PANDEMIA; Y AHÍ VAMOS HACIA ATRÁS

¿Cuántas víctimas más?

Producto de la pandemia del coronavirus en Morelos nos acercamos a los mil 500 muertos y; por falta de cumplimiento de medidas preventivas comenzamos a dar pasos de reversa, regresando al semáforo naranja cuando teníamos que ir pensando ya en el verde, las víctimas fatales parecen ir en aumento.

Como sociedad nos falta disciplina; es cierto que en buena parte de la sociedad la necesidad económica apremia después de ocho meses de enfrentar la enfermedad; sin embargo, también lo que es un hecho es que no pocos desestiman los llamados a cuidarse y a evitar aglomeraciones, cualquier pretexto es bueno para salir a la calle, para buscar reuniones que así sean familiares, que no dejan de representar un riesgo de contagios.

Los números no fallan, a partir del primer puente largo previo a la semana del Buen Fin el número de contagiados y por ende de enfermos se comenzó a disparar, en este momento las secuelas de tales eventos se reflejan puntualmente y ello es porque se rompieron las reglas y la gente salió de compras o de paseo como si no pasara nada.

Es muy doloroso ver como conocidos y amigos muy cercanos han sucumbido a los efectos de la pandemia; hace unos días fue el compañero Ricardo Hernández, luego el ingeniero en sistemas Iván, el empresario Raúl Iragorri Montoya; pero reiteramos ¿y cuántos más nos podemos agregar a la lista si no somos precavidos?

Como que hasta antes de los puentes vacacionales mencionados comenzábamos a levantarnos, las actividades parecía que se normalizaban, la prestación de servicios turísticos medio caminaba y lo veíamos en la ocupación de restaurantes y hoteles; sin embargo, pagamos ya las consecuencias del rompimiento de las reglas.

Los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal siguen insistiendo en que mantengamos la disciplina, ya nos han dicho hasta el cansancio qué es lo que debemos hacer para tratar de evitar el contagio, está en nosotros no arriesgarnos y también ayudar a cuidar a los demás; no obstante, la cosa parece desbordada.

Hay demasiadas quejas en el sentido de la pobre atención médica una vez que se llega al hospital con el contagio; tal vez sea cierto pero ¿qué necesidad hay de ser parte de las estadísticas de enfermos? ¿no sería mejor buscar la manera de jamás tener que acabar en uno de esos nosocomios?

Se dice fácil, pero como ciudadanos no lo valoramos, pero ¿imagínese usted en los zapatos del personal médico, enfermeras, camilleros y doctores que llevan ocho meses exponiéndose a ser contagiados por atender a quienes llegan a pedir auxilio?

Deben estar además de nerviosos, cansados, agotados y no tienen otro remedio que aguantar; de otra manera pudieran ser despedidos y perder la chamba, que en éstos momentos no es nada recomendable.

Y esperamos ya el repunte de otra oleada, quizás más fuerte, porque estamos en vísperas de navidad y año nuevo; asegúrelo que con las posadas, las fiestas familiares, los convivios laborales hacia mediados o finales de enero la situación va a estar que arde, a menos que por fin entendamos que de nosotros y no de las autoridades depende estar a salvo.

Tristemente no sólo Morelos viene de reversa, hay otros estados al filo de la navaja, casi vuelven a rojo como en el caso de la Ciudad de México; muy pocas entidades han logrado mantener el ritmo de recuperación hacia la nueva normalidad, lo cual es bastante lamentable, porque las muertes no disminuyen.

Por eso nosotros hagamos lo correcto o nos volverán a encerrar en nuestras casas ¿eso queremos? creo que no.