¿NOSOTROS? A LA COLA

*Hacia la recuperación

En medio de reclamos y protestas de empleados del sector salud, por insuficiencia de instrumentos médicos y sobre todo de equipo de protección personal para atender a los contagiados de por el coronavirus, y nuestro país empieza a programar su regreso paulatino a las actividades cotidianas.

Todavía no podemos cuantificar el saldo de víctimas fatales del COVID-19 porque, a pesar de que se anuncie el regreso, todavía habrá muchas más víctimas aún. No obstante, y a pesar de diversos factores; comparativamente con naciones del primer mundo, pareciera que no nos ha ido muy mal.

¿Que el gobierno federal ha cometido errores en el tratamiento del tema? indudablemente, que sobre todo ha expuesto a médicos y enfermeras al contagio en el cumplimiento de su deber, lamentablemente así se aprecia por el retraso de entregarles los insumos necesarios.

Se observa mucha deficiencia estructural para tal caso, particularmente en esos insumos parece real el reclamo, pero para tratarse de un país del tercer mundo; casi desmantelado por regímenes anteriores, con políticas económicas actuales erráticas; la situación no está terminando tan dramáticamente.

Habría que precisar que tampoco el que en países de primer nivel mundo les haya ido tan mal debe ser consuelo, para aceptar lo que en México viene ocurriendo. Una sola muerte por el virus debe ser motivo de preocupación; pero entendemos que ante algo médicamente inusual y desconocido, la respuesta oficial podía ser imprecisa como lo viene siendo en otros puntos del planeta y también en nuestra patria.

Pero si bien tanto el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, como el subsecretario y vocero del Consejo de Salubridad del país, Hugo López-Gatell, han anunciado ya que se iniciará la recuperación paulatina de la actividad social, en Morelos estamos lejos de cantar victoria -como en otros asuntos-, nos encontramos en la cola.

Estamos -quizás- en el momento más álgido del contagio un poco después que la capital del país, y por lo tanto en el «foco rojo»; es decir, no estamos en condiciones de volver a las calles, al trabajo, a la escuela, el comercio o la labor que usted desarrolle. Tendremos que esperar quizás unas dos semanas más, para pensar en ello.

¿Y por qué nos retrasamos? porque ésta entidad figura entre las que presentan problemas de respeto a las medidas sanitarias de movilidad y de sana distancia decretadas desde la Federación, o sea que la gente siga en alto porcentaje -más del 50 por ciento- saliendo a la calle, viajando en ruta y acudiendo a los centros de trabajo y recreación, no usando cubrebocas en lugares públicos y cumpliendo las medidas de salud con el lavado de manos nos ha afectado.

Entonces, tenemos como en todo que pagar las consecuencias, no sólo en cuestión de más afectados por el fallecimiento a consecuencia de esta pandemia; sino en el terreno económico y el aislamiento, en el caso de aquellos que si se vienen guardando las precauciones adecuadas.

Se ha insistido mucho en que la autoridad ha minimizado el número de muertes, tanto a nivel nacional como de las entidades federativas, pero el reporte actual sitúa a México con ya unos cuatro mil 500 muertos, que no es poca cosa.

Y si la cifra real fuera unas tres veces más, pues hablaríamos de 15 mil. Pero en los Estados Unidos ya se acercan a los 90 mil, que es donde se ha previsto, los decesos serán muy por encima del resto de las naciones del mundo; Italia, Francia y España casi tocan los 30 mil, entonces aún con todos los “asegunes” que se le quieran ver, el saldo no sería tan terrorífico.

No obstante, reiteramos, los morelenses por incrédulos e insubordinados pagaremos la factura, tanto en la prolongación del tiempo del famoso «Quédate en casa»; como en cuando al número de víctimas del COVID-19. Aquí de pronto crecieron los muertos a un ritmo de 20 por día en promedio, andamos arriba de los 130 y el número sigue creciendo. Hagamos un último esfuerzo, cuidémonos y cuidemos a los nuestros ¿No le parece?