y ahora somos rehenes en nuestras propias casas.

La descomposición social no parece alcanzar fondo porque también muchos padres de familia le echan más leña al fuego; no atienden a sus hijos y abonan en la delincuencia.

Es cierto, aunque no consolación, que muchos estados sufren lo mismo; pero como que en Morelos el panorama es aún peor.

Más que políticos, son delincuentes buena parte de quienes nos «representan», tendríamos, como sociedad que poner un alto a la debacle, o entraremos en escenarios mucho más complejos. De nosotros depende que las cosas mejoren. Hay que castigar a las ratas e ineptos. ¿No le parece?.