Hay candados que no se pueden violar

Mucha polémica sigue generando el desafortunado comentario hecho público por parte del alcalde capitalino, Antonio Villalobos Adán, en el sentido de que busca convertir el parque Melchor Ocampo, anteriormente conocido como «Carmen Romero Rubio», en un muladar. ¿Porqué? … porque pretender asentar ahí a toda clase de comerciantes ambulantes, y eso es acabar con él.

Y aunque luego de ver la reacción social, y sobre todo de quienes viven en torno de esa zona del crucero de la Selva, entre los cuales se manifestó una oposición radical, intentó maquillar las cosas y decir que lo que dijo no era lo que se entendió; pero sigue amenazando con el mismo propósito.

Por lo menos a los artesanos y plateros del centro, a quienes les reiteró hace unos días que se irán ahí al Melchor Ocampo, lo quieran o no, porque los desalojará de donde están, según nos comentaron.

Claro, conocedores de la estatura del edil los otros ni lo pelaron, pero el señor continúa pensando que el hecho de ser el presidente municipal le da la autoridad para hacer lo que le venga en gana, cuando el respeto se gana con trabajo; decencia y contacto con el pueblo, algo que él difícilmente podría lograr.

Y hablar del parque en mención no es cosa menor, hay antecedentes y decisiones históricas al respecto, que pudiéramos decir imposibilitan transformarlo en algo distinto; sobre todo si no va en función de su mejoramiento como lo que ha sido.

DAD agradece el aporte informativo y documental de algunos personajes que velan por la conservación de dicho espacio como un pulmón de Cuernavaca, y en especial las investigaciones del cronista de la ciudad, Valentín López González (qepd).

Sobre el caso, nos envió su hijo el texto mediante el cual se da fe de que el parque es un espacio protegido desde 1937, mediante «la Ley de Conservación de Documentos, Edificios y Lugares Históricos».

Y la narración de como el entonces diputado local, Adrián Varela Castellanos, parte de la XXVI Legislatura, propuso una ley que fue conocida como «Ley para la Difusión de la Cultura Popular, Protección al Turismo y Conservación de Monumentos, Edificios y Lugares Históricos del estado de Morelos».

Se hizo oficial con su publicación en el periódico oficial «Tierra y Libertad» el 5 de septiembre de 1937, y ahí se les declara como tal, entre otros, a las pirámides de Teopanzolco, Palacio de Cortés, Jardín Borda, Casa de Maximiliano, Balneario de Chapultepec, Salto de San Antón, Salto Chico y parque Melchor Ocampo.

Entonces pues, no hay nada que hacer al respecto, si la intención es remodelarlo para darle mayor vitalidad; belleza y atractivo para el turismo, muy bien, pero si la idea es hacer ahí un tianguis, Villalobos pierde el tiempo; la ciudad se le echaría encima, porque no sólo pertenece a los capitalinos, es un espacio de todos los morelenses y lo más sensato es que ni le mueva.