LA TAREA AÚN NO ESTÁ TERMINADA

El servicio del transporte público, especialmente los taxis, de Morelos es un vehículo que ha sido utilizado por la delincuencia en la comisión de delitos de toda naturaleza; tampoco queremos decir que todos los permisionarios se prestan a ello, son seguramente una minoría, pero es un hecho que son parte del enorme problema de seguridad por resolver.

Y es que pareciera un monstruo de mil cabezas, que por el número de unidades que prestan el servicio, se usa para delinquir y propiciar actos de inseguridad al amparo de la confusión.

Hace décadas que escuchamos promesas de las autoridades de que aplicarán reglas y normas tendientes a combatir la anarquía y el desorden que en ello priva, pero nunca parece haberse dado un sólo paso.

Es en esta administración que se observa más voluntad a fin de corregir omisiones y acabar con ancestrales prácticas deshonestas, que han sido reclamo incluso de aquellos empresarios del ramo que hacen su esfuerzo para trabajar de manera honesta y leal.

Lo de la anarquía en los derroteros pareciera hoy día un asunto menor frente a otras irregularidades, y es ahí donde en efecto se aprecia que el Secretario de Movilidad y Transporte, Víctor Mercado Salgado, está dispuesto a poner remedio.

Hace un buen rato, y arriesgando incluso su estabilidad en el cargo, inició una especie de limpia mediante la aplicación de operativos en regiones como el sur poniente y el oriente, donde el «pirataje» alcanzó niveles alarmantes, incluso propiciado por las mismas autoridades del a SMyT en el pasado reciente.

De acuerdo con Mercado Salgado, hay más de 10 mil unidades entre taxis y combis circulando sin permiso alguno o con permisos falsos, derivado de los acuerdos perversos que hicieron las administraciones del ramo en el tiempo del ex gobernador Graco Ramírez, quien intentó, mediante la promesa de entrega de concesiones, inducir el clientelismo electoral de ese sector a favor de su hijastro Rodrigo Gayosso Cepeda, quien aspiró a la gubernatura pero perdió.

Hoy esos deshonestos «permisionarios» que se prestaron a la distribución de permisos inexistentes, son quienes realizan bloqueos, plantones y manifestaciones; exigiendo que les cumplan lo que las ratas del sexenio anterior les ofrecieron por su voto, y oponen resistencia a someterse a la legalidad.

Pero tampoco es sólo eso, en torno al sistema del transporte surgió un negocio paralelo, aquel que a través de casas u oficinas de gestión en toda clase de servicios relacionados con la venta y expedición de permisos falsos, licencias y trámites de Morelos, que alimentan las irregularidades porque venden permisos de circulación, licencias de manejo, o tarjetas de circulación, general o presuntamente emitidas por el gobierno del vecino estado de Guerrero.

Se auto denominan “casas de gestoría vehicular”, pero operan también sin ninguna autorización oficial; es decir, son «coyotes» que engañan a sus clientes, dan todo tipo de facilidades a los delincuentes para hacer “trámites”, a fin de que puedan conducir autos de dudosa legalidad, muy posiblemente robados o con identidades y placas falsas.

Hace unos días se aplicaron cateos en 21 oficinas de esa naturaleza en diversos puntos del estado, y el resultado fue el esperado, se encontraron toda clase de documentos apócrifos, entre éstos, láminas para la venta de placas.

Entendemos que sólo se trató del primer paso y que al igual que los operativos para ubicar transporte pirata, se irán extendiendo esas inspecciones en todo el estado, porque existen cientos, quizás miles de lugares de trámites que son cómplices de la delincuencia.

El titular de la SMyT es un funcionario que conoce muy bien al monstruo por dentro, porque ha estado en el puesto más de una ocasión, si el gobierno estatal le permite y lo apoya para que se ponga orden, tiene todo para hacerlo, parece que lo quiere lograr.

Se avanzó con el reemplacamiento porque igualmente el padrón vehicular estaba súper abultado; siguió con el «pirataje» y ahora sigue esta revisión a «casas de gestión» y seguramente al final se trabajará a fin de ordenar los derroteros, que están hechos un caos porque los mismos permisionarios los han ido ampliando y cambiando a conveniencia.

Hay por lo menos una decena y media de rutas de transporte que cruzan por el primer cuadro de Cuernavaca, por ejemplo, que sólo ocasionan tránsito lento y problemas de exceso de velocidad porque quieren “ganarse” el pasaje.

Era algo urgente y necesario porque reiteramos, en algunas regiones sobre todo el sur poniente de la entidad; particularmente el sistema del servicio de taxis, está ampliamente penetrado por la delincuencia organizada, son halcones o vehículos al servicio de los mañosos. La limpia deberá seguir.