HUELLA DE CARBONO

Este fin de semana estuve leyendo algo que me llamó la atención, en un artículo de opinión sobre la propuesta del pseudo presidente municipal de Cuernavaca, Antonio Villalobos, para reubicar en el parque Melchor Ocampo a comerciantes ambulantes del centro.

Se mencionaba que uno de los creadores de la propuesta de utilizar y “sacar provecho” al parque Melchor Ocampo es el regidor César Salgado, quien desde hace tiempo lo había planteado antes de llegar al cargo, pero no había encontrado eco hasta ahora con la llegada del inexperto, por decir lo menos, del nuevo alcalde.

Además, hacían la observación de que una actividad económica como la que se pretende hacer convivir con el parque acabaría por destruirlo, ya que tan sólo si se considera el volumen de personas que pueden dejar “su huella de carbono” en la zona, terminaría por acabar con las plantas y la fauna propia de la zona por la basura y otras invasiones que se generan.

Reproduzco un fragmento de la reflexión de la página digital Mujeres, que publican Sharat Sánchez y Alejandra García, … “Imaginen 100 o 200 locales equivalentes a tres personas por local. Imaginen a 100 visitantes diarios y a 1.000 los fines de semana… ES UN MUNDO DE GENTE que atropellarán a cada especie que habita en el parque. Cortarán una planta aquí y otra allá, clavarán carteles en los árboles y los «usarán para enlonar sus espacios».

“Mi imaginación me lleva muy lejos en lo que puede acabar esta LOCURA… Por lo tanto, regreso con el lobo y el chapatín César Salgado, que son madre y padre del proyecto”, estos comentarios coinciden con lo que ya le hemos dicho aquí, que lejos de poner orden en el comercio ambulante o de buscar ayudar a un parque que desde hace muchos años ha sido olvidado por las autoridades, lo que buscan es sacarle provecho económico.

Y sí, César Salgado tiene años promoviendo que esa zona sea «aprovechada» ya que desde su visión de empresario seguramente le ha prometido un gran negocio al alcalde, que como lo han hecho en otras ocasiones sacarán permisos personales de esos espacios públicos para su beneficio posterior.

Tanto que han criticado algunos a anteriores regidores y funcionarios municipales, que se han hecho de negocios familiares con espacios públicos, como los anuncios espectaculares que por arte de magia obtienen permiso y luego pasan a manos particulares, o la privatización de los sistemas de sonido interno en mercados, y ahora pretenden hacer lo mismo.

La ambición y la ignorancia son de los peores enemigos, pero bien dice la reflexión que no saben a lo que se pueden enfrentar. ¿En serio realmente creen que lo vamos a permitir?