ELECCIÓN 2021

Rendición de cuentas AMLO

Todo proceso electoral es una prueba mediante la cual se califica el desempeño de la autoridad en turno; sea federal o estatal, por lo tanto la del seis de junio próximo medirá el sentir de los mexicanos frente a la administración del presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

Está claro que hoy más que nunca hay una polarización de fuerzas que mantienen la simpatía y el apoyo del mandatario y aquellos que se han colocado del otro extremo; demandando en su oportunidad incluso su separación del cargo. Todavía en las encuestas se da una ligera ventaja a López Obrador ante sus adversarios, sin embargo como que la brecha se acorta cada ves más entre ambas posiciones.

Éstos más de dos años al frente de las instituciones han generado un desgaste en la figura presidencial actual; sobre todo porque generó muchas expectativas y, ya sea por las circunstancias históricas, por la pandemia o lo que usted guste, como que los resultados no son los esperados y en algunos aspectos hay cierta decepción.

Una de las ofertas de campaña quizás la más importante es aquella relacionada con el combate a la corrupción y la inseguridad; pero en ambos aspectos no vemos todavía una mejora sustancial. La delincuencia sigue haciendo de las suyas y la corrupción aún sin límite por parque de muchos representantes populares o autoridades surgidas del mismo partido del presidente, basta ver en Cuernavaca a Antonio Villalobos como edil.

Y si en los círculos políticos de primer nivel no se ha avanzado prácticamente nada en lo referente a la corrupción, hacia abajo menos, continuamos viendo las mismas prácticas viciadas de viejos tiempos: «moches» a la hora de hacer trámites de cualquier naturaleza en los gobiernos municipales o estatales, agentes policiacos dedicados a la extorsión, a la agresión; y no se diga los de tránsito, muchos «servidores públicos» a todas luces en complicidad con los delincuentes.

Es decir, no se aprecia la presencia de un régimen dispuesto a cambiar las cosas a fin de mejorar la moral y la ética de quienes se supone están para atender al ciudadanos en sus necesidades elementales, y desde luego que todo eso se valorará a la hora de ir a las urnas, porque el pueblo sigue siendo burlado y engañado por aprendices de políticos que sólo buscan beneficios personales o de grupo.

Y si eso no ha cambiado en las estructuras inferiores de la administración pública; pues a nivel macro tampoco vemos acciones contundentes que indiquen que se castigue el abuso, el robo, los actos de ignominia cometidos por tantos personajes en el reciente pasado. Como que el inicio del proceso electoral y la pandemia han venido haciendo de lado temas relevantes en ese sentido.

Hoy nos preguntamos ¿qué pasó con Genaro García Luna y su investigación en México, jefe policiaco en tiempos de la administración de Felipe Calderón? ¿no se suponía que sería el hilo que llevaría a atrapar a más peces gordos por delitos sumamente graves de daño a la nación? ¿y todos aquellos políticos que se decía habían recibido dinero en sumas nada despreciables para aprobar reformas en tiempos de Enrique Peña Nieto?

Se decía que los propios ex presidentes Calderón y Peña podían ser enjuiciados ante las evidencias de que eran realmente los que alimentaron casos mayúsculos de rapiña al erario, vía instituciones y organismos como CAPUFE, Sistema Nacional de Salud, Sedesol, Pemex y lo que usted quiera agregar.

De esos escándalos ya no se habla, ni en las conferencias de prensa “mañaneras” de López Obrador, y todo lo anterior se verá reflejado en los resultados de las elecciones venideras, por eso decimos que será la prueba que dará fe del sentimiento que priva en la mayoría de los ciudadanos mexicanos.

Al presidente le interesa seguir manteniendo mayoría en la cámara de diputados federal porque ha logrado hacer prosperar diversas reformas y acuerdos para el funcionamiento de sus programas; sobre todo asistenciales, gracias al control mayoritario que tiene su partido en el Congreso de la Unión y un eventual revés le complicaría las cosas hacia el final de su sexenio.