OBLIGADA LA FEDERACIÓN A REACCIONAR

Caso para la reflexión

Lo que ocurrió en Culiacán, Sinaloa, luego de haber sido aprehendido el hijo de “el Chapo» Guzmán, Ovidio Guzmán López, y que debió ser liberado para «salvaguardar» a civiles, no puede quedar así, el Estado mexicano está obligado a rescatar el honor.

¿Cómo es que el gobierno de un país puede ceder al chantaje de los delincuentes? Eso es inaceptable por donde se le quiera ver, y los mexicanos esperamos que más pronto que tarde las autoridades «competentes» se saquen la espina.

¿Y cuál es el origen de este fracaso que mundialmente pareciera exhibir la debilidad del gobierno mexicano?

Los pobladores de Culiacán subieron a redes sociales videos de lo que vivieron el jueves.

Lo menos que se aprecia es que el operativo de arresto de Ovidio careció de la mínima inteligencia; no se valoró ni cálculo el tamaño del enemigo, debieron ser incluidas todas las fuerzas del orden federal; es decir, Ejército, Marina, Policía Federal apoyados por helicópteros con hombres preparados para atacar desde arriba.

Cerrar vialidades y accesos carreteros para impedir el ingreso a los delincuentes; claro, en una acción de minutos, para minimizar la reacción.

Una vez expuestos ante los adversarios, superados en número y bajo la amenaza de ejecutar civiles e ir a una masacre si no soltaban al «chapito», efectivamente, lo prudente fue entregarlo. Sin embargo, todo esto deriva de un increíble error y ausencia de inteligencia, cálculo y estrategia militar.

Se hizo el ridículo, no sólo al interior del país, esto fue a nivel mundial y además pareciera una invitación para que criminales en otras regiones de la nación, intenten replicar dichas acciones.

Ante esa grave posibilidad, lo menos que esperamos es una contundente respuesta que haga ver a los enemigos públicos que la fuerza del estado es mucho muy superior a ellos; pero además, tendría que ser pronto; antes que otros intenten hacer lo mismo.
La exigencia popular es que ya se tomen las cosas en serio, que a los responsables de miles de asesinatos a lo largo y ancho del país se les trate como lo que son, y si para ello hay que usar la fuerza de las armas, pues ni modo.

Cierto, esos grupos crecieron bajo la abierta complicidad de gobiernos pasados, pero no hay de otra, los mexicanos seguimos confiando en ésta administración para que comience a enderezar el camino y el presidente Andrés Manuel López Obrador esta obligado a hacerlo.