EL PODER FEMENINO

Las recientes expresiones femeninas no sólo en México sino a nivel mundial mostraron el poder que hay detrás de lo que malamente se ha llamado «sexo débil».

Efectivamente, el vacío que se observó en los trabajos, en las calles, las fábricas, los comercios, escuelas, restaurantes, bancos, etc.; tras el «Nueve nadie se mueve» en Morelos y en el país, reflejó en todos los sentidos el poder que tienen o lo que representan para la sociedad en su conjunto.

Fue, sin duda, una demostración de fuerza que intentaron capitalizar partidos, grupos, personajes y corrientes de carácter político; pero que no lograron su objetivo, porque el reclamo de las féminas iba mucho más allá de los intereses mezquinos que nunca faltan en movimientos sociales de ésta naturaleza.

Muchos comercios, aún los no identificados por la prevalencia de personal femenino, cerraron en Morelos en apoyo al «Nueve nadie se mueve».

Dadas las condiciones de inseguridad y feminicidios que enfrenta el país y el estado; la concurrencia fue muy importante, en la Ciudad de México se consideró histórica, y a pesar de que hubo mujeres extremistas (muy enojadas) que ensuciaron el auténtico y sano propósito de las expresiones y manifestaciones; sí lograron comprometer a las instancias gubernamentales para ofrecer un mayor esfuerzo de contener la violencia contra ellas.

Todavía en redes sociales se polemiza en torno a si ésta rebelión femenina tiene ya un claro mensaje político-electoral hacia el proceso del 2021, y que si es ya una tendencia que advierte de la temprana decadencia de un naciente régimen de izquierda que no acaba de demostrar su existencia o de una nueva fuerza política femenina más sectorizada y obligada por las circunstancias.

Aquí, consideramos que el éxito obtenido ha sido en función de un creciente enojo e irritación entre ellas, por la ola criminal que no cesa, y que sigue abonando en números de feminicidios todos los días.

Claro está que si particularmente el gobierno federal y los estados no muestran, en los hechos, que verdaderamente trabajarán para reducir los índices de delincuencia en ese rubro, los gobernantes perderán más credibilidad, respeto y apoyo electoral.

Esto sería algo lógico y natural, sin que signifique automáticamente que ese caudal de simpatías llegue a otras trincheras que buscan afanosamente el regreso al ejercicio del poder a partir de las elecciones del 2021.

Indebidamente, ciertos personajes muy identificados con el PAN y el PRI -sobre todo-, se colaron en las manifestaciones e incluso a esas expresiones del pensamiento político se atribuye haber infiltrado a las mujeres que actuaron con violencia dañando incluso a integrantes de los medios de comunicación, pero la posición del movimiento fue de condena y rechazo.

O sea, no pudieron alcanzar sus objetivos (del todo) y más bien han quedado en evidencia con videos que han circulado de mujeres encapuchadas siendo bajadas de una camioneta  por ejemplo; lo que les generará más daño que beneficio a la larga, sin embargo, eso tenía que haberse previsto porque cuando se han dado sucesos similares siempre pasan estas cosas.

Aquí en Cuernavaca se intentó hacer lo mismo, infiltrar gente para actuar violentamente, pero no prosperó por el repudio natural de la concurrencia que las expulsó de la marcha cuando vio sus reacciones violentas contra edificios públicos, lo cual fue de aplaudirse y de mencionarse porque además no se puede exigir justicia generando violencia, es una contradicción.

Pero, de que mostraron el amplio poder que tienen y lo indispensables que son en la sociedad, más allá de ser pareja de un hombre; ni quien lo dude. Y si no quieren que los escenarios electorales cambien radicalmente en la elección intermedia del año que viene, la Federación y los estados están obligados a dar resultados o se entenderá que la silla les quedó muy grande.