OJALÁ LAS COSAS CAMBIEN

Políticos improvisados, un fracaso

Las últimas tres legislaturas locales, incluyendo la actual, han sido un fracaso; las dos anteriores porque a pesar de contar con políticos de cierta trayectoria se pervirtieron y acabaron siendo chalanes del ex gobernador Graco Ramírez, por unas monedas.

La mayoría de la legislatura inmediata anterior vendieron sus consciencia y le sirvieron de tapadera al ex gobernante para que robara inmisericordemente.

La actual legislatura, por lo menos en sus dos primeros años, ha sido una nulidad, aun teniendo la posibilidad de “vestirse de gloria y honor” porque podía haber llamado a cuentas a sus antecesores en la cámara y a funcionarios que se despacharon con todo; robando del erario, y prefirieron protegerlos convirtiéndose en cómplices del atraco al pueblo.

La esperanza sería que a partir de las elecciones del próximo seis de junio las cosas cambien para bien y lleguen a los puestos del Congreso local, federal y a los ayuntamientos personas con más honor y compromiso con la sociedad; porque en verdad que nos ha ido muy mal como gobernados, mucha lacra o inútil se ha colado a cargos para los que no tienen nivel ni capacidad.

Hasta ahorita observamos en el escenario a aspirantes a cargos de elección popular con perfiles diferentes, con prestigio y ganas de hacer las cosas de manera distinta, y eso nos anima; pero claro que será el elector quien decida,  porque sería muy desafortunado que se le diera el voto a individuos ambiciosos, depredadores, ansiosos de poder y de dinero que sólo nos vienen llevando a la ruina.

Vemos por ejemplo a Pedro Torres Pérez; aquel que encabezara durante muchos años al movimiento de chavelistas de defraudados por el cierre de la caja de ahorro Chavelas, en una acción que fue perpetrada por el gobierno federal para quedarse con el dinero de miles de ahorradores que utilizaban en lugar de banco ese mecanismo en la zona oriente y parte del sur de Morelos y hasta Guerrero.

La suma que presuntamente “confiscaron” superaba a mediados de la década de los 80´s los 100 mil millones de pesos. Él fue quien como defraudado encabezó a los inconformes y logró que algunos recuperaran algo de sus ahorros perdidos por la confiscación de las cuentas y los bienes, hasta un estadio de futbol había construido el inversor en la zona de Yautepec.

Pues se registró Pedro Torres como precandidato en el distrito XII y el hombre tiene nombre y liderazgo; igual y la saca, no sería un mal legislador, otro es compañero del gremio periodístico;  muy estimado y reconocido por la tropa: David Alanís, que se ha registrado igualmente para contender por una diputación por uno de los distritos de Jiutepec, es un joven inquieto, honesto y con muchas ganas de hacer algo por su pueblo; ambos harían un decoroso papel en la cámara seguramente mejor de lo que hemos visto pasar por ahí en los últimos años.

Pero no únicamente a nivel local lo vemos, también en lo federal tenemos el caso de Carlos Caltenco, quien viviera de cerca aquel desafortunado hecho del asesinato de quien fuera por un día la presidenta municipal de Temixco, Gisela Mota. Él fue parte del triunfo electoral de ella porque cuenta con formación política de muchos años. Va por la candidatura a la diputación federal por el cuarto distrito.

En este último caso tiene competencia al interior de Morena pero, acorde a una encuesta reciente, lleva excelentes posibilidades de quedarse con el espacio porque tiene 26 puntos de evaluación, contra 26.4 del hoy ex priista Amado Orihuela Trejo; éste sí un sujeto mañoso que en su oportunidad se hizo aliado y cómplice del ex gobernador Graco Ramírez, ante quien perdió la elección por la gubernatura en el 2012.

Aquí sí, a ojos cerrados habría que irse con Caltenco, porque el otro es “un costal de mañas”.

Claro, todavía a nivel de cuadros de competencia por legislaturas locales y federales hay muchas posiciones vacías porque aún no es momento de las definiciones al interior de los partidos; no obstante, vemos algunas figuras que ofrecerían mejores resultados y eso nos anima, nos da la esperanza de que éstos nueve años de retroceso en materia de legislación y de representación popular, tanto a nivel local como federal, queden atrás y vengan tiempos mejores ¿No le parece?