¿CÓMO ACABAR CON EL MONSTRUO?

Luego de un año de administración gubernamental en estados como Veracruz o Morelos, y ante el gravísimo problema de delincuencia, el gobierno federal parece estar consciente de que en ambos casos parte de conflicto se debe a que los ex gobernadores, Miguel Ángel Yunes y Graco Ramírez, están detrás, buscando la desestabilización e induciendo actos criminales.

Ya se señala que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha permitido que, en el caso de Yunes, se dé procedimiento a denuncias en presuntos actos de corrupción.

Aquel ex gobernador, igual que Graco, cuidó y armó todo un andamiaje para protegerse y garantizarse impunidad, una vez fuera del cargo.

Es decir, instalaron fiscales – el General y Anticorrupción- a modo, y a largo plazo.

Compraron conciencias en quienes llegarían como nuevos diputados locales o infiltraron a los partidos de oposición, pusieron muchos candados para que cualquier denuncia en su contra, fuera atorada; pareciera pues, que en ello trabajaron juntos.

Allá se comenzó ya a desmantelar esa perversa red heredada; removiendo a los fiscales y demandando, presionando al Congreso a proceder conforme a la ley, y no se descarta que el tal Yunes caiga a la cárcel, porque hay elementos para ello.

¿Y en el caso de Morelos, por qué no se procede igual? Hay evidencias sobradas de que Graco, vía su ex jefe policiaco Jesús Alberto Capella, y mandos policiacos aún infiltrados en la Comisión Estatal de Seguridad, siembra terror y muerte en Morelos, incluso provoca la muerte de policías recién llegados.

También se dice que trabaja políticamente en actos de desestabilización con grupos colocados estratégicamente en las dos fiscalías, la General de Justicia y Anticorrupción; en el Congreso con gente que permanece ahí, además de las «legisladoras» Tania Valentina Rodríguez Ruiz, Rosalinda Rodríguez Tinoco, esposa de Matías Quiroz, ex secretario de gobierno y líder estatal del PRD; Naida Josefina Díaz Roca, esposa de uno de los hermanos Yáñez del PSD, cómplices de Graco; además de Blanca Nieves Sánchez del Panal.

Y no se ven ganas o esfuerzos para ajustarles las cuentas, ya que se trata de acciones de alta traición al Estado y a los morelenses, porque siguen poniendo obstáculos para que funcione el Congreso.

Y mire, en el caso de las diputadas, son tan evidentes en su relación con Graco, que no dejan lugar a dudas de quién es su padrino.

Ya con miras en ambiciones electorales futuras, se constituyeron en una organización, porque la maldad suele juntarse; y se integraron en lo que denominan Frente Progresista de Mujeres Morelenses.

¿Recuerda usted la expresión recurrente del cínico ex gobernador para darse aires de pureza, y ocultar sus negras intenciones desde el inicio de ese desafortunado sexenio? Se refería él y otros mandatarios procedentes del PRD en aquellos momentos, como «nosotros, los gobernadores progresistas».

Ese era su discurso y frase recurrente, ahora sus pupilas en la cámara de diputados local, pensando que quizás ya se nos había olvidado, aceptan aplicar la misma frase, tal vez hasta sugerido por su cómplice.

Es muy claro, si en verdad el gobierno federal quiere pacificar a Morelos y a Veracruz, pues por lo menos tendrá que permitir y hasta apoyar, a fin de que se destruyan esos monstruos, fantasmas del pasado, cesando al fiscal General Uriel Carmona Gándara; al fiscal «Anticorrupción», Juan Salazar Núñez, y aplicar juicio político a las siete diputadas aliadas de Graco en el Congreso local, que han obstaculizado los trabajos legislativo, además hacer una limpia en la CES para corren a la  gente de Capella, y luego ya sin quien lo proteja ir por Graco Ramírez.

Si esto no se da a corto plazo, poco o nada cambiará en adelante.