POBRE PAÍS

Gobernados por delincuentes

A pesar de las presiones y sabotajes que enfrenta el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador por tratar de dar un nuevo rumbo a la nación, y que vienen precisamente por parte de sus antecesores que añoran el regreso, el hombre sigue adelante.

Es aún pronto para valorar si algunas de sus promesas y proyectos puedan prosperar en bien del país; sin embargo, hay algo que está haciendo historia, que los mexicanos tenemos ahora muchos más elementos para afirmar que -por casi en 90 años- estuvimos gobernados por unos auténticos rufianes y, de unos 30 años a la fecha, de plano por consumados delincuentes; unos desde los carteles de la droga y otros de cuello blanco, encumbrados en el poder público.

Si AMLO no hubiera ganado las elecciones del 2018 de manera contundente, seguramente que mediante el manejo de los medios de información y de verdades a medias continuaríamos creyendo en más de uno de esos cretinos que, ocultando cifras y maquillando la realidad, hacían creer al pueblo que trabajaban y se esforzaban por él.

Como la novia engañada, se cayó el velo y hoy disponemos de elementos informativos para asegurar que nos robaron hasta la camisa, y nosotros todavía votábamos por ellos en las urnas.

¿Qué hay muchas cosas que parecieran no cuadrar y que están muy lejos de cumplirse las promesas que el señor presidente hiciera en campaña? es cierto, sin embargo algo se ha avanzado en atención a las clases más desfavorecidas, y así existan algunos hechos de corrupción, comparados con el saqueo que hacían los anteriores gobernantes, parecen cosas de caricatura.

Es decir, igual y si existen gastos de representación exagerados de algunos funcionarios actuales, asignación de contratos de adquisiciones o de obra con cierta sospecha y otros asuntos así, pero lo anterior es minucia si se compara con el huachicol, la venta de Petróleos Mexicanos, de Fertimex, del Fobaproa, del robo del dinero a los trabajadores correspondiente al ahorro para el retiro, contratos a modo con empresas constructoras, miles de millones de pesos lavados vía facturas falsas y concesiones y así nos podríamos seguir en una lista interminable.

A decir verdad, desde Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto, pasando por Vicente Fox y Felipe Calderón; vendieron a México al vecino del norte, Estados Unidos.

Lo cuestionable es que en su mayoría esos demoniacos personajes son los que están detrás de las campañas de desprestigio y la crítica a las actuales instituciones y, por qué no decirlo también algunos hechos graves recientes, relacionados con el derramamiento de sangre, porque a toda costa buscan hacer descarrilar el tren de la 4T.

Hay tanta inhumanidad que López Obrador está siendo bombardeado por haber dado asilo político a Evo Morales, quien a tiempo -antes de que lo asesinaran por instrucciones de la Casa Blanca-, dimitió como presidente de Bolivia y nuestro gobierno lo protegió.

Agradecido fue el señor, dijo que le debía su vida a algunos de sus ex colaboradores y al gobierno mexicano. Plausible su actitud, pero muchos de esos vende-patrias del pasado, habrían querido que lo asesinaran, porque no tienen valores ni sentimientos y sólo luchan por regresar a sus andadas, o sea, a seguir robando desde sus cargos de «representación».

Claro está todo, algo tendremos que agradecerle a AMLO, nos abrió los ojos en muchas cosas y seguramente en adelante a esos políticos marrulleros les será más difícil engañarnos y mostrarnos un México color de rosa. La pobreza y la miseria se seguían extendiendo, mientras ellos acumulan fortunas infinitas, sirviendo de tapete a los intereses de Estados Unidos.