ESPERANZA DE RECUPERACIÓN

Dirigentes empresariales, comerciantes y funcionarios cortaron el listón del inicio de lo que desde hace unos años conocemos como «El buen fin», una estrategia que el gobierno echó a caminar a fin de estimular la actividad económica en el país; aplicada durante el puente largo con motivo del 20 de noviembre.

Desconocemos por qué no se presentaron algunos líderes gremiales, como es el caso del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Ángel Adame Jiménez o de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Harry Nielsen León, que son parte del gremio de empresarios, comerciantes y prestadores de servicios que casi siempre son convocados.

Sí estuvo Antonio Sánchez Purón, presidente de la Canaco, Andrés Remis, Secretario de Desarrollo Económico de Cuernavaca, representantes del SAT, de Desarrollo Económico estatal y de la Profeco. Total, que ya comenzaron las rebajas en los establecimientos que para tal efecto se registraron.

Para ellos esta fecha, que se presenta cada fin de año, es muy importante porque dadas las condiciones bajas en el consumo, la escasez del circulante y la inseguridad que inhiben la actividad económica en general, puede ser una coyuntura de recuperación, para mejorar los niveles de consumo y por lo tanto, de un respiro para el gremio.

El estado en general reclama estímulos prácticamente en todas las ramas de la actividad productiva, de consumo e industrial; el desarrollo se ha estancado, la inseguridad ha ahuyentado el ingreso de nuevos capitales y los que se mantienen lo hacen en circunstancias poco favorables, por eso, esta fecha abriga esa esperanza, de recapitalizarse para poder continuar aguantando.

Cuernavaca dista mucho de ser la ciudad que hace años atraía a miles, sí miles de turistas anualmente, que venían a disfrutar de sus bellezas naturales, el clima y su gente amable, de la enseñanza del español y de la investigación.

Para completar el cuadro, basta ver las condiciones de áreas públicas una muestra un terrible abandono, producto de la incapacidad de sus autoridades  por varios años, que no tienen siquiera la voluntad de mantener el buen estado su infraestructura o servicios, ya no digamos mejorar.

Ante la ausencia del turismo, no pocos negocios se van muriendo, los que subsisten han debido reducir su planta laboral para sobre ponerse a su precaria economía, por eso cobra trascendencia El Buen Fin, que esperamos, le dé vida a quienes se dedican a ramas del comercio como el turismo, la recreación la industria  y la venta de alimentos.