¿POLÍTICOS O ASOCIACIÓN DELICTUOSA?

graco auditoría

Se reagrupan graquistas

Las investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción en contra del alcalde de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, de haber ética; vergüenza y honestidad; el señor ya habría pedido licencia al menos temporal al cargo, a fin de enfrentar el proceso de forma imparcial y sin recursos de la comuna, porque los señalamientos que se hacen son en parte de carácter personal.

Hasta el momento, el sujeto no ha respondido a los señalamientos por el presunto enriquecimiento inexplicable como procedería; es decir, buscando por lo menos desvanecer los dichos y las pruebas en su contra, y por el contrario sigue intentando hacerse la víctima.

Pero, el colmo de los cinismos, es que desde el Congreso local la diputada del Partido del Trabajo y sus secuaces (Tania Valentina Rodríguez); salgan a pronunciarse por la reelección del conocido como «el tanguitas», en lugar de pedir que se aclaren y esclarezcan las presunciones del delito.

¿Estamos realmente ante políticos o una asociación delictuosa de cuello blanco? se nos antoja que esto último, pero el posicionamiento se entiende perfectamente porque tanto la petista como el “remedo de edil” son parte de una misma pandilla de vividores del presupuesto público, herencia desafortunada del ex gobernador Graco Ramírez Garrido.

Aquí siempre dijimos que el ladrón tabasqueño, para protegerse ante las posibles denuncias que vendrían en cascada en su contra por todo lo que se robó, armó toda una estructura de protección a futuro, dejando a varios funcionarios en cargos clave que podrían protegerle de llegar a ser imputado y otros que en otros cargos le cuidarían las espaldas.

¿Como qué cosas? el nombramiento del Fiscal General de Justicia Uriel Carmona, la integración de un grupo de legisladoras (la mayoría plurinominal porque así era seguro que llegaban), que desde el recinto Legislativo tenían una misión de impedir el avance de cualquier acción de investigación en contra suya, y para sabotear toda intención de echar abajo las “jubilaciones doradas” que ilegalmente otorgó la legislatura anterior a  muchos personajes, gente ligada a esa mafia que como pago buscarán quedar en silencio, y Tania Valentina encabeza al grupo esas «legisladoras progresistas».

Más aún, Villalobos le debe a Graco el haberse sacado la lotería sin siquiera hacer campaña, porque la estrategia electoral fue pensada así; con el propósito de que ellos continuaran controlando la capital del estado, obvio en complicidad de gente sin escrúpulos.

Y como tenemos memoria y todos esos antecedentes, por eso comprendemos perfectamente cuál es el origen y propósito de ese «apoyo», a quien deberá primero probar que la denuncia de la Fiscalía Anticorrupción no es real, y que no compró los dos departamentos de lujo en Acapulco y dos en Cuernavaca, en la plaza Averanda, además de una colección de autos y motos también de lujo.

Pero esos delincuentes ni las apariencias guardan, son tan evidentes que sólo hay que dar un ligero seguimiento a sus posiciones y comportamientos, para saber que siguen amafiados para impedir cualquier avance en la intención de castigar a quienes siguen traicionando al pueblo de Morelos.

Como supuestos «representantes populares» la obligación de las diputadas es defender los intereses colectivos de los morelenses, en contra de toda acción de corrupción, pero como su “modus vivendi” es el mismo, al igual que su perverso origen; pues más bien hacen un frente común para seguir haciendo de las suyas.

Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, y mientras como electores no seamos capaces de distinguir entre políticos comprometidos con la sociedad y los depredadores; seguiremos siendo víctimas de esas lacras de demagogos y traicioneros. Por lo tanto, si en verdad queremos un cambio y mejoría hay que cerrarles el paso en las urnas a todos esos enemigos públicos, no hay más.

¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

*Una farsa, en México y casi todo el mundo

Como cada 7 de junio se escriben muchas páginas, comentarios y referencias sobre la conmemoración del Día de la Libertad de Expresión o de Prensa; sin embargo, podríamos considerar que es una farsa, porque en su inmensa mayoría los medios de comunicación masiva más bien desinforman y confunden.

Cabe aclarar que salvo algunas empresas, la mayoría son dependientes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; son instituciones supuestamente al servicio de la sociedad, pero su existencia económica se da en función del dinero público; de ahí en fuera, el resto de los medios son empresas privadas que de algo tienen que vivir.

Por eso es aceptable -y mucho mejor- que entren en acuerdos comerciales, tanto con las instituciones gubernamentales como con el sector privado; para la promoción y publicidad de temas de su interés; sin embargo, el problema viene cuando los editores comprometen toda la edición o publicación con tal de obtener algún convenio de cierta relevancia o monto económico.

Es decir, el gobierno, el Congreso, el Poder Judicial pueden adquirir paquetes publicitarios permanentes por un espacio o tiempo determinado en medios escritos o ahora electrónicos, pero para que la gente se entere de un acontecimiento, concurso o disposición gubernamental, pero eso no tendría por qué llevar a un control total de la información que abordan o de toda la edición.

Es decir, en los demás espacios del medio tendría que poderse criticar o cuestionar a las instituciones, funcionarios o representantes populares si no están cumpliendo con su deber.

Pero eso no ocurre la mayoría de las veces, y hoy lo vemos muy claramente. Las notas principales suelen ser aquellas dictadas por las áreas de comunicación social de los tres poderes de gobierno o por poderosos personajes de la Iniciativa Privada, grupos de poder político (llámense dirigentes de partido, diputados, senadores, alcaldes), que así controlan a las masas populares para mantener o en su caso alcanzar posiciones y poder político o económico.

¿Y el pueblo? bien gracias, y como dirían añejos y mañosos políticos de antaño ¿cuál pueblo? mostrando así su desprecio por el sentir colectivo, y dando fe de que la política en éste y muchos países del mundo es una acción generalmente aplicada en sentido contrario a lo que debe ser, generar el bien común; la justicia y la igualdad.

Tristemente, de todo ello somos cómplices como medios informativos, nos prestamos a toda clase de componendas y se obedece a quienes pueden pagar; casi siempre con dinero del erario, por difundir mentiras o verdades a medias; traicionando a una ciudadanía que con justa razón ha dejado de creer en nosotros y en sus autoridades.

¿Cuál libertad de expresión? son contadísimos aquellos espacios en los que todavía se puede confiar un poco, y no sólo hablamos de medios locales, veamos cómo se encuentran de pervertidos la mayoría de los que tienen un alcance nacional (que dicho sea de paso también son muy pocos).

Quizás usted, poco inmerso en lo que ocurre en los medios masivos de comunicación, no entienda algunas cosas porque no es su tarea estar atento a ello, pero cuando se tiene alguna noción de cómo están las cosas, las evidencias de los manejos tendenciosos de noticieros televisivos, radiofónicos o de prensa escrita se notan.

Hace unas semanas cobró fuerza aquello de que el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, de acuerdo con fuentes informativas de la Casa Blanca y sus brazos de investigación en Estados Unidos y fuera de su país, sabían perfectamente lo que hacía quien fuera el jefe policiaco en ese momento Genaro García Luna, presuntamente coludido y acusado ahora por su relación con los grupos de la delincuencia organizada.

Eso es un tema de mucho impacto nacional e internacional por lo que implica para un ex presidente y uno de sus principales colaboradores en el área de la Policía; y pues buena parte de los medios de información lo omitieron; no lo abordaron ni mencionaron, prefirieron abordar asuntos de escasa relevancia contra el actual presidente Andrés Manuel López Obrador, bueno, un dizque “connotado comunicador de radio” optó por hacerle una entrevista a Felipe Calderón sobre su libro publicado recientemente «Decisiones difíciles» para darle publicidad, en lugar de cuestionarlo sobre lo que se había revelado en Estados Unidos.

¿Qué evidencia eso? pues que el ex presidente sigue pagando facturas en medios de comunicación, y así con muchos otros espacios más. Hay una revista semanal que se ha caracterizado por manejar temas muy interesantes y casi exclusivos respecto a acciones de corrupción de los gobiernos en turno, inéditamente en la edición de éste fin de semana, cuando el caso Jalisco, el asesinato de un joven y otros hechos era lo trascendente, se va también contra la figura presidencial y no toca ese tema tan importante. ¿Casualidad?

Y tampoco estamos en contra de que se enjuicie y cuestione el trabajo de la actual figura presidencial; se tiene que hacer, pero hay sucesos que dan fe clara de cómo los medios de comunicación masiva operan en función de sus intereses económicos, sirven al patrón que les paga más, y hacen de la libertad de expresión una auténtica burla.

Por todo esto, simplemente diríamos ¿cuál libertad de expresión? y en todo caso ¡para qué se ha utilizado de manera recurrente éste término?, porque si un tres o cuatro por ciento de quienes se dedican a informar buscan equilibrar su trabajo o cumplir con su compromiso social de orientar informativamente al lector, es mucho decir. Es pura componenda y negocio, que a veces llega a la protección misma de las mafias y los delincuentes de cuello blanco o de la delincuencia.

DAÑOS, INCALCULABLES

*El 2020, un año para olvidar

La parálisis económica y social que estamos viviendo a consecuencia del COVID-19 dejará al país y a Morelos severamente lastimados; el pronóstico de expertos en materia financiera advierte un decrecimiento superior al 6 por ciento.

En nuestro estado pudiera ser superior a ese índice; porque ya veníamos padeciendo una sensible baja en el desarrollo económico y del Producto Interno Bruto (PIB), y dada la inseguridad galopante, la infraestructura muy castigada y el cierre de negocios como una constante, con lo que vivimos hoy ya imagina usted hasta dónde llegaríamos.

Por lo tanto el 2020 tendrá que ser un año para olvidar; habrá muy pocas cosas agradables para recordar, y acaso quienes logren salir avante de esta pandemia pudieran festejar el haberlo logrado.

Más allá de que la actividad económica y productiva se encuentre detenida, los pocos recursos presupuestales que éste año estaban orientados a paliar un poco las necesidades sociales en obra pública, mejora o apertura de nuevos servicios públicos o ampliación de infraestructura; no están siendo aplicados.

Es quizás el sector campesino en único que medio se mueve, porque hay que darle de comer a la población, pero igualmente en circunstancias bastante precarias; porque estamos dando un enorme salto hacia atrás, y para intentar el regreso no contamos con muchos instrumentos que digamos.

Si los prestadores de servicios, el turismo y la industria se encuentran en cierre casi total, el nivel de desempleo se está disparado; buena parte de quienes tenían un trabajo en esas actividades lo perderán, porque aún recuperando la movilidad la situación será tan precaria que la mayoría de los empleados ya no podrán regresar a su empleo.

Algo que después del desastre pudiera resultar mejor podría ser el sistema estatal y nacional de salud, porque para poder hacerle frente al coronavirus se vienen construyendo hospitales, adquiriendo equipos, ampliando pues la capacidad de atención, contratando personal, y una vez que esta desgracia toque fin algo mejor pudiera quedar en este sector en lo sucesivo.

Morelos está tan desmantelado desde hace años que no se ve cómo se pueda revertir el daño de la pandemia; ya el turismo se había ahuyentado, miles de negocios de toda índole cerrados por las amenazas de la delincuencia organizada por el cobro de derecho de piso, el presupuesto anual es simbólico frente a un acumulado rezago de necesidades populares.

Nos esperan tiempos difíciles de más pobreza, hambre y marginación; que requerirán de mucho esfuerzo y entrega de todos los sectores y de las autoridades en sus tres niveles de gobierno, quienes tampoco tendrán dinero para poder apoyar a todos los que vienen requiriendo apoyo.

Los mexicanos hemos sabido superar este tipo de inconvenientes en épocas anteriores; sin embargo, da tristeza decirlo pero el nacionalismo, la solidaridad y la bondad entre nosotros ha sufrido un terrible debilitamiento causado por la dupla de enemigos de la nación, los políticos corruptos y los delincuentes.

Entre ambos se han encargado de acabar con los valores, la decencia, el honor, la cohesión familiar y todo aquello que nos distinguía como país y nos daba fortaleza.

Actualmente, las condiciones no son tan favorables en ese sentido, así que habrá que echarle ganas y resurgir de las cenizas ¿No le parece?

¿Y DESPUÉS… TERMINARÁ EL MALEFICIO?

Las heridas, tanto económicas como de pérdida de vidas humanas, que está causando a su paso por nuestro país la pandemia del COVID-19 tardarán algunos años en sanar. La recuperación no será nada fácil; sin embargo, los mexicanos y la nación han mostrado ser capaces de resurgir de las cenizas a pesar de golpes mortales como éste.

El territorio nacional ha sido tan basto en virtudes, riquezas naturales como el petróleo, sus inmensas playas, agua casi de sobra en la mayor parte del país, bosques y fauna; que a pesar de tres grandes pandemias -con la actual-, se ha logrado sobrevivir; eso sí con la absoluta mayoría de mexicanos en márgenes de pobreza y marginación de más de la mitad de la población.

Nos referimos a la plaga interminable y que ya parece eterna de políticos depredadores; de castas de delincuentes de cuello blanco que por decenas de años se han enquistado en el poder, desde donde -cual aves de rapiña- han desmantelado a México de recursos y bienes que nos pertenecen a todos.

¿O cómo le podríamos llamar a esas gavillas insaciables de poder y de riqueza, que se hacen a toda costa de lo que no les pertenece? ¿no son acaso una pandemia, no pasajera como se supone que será en coronavirus, sino que ya se antoja eterna e interminable hacia adelante?

Su perverso proceder y su ambición desmedida fue lo que le dio origen a la segunda pandemia que hace ya mucho tiempo enfrentamos como sociedad; la delincuencia organizada y la común, que en el caso muy particular de Morelos nos viene quitando el sueño muy marcadamente desde el 2009, aunque a nivel nacional ya las cosas andaban mal quizás desde una década anterior en puntos focalizados del país y hasta ese momento lo empezamos a sentir marcadamente en el centro o sur de México.

Reiteramos, éstas dos pandemias de políticos lacras y de delincuentes, están asociadas; la primera le da vida a la segunda y entre ambas se beneficias de mantener aterrorizado al pueblo mexicano y de otros países, pero aquí los estragos que han causado al interior de nuestro pueblo son terribles.

¿Se podría calcular el daño tanto moral como económico generado por esas dos pandemias, por lo menos durante una década?

Es tan gigante que se nos antoja difícil, y le sostenemos que lo del coronavirus será una cosa de chiste comparado con el efecto negativo, hasta ahora, provocado por ladrones en el ejercicio del poder y ladrones callejeros.

Los herederos de un monopolio de familias del poder que data de principios del siglo pasado; conjuntamente con sus socios los delincuentes, han acabado prácticamente con todo lo que éste bondadoso territorio ofrecía para que viviéramos, quizás no en la abundancia, pero tampoco muertos de hambre como ahora la mayoría de los mexicanos.

Una vez que la pandemia del coronavirus pase, que debe ser por ahí de finales de julio, la planta productiva; el comercio; el turismo; la industria; el campo y los negocios familiares iniciarán su recuperación y, a lo mejor gradualmente, podremos alcanzar la normalidad anterior.

La mayor preocupación para nosotros debe ser que los políticos mañosos y los de la maña continúan ahí, contra esos sátrapas no parece haber vacuna ni remedio alguno para eliminarlos; parecieran inmunes a todo, “se meten como riuma” por todos lados y nos siguen explotando como esclavos.

En conclusión, somos una nación muy golpeada y difícilmente encontraríamos otro país con éstas tres maldades tan penetradas, que son una especie de maleficio que nos impide pensar en cosas mejores, cuando el mayor clamor popular es poder vivir en paz.

¿A quién recurrir? pues no hay por dónde, porque la mayoría de esos que dicen que nos gobiernan y deberían velar por nuestra tranquilidad, ya que para eso se les paga y muy bien de nuestros impuestos, son los que nos tienen “la bota en el cuello” y casi ya no podemos respirar.

Las urnas en las próximas elecciones pareciera ser una buena oportunidad para  impedir que los delincuentes de cuello blanco continúen haciendo de las suyas, lamentablemente, no hemos sido capaces como electores de castigar a los corruptos, y por algunas dádivas les damos el voto para que sigan  viviendo como reyes, mientras nosotros nos hundimos cada vez más.

Por lo tanto, usted ciudadano tiene la palabra, o se pone las pilas y elige a ciudadanos -que no partidos- comprometidos con la sociedad; que sería también un golpe a la delincuencia organizada ya que sus cómplices no podrían sobrevivir, o jamás nos libraremos de esas dos pandemias, mañosos y políticos rateros en nuestro país.

¡Usted tiene la última palabra!

TERMINAR CON LA «MAFIOCRACIA»

*Lo que necesita México

Qué interesante descripción de Eduardo Buscaglia, presidente del Instituto de Atención Ciudadana, respecto de la gravísima situación que vive México; en torno a la delincuencia y la corrupción, en los más altos niveles político, económico y social.

El hombre parece tener muy clara la película que revela por qué vivimos en medio de un entorno realmente macabro, con un monstruo de perversidad de mil cabezas que nos ha venido empujando hacia escenarios verdaderamente catastróficos; que amenazan con la destrucción del propio país.

Se refiere a este fenómeno como «la Mafiocracia» y advierte que mientras no se logre desmantelar esa red en la que conviven políticos de los tres poderes del Estado y de los tres niveles de gobierno, con grupos o asociaciones «ciudadanas» que también abonan a la maldad y que, a su vez, son quienes alimentan a la delincuencia organizada; la nación se seguirá hundiendo.

Estima que nos encontramos en una oportunidad histórica de ir desvaneciendo las estructuras de ese entramado de perversidad que está detrás de la trata de blancas, del tráfico de órganos humanos, del exterminio de líderes y luchadores sociales, de los secuestros y asesinatos cotidianos.

Se refiere a obras de Astorga, de Carlos Flores; historias de polvo y sangre que dan cuenta de una delincuencia organizada de Estado e internacional, que nació desde el gobierno y que tiene cinco componentes: políticos del gobierno federal, gobernadores, diputados, senadores, la política en general y empresarios.

Recuerda los casos de personajes actualmente en proceso penal por presunciones de complicidad con la delincuencia de alto impacto como el de Genaro García Luna, en el gobierno del ex presidente Felipe Calderón, o de Emilio Lozoya en la administración de Enrique Peña Nieto, y asume que no se puede disociar a éstos ex funcionarios que cometieron delitos con los entonces ex presidentes de la República, necesariamente Calderón y Peña deben ser investigados.

Jueces, sicarios y policías están incluidos y hay que atacar de arriba hacia abajo. No puede haber causa penal contra Lozoya sin que se abra una contra Peña. Es delincuencia organizada y política. Toda causa por corrupción política es delincuencia organizada.

Cuando se acusa a alguien como García Luna o Lozoya, se está acusando a toda una red, que es la que posibilita toda clase de acciones contrarias al Estado de derecho. Deben ser maxi procesos, causas penales en red contra esas mafias.

La descripción que hace Buscaglia es muy importante porque da una idea clara de la dimensión que en nuestro país ha alcanzado la maldad desde el ejercicio del poder público, nos dice que es desde la misma Presidencia de la República desde donde se cometen esos delitos de lesa humanidad, y cual empresas transnacionales comercializan la compra-venta de personas y cualquier otra atrocidad casi inimaginable.

Por lo que hay una especie de reacción casi en cadena; que busca impedir el avance de investigaciones sobre personajes clave en la red de la «Mafiocracia»; dado que pone en riesgo a personajes que llegaron a encumbrarse en la cúspide del poder y que desde ahí, asumiéndose como «redentores sociales», eran los que realmente llevaron a México al desafortunado escenario en el que estamos.

INSEGURIDAD Y DELINCUENCIA

En la mayor parte del territorio nacional, Morelos incluido, el reclamo social más frecuente a las autoridades de cualquier nivel es por el incumplimiento de responsabilidades en lo que a la garantía de la seguridad de los ciudadanos se refiere.

El desempleo y el ingreso, que son otros temas muy preocupantes para los ciudadanos, dejaron de ser prioridad; ante el terrible escenario que vivimos en cuestión de delincuencia, en todas sus modalidades.

Las instancias gubernamentales siguen siendo incapaces de poder resolver gradualmente el tema. Habría que revisar quiénes son y dónde se encuentran aquellos funcionarios o «representantes populares» que de manera conjunta tienen la obligación de trabajar por la paz y no lo hacen, a pesar de que para ello reciben fuertes cantidades económicas.

Para poder entender por qué las cosas están cada vez peores hay que echarle un vistazo a nuestros «representantes» en los congresos locales; federales o en el propio Senado de la República, que se encargan de avalar o rechazar a los más altos funcionarios en esa materia.

Y, si usted logra recabar información de muchos de ellos, se encontrará con que buena parte de esos “representantes populares” son literalmente delincuentes, vividores de la política o perversos personajes que mediante discursos mareadores, esconden sus verdaderos apetitos de riqueza y ambiciones desmedidas. Se prestan incluso a las componendas y complicidades con las bandas más peligrosas del país.

Y para darse un poco de cuenta de lo anterior no necesita ir muy lejos; revise el pasado y los expedientes de buena parte de quienes se ostentan hoy como diputados o diputadas locales en el recinto legislativo.

No se esforzará mucho, para ver que muchos son consumados hampones, que en mal momento lograron escalar posiciones en los poderes públicos, y desde ahí sabotean cualquier esfuerzo gubernamental bien intencionado para combatir el crimen, y abonan en la ingobernabilidad y desestabilización política.

No son sólo cómplices de las mafias, no pocos surgieron desde dentro de las mismas, y su misión es jalar en sentido contrario a la tranquilidad y gobernabilidad de estado y el país, porque son beneficiados por la delincuencia.

Escuchaba una reflexión interesante sobre el tema, y en efecto, así lográramos un día elegir a algunos representantes públicos de buen corazón y con compromiso popular, desde la presidencia de la República poco o nada podrían hacer ante un estado de descomposición, que además alcanza a la propia sociedad en un buen porcentaje.

¿Unos cuantos hombres o mujeres con honestidad podrán convencernos de dejar de practicar actos de corrupción? porque el cáncer no sólo está en el gobierno; también está en el pueblo. Nos prestamos a dar mordidas para evitar infracciones, compramos productos piratas o cuando no robados que se venden en las calles al por mayor, buscamos cómo beneficiarnos abusando de los demás, en lugar de apoyar.

Vemos como pueblos y comunidades enteras apoyan el huachicol, a pesar de que es un acto de deshonestidad contra la nación; incluso en ciertas regiones del país hay un respaldo social a los delincuentes de toda naturaleza; capos consumados que están detrás de miles de asesinatos son aclamados.

En delitos como el feminicidio son las propias parejas las que cometen el mayor número de esos hechos violentos, o desde la propia familia se incumple con la responsabilidad de llevar a los hijos por el camino del bien.

Como se puede ver, la maldad y la corrupción está en todos los niveles y lugares, honestamente ¿cree usted que todos esos que son parte del mal que afecta a éste país se corregirán si llegara alguien que verdaderamente intentara corregir el rumbo?

Nuestro comportamiento colectivo es el que determina el rumbo, si no cambiamos desde el interior del hogar estamos acabados y ningún iluminado podrá mejorar la situación, porque es parte del mismo pueblo, de políticos perversos y autoridades omisas lo que nos tiene de rodillas.

Y sí, -aquí sostenemos que son más aquellos mexicanos trabajadores, honestos y cumplidores- que los delincuentes comunes o de cuello blanco; la diferencia es que ellos ejercen poder y control desde las instituciones, y nosotros estamos a merced de lo que hagan.

CRÍMENES, DESAPARICIONES

*Entre la maña y el gobierno

Podemos considerar que la justicia y la legalidad nunca se han aplicado a cabalidad a favor de los ciudadanos.

En este país las leyes están estructuradas de tal forma que los verdaderos delincuentes, aquellos que causan un daño superior, están prácticamente fuera de su alcance porque muchos de ellos son quienes las aplican.

Lo anterior viene al caso porque se acaba de dar fe de cientos de miles de desaparecidos o asesinados desde hace décadas, la mayoría, de los tres sexenios anteriores al actual.

Difícilmente se puede contar con cifras confiables tanto en desaparecidos como en asesinados porque las autoridades siempre maquillaron números; es decir, sí había 10 asesinatos solamente se reportaban oficialmente dos o tres.

Hoy, mediante las redes sociales se pueden tener cifras más cercanas a la realidad, pero años atrás oficialmente se informaba lo que les deba la gana.

¿Y quiénes son los responsables de tan abominables masacres y hechos? por lo menos de unos 15 años a la fecha hay dos actores identificados; el propio gobierno y los grupos del crimen organizado.

Lamentablemente, Morelos es un referente obligado en ambos delitos, en el contexto nacional. Sólo aquí son cientos los cadáveres ubicados en varios puntos y otros que restan, como los que se depositaron irregularmente en las fosas de Tetelcingo en el municipio de Cuautla y en Jojutla, aunque debe haber muchas otras tumbas clandestinas no descubiertas aún.

¿Y a quién le importa? Las instancias «competentes» en la materia lo menos que muestran es voluntad para investigar y eventualmente proceder en contra de los presuntos responsables, aunque casi están a la vista de todos los sátrapas.

Ojalá que las cosas comiencen a cambiar porque como pueblo hemos vivido décadas de injusticia producto de regímenes de gobierno simulando trabajar por los gobernados, pero que sólo han actuado en todo momento en defensa absoluta de sus perversos intereses, incluso de la mano de los delincuentes como hemos visto en varios casos emblemáticos.

Pobre país engañado, traicionado, hurtado y despojado de lo que se supone le pertenece, milagrosamente no ha colapsado.

¿PERVERSO MUNDO POLÍTICO INSTITUCIONAL?

Todo indica que si

La podredumbre y perversión institucional y política en nuestro país y en el estado; siguen siendo el obstáculo casi imposible de superar para poder aplicar la ley a quienes, desde posiciones de poder, causan agravio a la sociedad morelense y permiten que la delincuencia opere sin barreras o temores al castigo.

Lo decimos porque se multiplican evidencias en torno al proceder de algunos magistrados del Tribunal Superior de Justicia, muy concretamente de la Sala tres, que todo indica tienen complicidades con la delincuencia organizada y de cuello blanco.

No obstante que la oficina Anti corrupción del gobierno estatal se ha cuidado integrar y presentar denuncias perfectamente sustentadas para que las instancias competentes vinculen a proceso y, de ser necesario, emitan las órdenes de aprehensión en contra de ex funcionarios, no pasa nada.

En el Poder Judicial hay un andamiaje muy bien construido por aquellos perversos sujetos y hasta ahí llegan, bajo cualquier argumento no válido rechazan dar el paso siguiente.

Sobre ello, Gerardo Becerra Chávez Hita, asesor Anticorrupción, hizo énfasis precisamente en el extraño y reiterado comportamiento de dos o tres magistrados de la Sala mencionada.

«Incluso al interior de la propia Sala se vienen dando críticas respecto a la posición de sus compañeros, que parecen estar sirviendo a intereses del ex gobernador y su pandilla, dando palo a todas las denuncias que se han hecho contra sus ex funcionarios», precisó.

Dijo que el Consejero Jurídico del gobierno estatal está preparando denuncias para ser interpuestas en contra de esos presumiblemente malos servidores públicos, porque curiosamente todos aquellos casos que tienen que ver con el robo en el pasado, van a esa sala, cuando se supone que se distribuyen las denuncias o los casos de manera aleatoria.

Samuel Sotelo Salgado, Consejero Jurídico estatal, presentará en breve las denuncias; mientras tanto, dijo Becerra, se ha recurrido al amparo ante la justicia federal, y es seguro que les van a pedir explicaciones.

Entre los casos de ex funcionarios de la pasada administración están el ex director administrativo del DIF estatal, Alejandro Alonso Arreola, a quien se le comprobó que durante el tiempo que ocupó dicha posición su capital económico se modificó sorprendentemente; con bienes y adquisiciones que no podría obtener con lo que ganaba, ese caso no ha prosperado.

La situación es por demás preocupante, porque al interior de algunos poderes estatales hay rufianes, protectores de delincuentes, que evidentemente se benefician de los actos de corrupción, sin importarles el daño y el quebranto que le causan a la sociedad morelense.

Además, algunos de ellos no guardan ni las formas y están a la vista, protegidos por otros cómplices que desde las fiscalías Anticorrupción y General de Justicia, se acompañan y se convierten en pandillas, más peligrosas que las de la delincuencia organizada.

La sociedad necesita ser menos pasiva, exigirles a todos los poderes y actuar con toda la fuerza contra de individuos de baja calaña que abusan de su posición, porque es para preservar el estado de derecho y echar a patadas a quienes con sus actos traicionan al pueblo. ¿No le parece?

¿CÓMO DAR EL PRIMER PASO?

Este país, del cual como morelenses somos parte, pareciera no tener remedio en lo que se refiere a la corrupción, la injusticia y la democracia.

Quienes durante muchas décadas acumularon inmensas riquezas a costa del esfuerzo de millones, son el principal obstáculo en la búsqueda de soluciones al tema.

No podemos negar que el actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador ha cometido errores, como ser humano está expuesto a eso, pero sigue mostrando acciones que debieran ser apoyadas por toda la sociedad, sobre todo en lo relacionado con la corrupción y robo descarado a la nación.

Eso parecería lo más lógico y natural, sin embargo, no es así.

Viene exhibiendo y tomando medidas contra decenas de políticos depredadores, que sin escrúpulo ni remordimiento saquearon el erario vía las instituciones, desde los que estaban al frente de la presidencia, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña y surgen voces en contra.

Va sobre quienes atentan contra el patrimonio nacional con el robo de gasolina (huachicol) y esos delincuentes, con descaro, hasta se enfrentan al Ejército. Pero lo preocupante es que existen aquellos que lo aplauden y lo fomentan.

Bueno, en este momento se intenta hacer prosperar normas para evitar en lo sucesivo facturas falsas, como las detectadas a partir de empresas fantasmas, mediante las cuales se desviaron miles de millones de pesos.

Increíble, panistas, priistas y perredistas se oponen.  ¿Qué quieren? Que no se destruyan esos andamiajes con lagunas en la ley para que sigan atracando en el futuro, porque luchan por regresar al poder y seguir en lo suyo.

¿Qué clase de mexicanos son esos? Traidores a la patria y al pueblo.

Y no son fáciles de vencer, porque aunque no tienen el poder, sí el dinero que nos han robado para financiar campañas de desprestigio, sobre todo contra los esfuerzos por combatir la corrupción y el crimen.

Lo hemos dicho, nos han hecho más daño esos políticos de rapiña que los delincuentes, porque los primeros lo hacen desde las instituciones y amafiados con los segundos.

Fueron ellos quienes le dieron vida al monstruo de “la maña” y hoy ambos siguen del mismo lado; buscando descarrilar el proyecto de AMLO.

Morelos enfrenta un escenario similar, batalla a morir entre poderes y grupos.

¿Por amor a la justicia, la legalidad y el beneficio para el pueblo? Desde luego que no, todo va en función de sus ilimitadas ambiciones de poder y de riqueza, es la triste realidad.