CIENFUEGOS; EL EJÉRCITO NO ESCAPÓ

*Pruebas del narco gobierno

La detención del general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien fuera secretario de la Defensa Nacional (Sedena) durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, por parte de autoridades de Estados Unidos al tener presuntos vínculos con bandas que han cometido delitos contra la salud, vuelve a impactar en el escenario político nacional y a pegar otro duro golpe a las administraciones gubernamentales del pasado; incluyendo la del panista Felipe Calderón Hinojosa.

El hecho, ejecutado por el vecino país del norte luego de una minuciosa investigación de cuerpos de inteligencia de la Unión Americana como la CIA y la DEA ha causado temor a personajes de primera línea incluyendo al ex mandatario Enrique Peña y sus operadores. Ahora tanto el mexiquense como el michoacano Felipe Calderón tienen un inquilino-ex colaborador cercano en las prisiones de aquella nación: Genaro García Luna y Salvador Cienfuegos.

CIUDAD DE MÉXICO, 20NOVIEMBRE2018.- Soldados de la Marina rompen filas al finalizar la ceremonia del 108 aniversario de la Revolución Mexicana, realizado en Campo Marte. FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM

En ambos casos los presuntos delincuentes tuvieron una relación cercanísima con las respectivas figuras presidenciales; lo que lleva a considerar que los mandatarios estaban involucrados y eran realmente los que tenían el pacto con los cárteles de la droga y los protegían, como en el caso del grupo de Sinaloa que en ese entonces era comandado por Joaquín Guzmán Loera alias «El Chapo», también preso ya en el vecino país.

Pero, es de considerar que donde más impacto generó el arresto del general fue al interior de las propias filas del Ejército Mexicano; porque el personaje portó siempre cuatro estrellas que le daban el rango de general de División, y eso ha de tener muy molestas a las filas castrenses.

Y bueno, pudiera decirse que quienes forman parte de las fuerzas armadas mexicanas -en su absoluta mayoría- no tienen nada que ver en lo ocurrido; no obstante, sí se mancha su honor.

Públicamente en los distintos medios informativos o de análisis se hace un largo historial de su carrera como militar considerando que muy difícilmente le podrán comprobar que es un criminal; no obstante, es de entender que él sólo cumplió instrucciones de su jefe, o sea del presidente de la República en turno (léase Peña Nieto) y sobre todo porque ellos son muy disciplinados con sus superiores (los militares) es una de sus principales características.

¿Recibía instrucciones y únicamente las acataba? pero, al ser obediente estaba implícitamente entrando en complicidad con la delincuencia organizada y eso fue detectado por el gobierno vecino, que cuando tiene los elementos actúa sin piedad y sin distingo, por eso es que sólo se notificó al gobierno mexicano una vez que ya lo habían aprehendido, por aquello de las “filtraciones”.

Son cinco delitos muy graves que se le imputan y apenas comienzan las audiencias, habrá que ver con qué elementos se defiende el general y cuáles tienen en su contra, además de las declaraciones de varios delincuentes que han sido testigos colaboradores. Pero, para haber llegado a la detención, es porque los gringos tienen pruebas para contrarrestar la defensa.

Si debe haber algo de fondo porque, a decir verdad, también se presumían esos delitos desde antes cuando ocupaba el cargo y pues “las cosas se pondrán peliagudas”.

Así como están las cosas; “embarrados de bazofia hasta el cuello”, están Peña Nieto y Calderón Hinojosa por lo menos, uno con lo que diga el general y el otro por García Luna. Una evidencia más contundente de que durante esos 12 años de gobierno en México no sólo se permitió sino que se trabajó de la mano con los delincuentes, y por eso dejaron una nación en llamas, la podredumbre estaba desde el Palacio Nacional.

Qué bueno que las instituciones electorales no validaron la creación del partido político promovido por la pareja Felipe Calderón-Margarita Zavala, porque buscaban desesperadamente un instrumento a partir del cual lograr impunidad e inmunidad, ese era el propósito real de seguir entre la realeza política del país,

Pero lamentable que una institución como el Ejército Mexicano deba pagar las consecuencias de algo que no debe porque sólo reciben órdenes y son fieles a su superior, con independencia de aquellos que sí actúan solos, pero que lo anterior sirva de escarmiento para que no se vuelva a repetir.

Los cuerpos de investigación estadunidenses nos tienen vigilados con lupa, y cualquier acción fuera de la ley cometida por funcionarios de México es ubicada y, sobre todo, en lo referente al narcotráfico y la delincuencia organizada.

JUICIO A EX MANDATARIOS

*Parece que va en serio

El polémico tema de la propuesta presidencial de llevar a juicio a cinco ex presidentes de la República; desde Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, parece que va en serio.

Por lo pronto, el actual mandatario Andrés Manuel López Obrador ya dio a conocer a groso modo su petición al Senado de México, denuncia mediante la cual pretende sentar en el banquillo de los acusados a sus antecesores que, sostiene, actuaron deshonestamente vendieron uno a uno, pedacitos de México al extranjero, y ellos mismos acumularon riqueza sin límite a costa de negocios que en muchas ocasiones perjudicaron al país.

Claro, el tabasqueño busca respaldar su acción a partir de una consulta ciudadana, para ver si la mayoría de los mexicanos está a favor de castigar a esos verdugos, aunque hay juristas que sostienen que de haber pruebas no se requiere consulta alguna, se puede se debe proceder.

Uno de esos hombres de leyes es el ex ministro José Ramón Cossío, ex integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), máximo tribunal de justicia del país. Y, como que el abogado tiene razón, porque señala que «no hay ningún privilegio ciudadano jurídico expreso para los ex presidentes, deben tratarse como a cualquier mexicano».

La propia Fiscalía General de la República tiene facultades para investigar, y si encuentra pruebas pues puede iniciarse la denuncia de oficio ante la autoridad competente, sin necesidad de consultar al pueblo, ha dicho el conocedor del derecho.

El caso es que Obrador le «leyó la cartilla» a cada uno de esos cinco ex mandatarios y recordó pasajes históricos muy desafortunados para nosotros como gobernados; uno de esos el famoso Fobaproa, echado a caminar por Zedillo para resolver un problema de deuda por la devaluación y que principalmente aprovechó la iniciativa privada; endosándole a todos los mexicanos el compromiso de absorber esa deuda que fue pagada de miles de millones de pesos, pero que aún “debemos hasta la camisa” por ese concepto.

Le hizo una especie de «ficha a cada antecesor” y mire que sí hay tela de dónde cortar. De tal manera que hasta donde se puede observar, va por todos ellos, y esto recién toma forma. Las cosas políticamente amenazan con ponerse bastante difíciles, porque los aludidos no se van a quedar con los brazos cruzados.

Y si bien todo esto pudiera tomar un curso legal por los hechos de robo a la nación; es claro que también se busca una utilidad electoral ahora que ya entramos en el proceso hacia la justa del año que viene, cuando se renovará el Congreso  de la Unión y donde Obrador requiere mantener mayoría de las curules o su proyecto puede fracasar.

Y desde luego, es de considerar que la postura de Andrés Manuel va asimismo buscando anular golpes y embestidas que le vienen dando sus detractores; esos que amenazan con su destitución, particularmente quienes integran el Frente Nacional Anti AMLO (FRENAA), y que son gente de ultra derecha, tanto de empresarios como panistas o del sector eclesiástico; que se beneficiaron con la corrupción y buscan volver por lo que se les olvidó.

Las posiciones más frontales de López Obrador se están dando contra el ex presidente Felipe Calderón; quien dice le robó la elección presidencial en el 2006 y aquellos de FRENAA; que prácticamente son los mismos revueltos con algunos empresarios, con ellos la cosa es directa porque con los otros como que es menos agresiva la confrontación.

Y aunque le dieron para atrás al famoso partido de Calderón y su pareja México Libre, aunque se siguen defendiendo ante las instancias legales correspondientes; pero difícilmente prosperarán porque pese a que se niegue, quien ejerce el poder desde Palacio Nacional dicta órdenes, así sea a otros poderes que se supone son autónomos.

Y ante la postura presidencial de llevar a los ex a juicio, como que le bajaron un poco las críticas; sobre todo en las redes sociales, porque se le habían ido a la yugular, pero la extradición de Emilio Lozoya, ex director de PEMEX y la información que está soltando, obligó a muchos enemigos de Obrador a guardar las formas y le han venido bajando unas rayitas a las agresiones.

Habrá que esperar a ver en qué termina todo esto, igual y se trata de una enorme «cortina de humo» y no se llega a nada, sólo rentabilidad electoral en la elección del 2021 y después de ello, todos contentos ¿No lo cree?

LA LUCHA HA COSTADO Y COSTARÁ MUCHA SANGRE

*México ¿un narco Estado?

Lo que los mexicanos estamos viviendo en estos momentos en la cúspide de la política y el gobierno nos lleva a considerar que desde hace mucho vivimos en un narco Estado; donde no se sabe quién es quién entre los delincuentes, los que se dedican al crimen de alto impacto y los políticos que cometen crímenes.

El espectáculo se ha prolongado mucho ya, y los personajes centrales de dicha trama son Genaro García Luna, ex jefe policiaco en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y Emilio Lozoya, ex Director General de Petróleos Mexicanos (PEMEX).

Sí, se trata de sucesos históricos; de acontecimientos que quedarán ahí para la historia porque ambos son el testimonio vivo de que nuestro país entró en un camino torcido a partir de que desde la presidencia de la República se hicieron pactos con los mañosos, entregando la paz y la seguridad de los ciudadanos a cambio de dinero, mucho dinero.

Hoy, ex mandatarios, como Calderón y Enrique Peña andan desesperadamente buscando de qué manera evitar ser llamados a enfrentar las acusaciones que tanto García Luna como Lozoya les han endilgando, y además con videos en los que se constatan hechos verdaderamente alarmantes.

Claro, al sentirse tocado Calderón, aliado con algunos «periodistas» que acostumbran servir a quienes les ofrecen dinero, reaccionó con otros videos; pero en una de esas que le salta otro golpe al hígado, aquello de que su hermana «Cocoa», Luisa María Calderón Hinojosa, en arreglos con uno de los más peligrosos capos del narcotráfico en Michoacán «La Tuta», y ya imagina usted cuál debe ser su estado de ánimo.

Pero ahí, en otros elementos periodísticos y por confesión de los mismos delincuentes, están los testimonios respecto al caso de «Cocoa», y pues la cosa está que arde porque lo menos que apreciamos es que aquellos que se consideraban todo poderosos y dizque honorables figuras de la política y del poder; realmente han andado entre la bazofia desde hace muchos años.

¿En qué va a terminar todo éste circo? lo más congruente es que por primera vez en nuestra historia se comience a aplicar la ley a quienes la han violentado y faltado al respeto a los ciudadanos; es decir, que se les llame a cuentas y si la deben pues “al tambo”, porque es ahí donde merecen estar, y no disfrutando de poder y riqueza mal habida.

Todos ellos y muchos más de quienes se han coludido con la maldad son los responsables de los ríos de sangre que se siguen derramando entre grupos antagónicos del crimen organizado y que, además han alcanzado a la población que nada tiene que ver.

Muy doloroso es advertir que la mayoría de esos cientos de miles de víctimas son jóvenes que merecerían haber tenido un mejor futuro, formación académica y profesional que apoyara los esfuerzos de desarrollo de México como país; pero no, han acabado en la tumba a consecuencia de esos perversos servidores públicos para quienes la vida de los demás no vale nada, porque sus intereses están por encima de todo.

Así, conforme a lo que venimos observando, vivimos desde hace más de dos décadas, sí por lo menos de forma muy cruel por acciones despreciables de aquellos que, sin escrúpulos, pasaron de ser servidores públicos a delincuentes de cuello blanco.

De probarse la complicidad de esos ex presidentes, ex funcionarios de primera línea, políticos de todas clases con la delincuencia organizada, sería muy lamentable que hubiera mexicanos bien nacidos que no desearan verlos en la cárcel. Y si algunos hasta los apoyan es porque igual que aquellos se beneficiaban o se continúan beneficiando de la corrupción.

La cosa es que se siguen defendiendo como leones enjaulados como fieras que se sienten heridas,  y en ese momento cuando reaccionan con la mayor visceralidad posible; intentando salvar el cuero generando más daño a quienes consideran son culpables de que se les haya evidenciado.

El tema no es para nada fácil de resolver porque en éste momento vemos en las grandes ligas de la política el embarradero de sujetos apátridas, pero la red de complicidades es enorme y pudiéramos sostener que en toda la República; en cada uno de los estados desde las gubernaturas, presidencias municipales, diputaciones locales y federales, además de senadurías, hay células de politiquillos que sirven y se benefician del narcotráfico.

Al menos en Morelos podríamos señalar a legisladores locales, federales, alcaldes, con serias sospechas de que o son “mañosos de forma directa” o sirven a éstos, que es lo mismo, de ahí que sostengamos que acabar con esa peste va a costar mucha sangre y más vidas.

NO HACÍA FALTA QUE LO DIJERA …

Las declaraciones que la ex embajadora de Estados Unidos, Roberta Jacobson, hizo a una revista de circulación nacional, publicadas el fin de semana sosteniendo que el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa sí estaba enterado de lo que su jefe policiaco Genaro García Luna traía con la delincuencia organizada, parece poner en la antesala de la cárcel al ex mandatario mexicano.

La señora, con base en datos producto de investigaciones de la CIA y el FBI, suelta datos que dan fe de algo que la mayoría de los mexicanos sabíamos; Calderón no sólo fue omiso en el combate a la delincuencia organizada; sino que la alimentó y se coludió con ella.

Pero no con todos los cárteles de la droga, el panismo, desde la administración de Vicente Fox entró en componenda con ciertos grupos, uno de ellos el que encabezaba el «chapo» Guzmán, a quien le permitieron o le facilitaron fugarse de una cárcel de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco.

Muy concretamente Jacobson afirma -y mire que si algún funcionario de Estados Unidos sabe lo que pasa en México en ese sentido es ella- porque antes estuvo al frente de la Iniciativa Mérida para el combate a las drogas, «Calderón estaba perfectamente enterado de la relación de García Luna con esos maleantes”.

O sea, por alguna razón, la Casa Blanca ha venido soltando información poco a poco, mediante la cual se puede iniciar un procedimiento mucho más directo en contra del ex presidente, que además sigue haciendo declaraciones como si fuera un personaje con calidad moral para hacerlo, y encima pretende crear un nuevo partido.

Lo menos que se espera es que desde las instancias competentes del gobierno federal se haga lo legalmente prudente y procedente, para ajustar cuentas a quien es parte del problema de inseguridad y delincuencia que padecemos los mexicanos; precisamente desde que él inició una presunta guerra sin sentido contra algunos delincuentes, dando palos de ciego en contra de grupos delictivos que fueron acrecentando la violencia en el país.

Hay mucha tela de dónde cortar, para nada era un secreto que desde la Presidencia de la República se «apadrinaba» a esos individuos del bajo mundo, y que obviamente existía un amasiato y, sociedad en los negocios, relacionado con el narcotráfico.

Las mafias del pasado reciente no sólo fueron vendiendo recursos, bienes y territorio mexicano al extranjero; sino que también llevaron a la nación a un escenario inédito de sangre y fuego que hoy difícilmente se puede controlar, porque les dieron a los cárteles demasiado poder.

Así pues, que en justicia Felipe Calderón debería ir a la cárcel por su alta traición a la patria, algo así no se puede perdonar ¿no lo cree?

TERMINAR CON LA «MAFIOCRACIA»

*Lo que necesita México

Qué interesante descripción de Eduardo Buscaglia, presidente del Instituto de Atención Ciudadana, respecto de la gravísima situación que vive México; en torno a la delincuencia y la corrupción, en los más altos niveles político, económico y social.

El hombre parece tener muy clara la película que revela por qué vivimos en medio de un entorno realmente macabro, con un monstruo de perversidad de mil cabezas que nos ha venido empujando hacia escenarios verdaderamente catastróficos; que amenazan con la destrucción del propio país.

Se refiere a este fenómeno como «la Mafiocracia» y advierte que mientras no se logre desmantelar esa red en la que conviven políticos de los tres poderes del Estado y de los tres niveles de gobierno, con grupos o asociaciones «ciudadanas» que también abonan a la maldad y que, a su vez, son quienes alimentan a la delincuencia organizada; la nación se seguirá hundiendo.

Estima que nos encontramos en una oportunidad histórica de ir desvaneciendo las estructuras de ese entramado de perversidad que está detrás de la trata de blancas, del tráfico de órganos humanos, del exterminio de líderes y luchadores sociales, de los secuestros y asesinatos cotidianos.

Se refiere a obras de Astorga, de Carlos Flores; historias de polvo y sangre que dan cuenta de una delincuencia organizada de Estado e internacional, que nació desde el gobierno y que tiene cinco componentes: políticos del gobierno federal, gobernadores, diputados, senadores, la política en general y empresarios.

Recuerda los casos de personajes actualmente en proceso penal por presunciones de complicidad con la delincuencia de alto impacto como el de Genaro García Luna, en el gobierno del ex presidente Felipe Calderón, o de Emilio Lozoya en la administración de Enrique Peña Nieto, y asume que no se puede disociar a éstos ex funcionarios que cometieron delitos con los entonces ex presidentes de la República, necesariamente Calderón y Peña deben ser investigados.

Jueces, sicarios y policías están incluidos y hay que atacar de arriba hacia abajo. No puede haber causa penal contra Lozoya sin que se abra una contra Peña. Es delincuencia organizada y política. Toda causa por corrupción política es delincuencia organizada.

Cuando se acusa a alguien como García Luna o Lozoya, se está acusando a toda una red, que es la que posibilita toda clase de acciones contrarias al Estado de derecho. Deben ser maxi procesos, causas penales en red contra esas mafias.

La descripción que hace Buscaglia es muy importante porque da una idea clara de la dimensión que en nuestro país ha alcanzado la maldad desde el ejercicio del poder público, nos dice que es desde la misma Presidencia de la República desde donde se cometen esos delitos de lesa humanidad, y cual empresas transnacionales comercializan la compra-venta de personas y cualquier otra atrocidad casi inimaginable.

Por lo que hay una especie de reacción casi en cadena; que busca impedir el avance de investigaciones sobre personajes clave en la red de la «Mafiocracia»; dado que pone en riesgo a personajes que llegaron a encumbrarse en la cúspide del poder y que desde ahí, asumiéndose como «redentores sociales», eran los que realmente llevaron a México al desafortunado escenario en el que estamos.