CUERNAVACA

*Cuando se impone la prudencia

Debió transcurrir más de un año para que el presidente municipal de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, entendiera un poco la responsabilidad que tiene como tal y dejara de mostrar un comportamiento de “chavo banda” o pandillero de barrio.

En medio de acciones sin razón, chismes, gritos y acusaciones a diestra y siniestra en contra de quienes consideraba sus adversarios políticos, pasaron 12 meses de ausencia de trabajo y de resultados para los capitalinos.

Hubo momentos en los que la gobernabilidad se le fue de las manos y muy, en particular la inseguridad se le disparó como nunca antes porque el señor se negaba a sumarse al Mando Policiaco Coordinado y la delincuencia venía haciendo lo que le daba en gana, porque en la ciudad no había plan ni estrategia de combate, en un asunto de tanta delicadeza.

Tampoco fue sólo eso, sin un plan y estrategia de gobierno Villalobos Adán perdió los controles en todos los sentidos; el caso del agua hizo crisis, la CFE le suspendió el servicio eléctrico en varios pozos por falta de pagos, la basura no fue la excepción, las calles se volvieron intransitables en algunas zonas por los hoyos y aún en éste momento, muchas colonias se encuentran en penumbras por falta de mantenimiento del alumbrado.

La capital estatal de plano podemos decir que por momentos se ve sumamente abandonada, pero el edil se la pasa buscando reflectores ante sus incapacidades, tratando de salir en las fotos así sea barriendo calles los fines de semana, ante su ignorancia en materia de gobernabilidad y trabajo para los ciudadanos.

A decir verdad, no creemos que el señor tuviera un momento de reflexión y cambiara de idea, más bien parece haber tenido una llamada de atención de otros niveles de gobierno; que le hicieron ver que como alcalde de Cuernavaca era el principal responsable de la seguridad y que por lo tanto debía dejarse de berrinches e intentar por lo menos hacer algo.

Pero bajó la guardia, pidió sumarse al Mando Policiaco Coordinado y si bien las cosas en cuestiones de delito no son como para presumir, sí se ve una diferencia; hay menos casos de escándalo en los últimos días y también el número de víctimas parece haber disminuido considerablemente, de noviembre a la fecha.

Eso era todo, igual que en otras tareas a desarrollar por los capitalinos, en lugar de andar buscando broncas y culpando a todos los demás de sus incapacidades e incongruencias hay que pedir apoyo, sumar esfuerzos y recursos; de esa forma, y entre todos los niveles de gobierno el resultado es distinto, lógicamente mejor y aún sin mucho dinero se puede hacer más.

«Haiga sido como haiga sido» diría alguna vez aquel tonto presidente de la República, es bueno que Villalobos Adán dejara su posición visceral y vertical, deponiendo actitudes de confrontación, lo mejor es el trabajo de conjunto.