LA SOCIEDAD LO INTUÍA PERO…


*Confirmando sospechas

Durante su visita a la capital del estado y en la conferencia Mañanera, ésta vez efectuada en Cuernavaca, el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador abordó diversos temas como ya es costumbre; y confirmó sospechas y verdades populares en algunas áreas sobre la seguridad, la delincuencia, la corrupción y las próximas elecciones.

El país y muy en particular Morelos, perdimos la relativa tranquilidad que se vivía a partir del asesinato, en un conocido fraccionamiento de lujo en ésta ciudad, de Arturo Beltrán Leyva en el 2009. A partir de ahí, la batalla entre grupos criminales se recrudeció, y nos llevó a once años en medio del fuego cruzado entre bandas y organizaciones delictivas, con ejecuciones al por mayor.

Pero lo trascendente de los comentarios de AMLO -al respecto- fue en el sentido de que, como se sospechaba, la injerencia de los Estados Unidos en la vida pública de nuestro país era algo avalado desde el Palacio Nacional como lo hemos visto en las recientes revelaciones de casos contra narcotraficantes, y ni siquiera se guardaban las formas porque figuras gubernamentales de aquella nación se atrevían a opinar sobre asuntos privativos de México, así ocurrió en aquel entonces diría el tabasqueño.

Otro punto que sólo confirma lo que pensamos como víctimas del crimen es que también en la venta de armas de fuego a los cárteles mexicanos los gobiernos, de México y del vecino país lo sabían perfectamente, y era parte de las corruptelas y componendas de nuestras autoridades en contra de un pueblo que no acaba de entender el porqué de éstas actitudes de quienes se supone debieron velar por nuestra seguridad.

Claro, desde la presidencia se debe contar con toda clase de pruebas y evidencias sobre el contrabando de armas que se daba en la frontera norte; sin embargo, era algo que necesariamente requería del aval de los dos gobiernos. Todos sabemos el nivel de tecnología que usa el país del norte para detectar cualquier cosa en los límites territoriales, sobre todo en lo que se refiere al flujo de indocumentados hacia su territorio.

Era infantil pensar que no se daban cuenta del trasiego de armas que se daba entre pequeñas fábrica de esos artefactos y los grupos delincuenciales de este lado, pero hacía falta que, vía López Obrador, se hablara sobre el tema.

Como ha pasado casi siempre en las conferencias del mandatario, no faltó el asunto de la corrupción, de las reformas que se han hecho en rubros como el sector energético; para facilitar la intervención de capitales extranjeros en aspectos que antes eran privativos de la nación, caso particular la energía, y reveló que seguirá haciendo ajustes en el aparato burocrático porque se crearon organismos e instancias que son «elefantes blancos» y sólo consumen miles de millones de pesos del presupuesto.

Faltaba más, recordó que los recursos públicos casi se agotaban en la abultada burocracia con salarios de personajes de hasta 700 mil pesos al mes, y lo poco que sobraba de los presupuestos fuera de los sueldos simplemente se lo robaban, por eso la necesidad de adelgazar las nóminas.

Y a lo que también le concedió argumentos interesantes, fue al aspecto electoral, a propósito de actividades que realizará el primero de julio con motivo de su triunfo en la candidatura presidencial.

Igualmente, hizo señalamientos que para la mayoría del pueblo mexicano son verdades públicas, como aquello del fraude en la competencia electoral del 2006; con la «victoria» concedida a Felipe Calderón y la intervención directa del entonces presidente Vicente Fox, a favor del aspirante panista, y también la de muchos gobernadores que abonaron a fin de despojar a AMLO de lo que considera fue su primer triunfo.

Al respecto, agregó algo que ojalá se diera; que le gustaría que algunos de los personajes que, por iniciativa propia o por instrucciones de algún superior, se prestaron para ayudar en el despojo de la elección del 2006, y que sería bueno que hicieran revelaciones ahora que ya no tendrían riesgo de ser perseguidos por ello.

Mencionó a ciertas figuras, una de ellas, la de la que fuera «líder moral» del magisterio en nuestro país, y que pasó un tiempo en prisión -Elba Esther Gordillo Morales-, porque AMLO aseguró tener una grabación donde ella solicita a ciertos gobernadores jugársela con Calderón.

No estaría mal saber, así sea después de 14 años, detalles y testimonios de cómo desde las altas esferas del poder se maquillaban los resultados, se usaban indiscriminadamente recursos de los ciudadanos para seguir ejerciendo un poder basado en la rapiña, el robo descarado y la entrega de los bienes y recursos de México; casi generalmente a través de grupos de pudientes del vecino país de Estados Unidos.

Por cierto, tampoco faltó la manifestación de protesta de algunos contingentes que el propio AMLO calificó de mayoritariamente panistas; que diría están en su derecho, y se enmarcan ya en el ambiente pre electoral que inició en el país, rumbo a la contienda intermedia del 2021.

PAÍS AL BORDE DEL QUEBRANTO

La única realidad es que al paso de los años, con la complacencia y complicidad de las autoridades de todos los niveles, se dejó crecer al monstruo hasta hacerlo indomable.

¿Quiénes permitieron el terror?

A estas alturas resulta casi imposible cuantificar el número diario de víctimas de la delincuencia, hay muchas que no se suben a las estadísticas; y fácilmente se podrían duplicar las cifras oficiales.

Como ciudadanos podemos decir que vivimos en medio del terror, con miedo e impotencia ante tantos hechos inhumanos, que siguen cobrando vidas a lo largo y ancho de la nación.

Para el caso de Morelos sí tenemos claro el parteaguas, un antes y un después, y este se dio a partir del asesinato -por parte de fuerzas federales-, de quien fuera el líder del Cártel de «Los Beltrán», Arturo Beltrán Leyva; ocurrido en las torres departamentales de «Altitude», en el año 2009, aquí en Cuernavaca.

Para el caso nuestro éste fue el inicio de «el calvario» que hoy padecemos de inseguridad y violencia.

Todo lleva a pensar que las «instituciones competentes» están rebasadas y que, como ciudadanos, estamos indefensos porque los criminales se mueven y actúan con absoluta impunidad.

Según el ex presidente Felipe Calderón que inició una «guerra» contra los mañosos; sin estrategia. Y hoy sabemos que incluso podría haber sido para proteger cárteles como el del «Chapo» Guzmán, con quien colaboraba nada menos que el entonces jefe de la Policía Federal, Genaro García Luna.

Claro, narcotráfico siempre ha existido en México, y muy visible desde décadas atrás; por ahí a partir de los 80´s, en el siglo pasado, en Morelos se empezó a hablar de la presencia de bandas y del territorio.

Pero a nivel nacional, fue con el comienzo del mediocre gobierno del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, 2006-2012, que las cosas se descompusieron.

Pero por lo menos había control vía «acuerdos y pactos» con los delincuentes; en éstos momentos los maleantes pululan por todos lados; cometen delitos graves a todas horas con armas largas y no le temen ni al Ejército ni a la Marina, los policías estatales y federales, son la burla de ellos y se mueren de la risa.

¿Habrá en el mediano plazo un poco más de control?

Tal vez, en menor grado, pero ahí estarán. En esta materia está científicamente probado que sin complicidad gubernamental, el de luto sería casi inexistente.

Así como están las cosas, francamente no vemos cómo.

Y, no obstante que desde el gobierno federal se sostiene que ahora sí se acabaron las componendas entre policías y delincuentes, seguimos viendo señales contrarias; claro que siguen las complicidades.

CRÍMENES, DESAPARICIONES

*Entre la maña y el gobierno

Podemos considerar que la justicia y la legalidad nunca se han aplicado a cabalidad a favor de los ciudadanos.

En este país las leyes están estructuradas de tal forma que los verdaderos delincuentes, aquellos que causan un daño superior, están prácticamente fuera de su alcance porque muchos de ellos son quienes las aplican.

Lo anterior viene al caso porque se acaba de dar fe de cientos de miles de desaparecidos o asesinados desde hace décadas, la mayoría, de los tres sexenios anteriores al actual.

Difícilmente se puede contar con cifras confiables tanto en desaparecidos como en asesinados porque las autoridades siempre maquillaron números; es decir, sí había 10 asesinatos solamente se reportaban oficialmente dos o tres.

Hoy, mediante las redes sociales se pueden tener cifras más cercanas a la realidad, pero años atrás oficialmente se informaba lo que les deba la gana.

¿Y quiénes son los responsables de tan abominables masacres y hechos? por lo menos de unos 15 años a la fecha hay dos actores identificados; el propio gobierno y los grupos del crimen organizado.

Lamentablemente, Morelos es un referente obligado en ambos delitos, en el contexto nacional. Sólo aquí son cientos los cadáveres ubicados en varios puntos y otros que restan, como los que se depositaron irregularmente en las fosas de Tetelcingo en el municipio de Cuautla y en Jojutla, aunque debe haber muchas otras tumbas clandestinas no descubiertas aún.

¿Y a quién le importa? Las instancias «competentes» en la materia lo menos que muestran es voluntad para investigar y eventualmente proceder en contra de los presuntos responsables, aunque casi están a la vista de todos los sátrapas.

Ojalá que las cosas comiencen a cambiar porque como pueblo hemos vivido décadas de injusticia producto de regímenes de gobierno simulando trabajar por los gobernados, pero que sólo han actuado en todo momento en defensa absoluta de sus perversos intereses, incluso de la mano de los delincuentes como hemos visto en varios casos emblemáticos.

Pobre país engañado, traicionado, hurtado y despojado de lo que se supone le pertenece, milagrosamente no ha colapsado.